miércoles, 31 de enero de 2018

Más partidas en familia

Saludos a todos desde una nueva ronda de juegos de mesa con los peques. Si parezco algo entusiasmado con el tema, bueno, es que empiezo a estarlo, a los chicos parece que les gusta mucho el tema y como vamos sacando nuevos juegos para que los prueben, empiezan ya a tener sus favoritos y reclamarlos. Es curioso como ellos mismos a veces empiezan a discriminar entre los juegos a lo que ya pueden jugar y los que "son para mayores y aun no podemos jugar" como es el caso de alguno de los de hoy. Así pues, comenzamos:

1) Ubongo
Juegazo como la copa de un pino, a pesar de los simple que es nos ha traído muchas horas de diversión. Además, a mi particularmente es un juego que se me da bien con lo que despierta en mi una vena competitiva que no suelo tener activa habitualmente.


Básicamente podríamos estar hablando de una mezcla entre Tangram y Tetris. Tenemos un tablero individual de dos caras cada una correspondiente a una de las dos dificultades, más fácil con 3 piezas y más difícil con 4. Hay una figura que hay que conseguir con las piezas que se nos indica de acuerdo con la tirada de un dado. Fácil y divertido, debes competir contra el resto de jugadores a ver quién acaba su figura antes. Recomendado que si en alguna ronda algún jugador no acaba su pieza, hacer una subronda entre todos intentando conseguirla. Es muy curioso ver como cuando alguna figura se te cruza, se te cruza del todo.


Veredicto de Jack: Muy recomendable para los niños. Los míos mayores (6 y 4, el de 1 aun no cuenta) lo pillaron enseguida e incluso me ganaron alguna ronda. Puzles abstractos para toda la familia. 9/10

2) Speed Cups

Un juego de agilidad manual (y mental) en el que tienes que distribuir tus cubiletes de colores en el orden que indica la carta que se saca del mazo (común para todos) y que puede ser en horizontal o vertical, siguiendo los colores del dibujo de la carta. El primero que lo logra tiene que tocar el timbre, incluido en el juego. Muy divertido y frenético.


Veredicto de Jack: Divertido, muy divertido, pero me da la sensación que es más un filler fiestero,para pasarlo de cachondeo con un buen grupo de amigos. Los peques pillaron rápido lo de la parte de apreciación visual, pero creo que aun no tienen la agilidad manual para jugar bien, por no decir que desde la silla los brazos no les llegasen al timbre en el centro de la mesa tampoco ayudó. Recomendado... de aquí a un tiempo. Aun es un poco pronto. 7/10

3) Hundir la Flota
El clásico de entre los clásicos. Cuantas partidas habremos jugado a este juego de pequeños, bien en su versión juego de mesa o bien en su versión papel y boli...y desde hace pocos años hasta en versión app. Yo nunca tuve el juego de mesa y cuando hace algún tiempo lo vi en las tiendas me interesé, pero... como que no lo veía. Venía con luces, con sonidos, con pilas... Que me parece muy bien, para el que le guste, pero yo quería una versión más tradicional, más sencilla. Y las sencillas que veía no me convencían, las encontraba demasiado cutres. Así que cuando vi este, me gustó y lo compré.



Veredicto de Jack: Bien para enseñarles a los chicos los juegos a los que yo jugaba de pequeño, mal para el resto. Ellos que empiezan a leer ahora tienen problemas para oír "L" y encontrarla en el radar. Aunque sepan leer la letra cuando está en un papel, a la inversa aun no lo tenemos tan por la mano. Para colmo, las letras y números no se ven muy bien en el radar, porque están gravadas en el plástico. Hicimos una prueba y lo dejamos allí. De momento, para jugar los mayores, pera los peques demasiado pronto. 5/10

domingo, 14 de enero de 2018

Steam y las rebajas navideñas (Ho, ho, ho!)


¿Conocéis Steam, la plataforma de videojuegos por streaming? De un tiempo hacia aquí se ha ido volviendo más y más importante en el sector, especialmente porque suelen presentar ofertas en navidad, que en algunos casos suelen ser bastante potentes. Hace como dos o tres años compré Skyrim y todas sus expansiones por 10 €, lo que es muy buen precio para semejante juegazo.


Yo siempre había sido muy reticente al tema del streaming, tal vez porque cuando yo acostumbraba a escuchar música solía ser de un soporte físico, igual que un videojuego o una película. Lo tenías en las manos, bien porque lo habías alquilado, te lo dejaban o, con suerte y si te gustaba mucho, lo comprabas. Muchos años después, el streaming se ha vuelto parte de nuestras vidas de una manera o de otra (pensad en Youtube o Spotify, por ejemplo) así que esa dependencia del artículo físico ha ido desapareciendo.

Al tema, pues que durante los días de fiesta navideños me dio por mirar a ver que tenían, la verdad es que esperando encontrar algo interesante respecto al juego de Mordheim, y me encontré con una sorpresa, un juego viejo, pero viejo, del que hacía años que no recordaba nada, por un precio ridículo. Y con todos los juegos de la saga, no solo el primero.


No, no exagero
Commandos, Behind enemy lines, fue un juego español muy apreciado no solo aquí, sino por todo el mundo, en su momento. Ambientado en la segunda guerra mundial (y con muchas similitudes a películas como Los 12 del patíbulo)  trataba de una escuadrilla infiltrada (como el nombre indica) tras las líneas enemigas, saboteando instalaciones, eliminando a personajes clave y puteando así en general en todo lo que se podía al bando del eje.


Lo que tenía de especial es que era muy realista. Un soldado nazi podría descubrirte si te movías al descubierto en su rango de visión o simplemente siguiendo tus pisadas sobre la nieve si no habías sido suficientemente cauto a la hora de cambiar de posición. Podías matar por la espalda sigilosamente (el boina verde), podías matar a mucha distancia (ese francotirador, siempre con las balas TAN justas), hacer explotar lo que fuese (el zapador), etc. Era muy realista y morir por un descuido era fácil.

Campo de batalla: Europa.

Era muy buen juego, y aunque a día de hoy supongo que habrá envejecido mal (sobretodo los primeros juegos de la saga) por este precio creo que vale la pena volver a ponerse en la piel de estos valientes que cruzaron las líneas enemigas para combatir a los nazis. Aunque en este caso, virtualmente.

Foto de familia

Y de regalo, la intro del juego, con imágenes reales de la contienda:

domingo, 7 de enero de 2018

Star Wars, Episodio VIII: Los Últimos Jedi (2017)

Mira que no suelo comentar las películas nada más verlas, me gusta "dejarlas reposar" un cierto tiempo, pero esta va a ser diferente. Supongo que habréis leído mis reseñas sobre El Despertar de la Fuerza (aquí) y Rogue One (y aquí) y habréis visto que he sido bastante crítico con ellas. La verdad es que la saga de Star Wars no ha conseguido volverme a emocionar pasada la trilogía clásica, salvando escenas sueltas. Así que cuando fui al cine a verla, digamos que iba con unas expectativas de que saliera satisfecho de la sala entre bajas y nulas. ¿Porqué iba entonces? Supongo que si de pequeño te gustaron las clásicas, te acabas sintiendo atraído, aunque sea para decepcionarte en pantalla grande. Y entonces va y ocurre. Supongo que será la camiseta de la suerte...



Tengo que decir también que esta va a ser una reseña sin spoilers. Así que si aun no la has visto, lee tranquilo. Puede que sea el único blog sin que vuelen las alabanzas, los insultos y las rajadas inclementes de la peli, así que amiguete, has ido a caer en el sitio correcto. 

A ver cómo empiezo esto, por ejemplo con la versión super resumida: me da la impresión que lo que intentó (y fracasó estrepitosamente) J.J Abrams en el episodio VII ahora le ha salido casi bordado a Rian Johnson. ¿Porqúe? Pues ni idea, pero la película anterior era un refrito escandaloso del episodio IV (Una Nueva Esperanza), mientras que esta se ve que se inspira levemente en el V (El Imperio Contraataca), algunas referencias visuales, pero no demasiado. En cambio, sí que tiene ritmo, emociona, dentro de lo que la suspensión de la incredulidad permite, te sientes identificado con las miserias, las dudas y el miedo de los personajes. Sorprende, lo que es muy importante. A estas alturas, necesitas sorprender. El peor fallo del anterior episodio es que era más de lo mismo. Y no solo accidentalmente, estaba hecho a propósito. Para colmo.

Se le ha criticado mucho el sentido del humor, hay bromas sueltas aquí y allá, algunas en momentos en los que parecería que conviene mantener la gravedad de la situación. No creo que sea tan continuo, si bien es cierto que no hubiera hecho falta: algunas bromas son demasiado largas, tienen gracia pero las estiran demasiado. Otras te quieren hacer reír cuando tu mismo estás pendiente de otros temas. Nada demasiado continuo (como en Thor: Ragnarok, por ejemplo, que me pareció una comedia disfrazada de película épica, con lo que se convierte en una parodia de sí misma), pero como decía, no hacía falta.



Otro tema que hay que remarcar es la gran diversidad de opiniones que está teniendo. Mientras la crítica la está poniendo muy bien (alguien llegó a decir que sólo El Imperio Contraataca es mejor que esta... bueno, igual tendríamos que calmarnos un poco...) los espectadores están divididos. Los hay a los que les ha gustado mucho (ese 7'9 en la IMDB) mientras que otros la ponen a caer del burro (he llegado a leer a gente que opina que es incluso peor que el Episodio I, lo que me hace mucha gracia, primero porque el Episodio I es mala, pero segundo porque el Episodio I no es tan malo como el II, que es malo hasta decir basta, penoso de hecho, y ese no lo menciona el colega, curioso...). La impresión que me da es que hay un sector del fandom que ha olvidado qué está yendo a ver. Cuando uno va a ver algo de Star Wars va a ver una peli de aventuras, con un punto de fantasía. Dejas apagada tu incredulidad en la puerta, porque una batalla de naves en el espacio es más emocionante si hacen ruido y llevan los motores encendidos. Si, eso no es real y lo sabemos, pero ¿importa? ¿A qué vas al cine? Si es a ver ciencia-ficción dura, científica y coherente, no vas a ver Star Wars, no me fastidies, que a estas alturas ya nos conocemos todos. Star Wars es esa especia de magia extraña, relacionada con una antigua religión, son naves hechas polvo forzando los motores para escapar de otras naves del tamaño de lunas, es una batalla entre soldados que se tiran rayos de colores, planetas extraños, villanos temibles. Es un space opera de libro, en resumen. Así que si que el personaje X hace Y, no entiendo como alguien se puede rasgar las vestiduras, cuando en la trilogía clásica, por ejemplo, Luke se salva de milagro agarrándose con una sola mano, herido y exhausto, de una antena en la ciudad de las nubes. Será un deus-ex-machina, pero es la emoción de si lo conseguirá o no lo que te mantiene en la película. ¿Porqué eso si y otra cosa no? No voy a decir que LA escena que todos recordaremos o la justificación que se da a la "persecución" no obliguen a poner a tope la suspensión de la incredulidad, que aun así acaba soltando chispas y con la aguja del manómetro en la zona roja. Pero repito, ¿a qué has ido al cine? Pues eso, que no hay para tanto. Muchas cosas peores nos hemos tragado en esta saga y nadie se lo toma tan a pecho.

Lo mejor, la historia de Luke y Kylo. Está muy bien conseguida y entristece ver como un mismo hecho, con los mismos aciertos y errores de dos partes puede verse desde cada una de ellas como hechos completamente diferentes. En el fondo, la maldición de los Skywalker. Tan poderosos ellos pero a la vez tan propensos al fracaso.



También, el darle una vuelta y poner en su sitio lo que menos nos convenció del episodio anterior. En casco de Kylo, la actitud del General Hux, la asfixiante chulería de Poe Dameron, Luke Skywalker y la capitán Phasma en acción. Aunque todo sepa a poco, le dan más profundidad al conjunto, que falta le hacía.

También me gustó mucho cierta escena de acción, muy roja. De lo mejorcito de la saga en lo que se refiere a combates de sables de luz. Nada fácil ni limpia, ahí ves sudor, ves dolor y sobretodo ves esfuerzo para salir airosos de una situación complicada. Algo que se ha echado de menos en otros combates.

Y sobretodo, que te sorprendan. Trazar un plan, que lo ejecutes y no se solucione el solito en el último minuto. Que los personajes más poderosos puedan ser vencidos por sorpresa. O que te humillen, a su manera. Viejos y admirados personajes. Romper con lo establecido. ¡Por fin, cambios! Ya basta de olor a naftalina en una galaxia muy lejana. Hasta el trailer estaba montado de manera que parecía (otra vez) el del Imperio Contraataca. ¡Jamás os fiéis de un trailer!

Y lo malo, para mí, las nuevas incorporaciones, que poco aportan. Incluyendo esa extraña escena de los casinos, que aunque pueda tener su sentido, trae de vuelta lo peor de los episodios I, II y III: efectos especiales a lo loco y planetas lejanos que parecen versiones no tan alternativas de lo mismo que hay en el nuestro. Y el personaje de Finn, que sigue sin gustarme como lo caracterizan, siempre en broma y en serio a la vez.

Resumiendo: Toda una sorpresa. Sigue sin ser un peliculón de esos que te hacen caer de rodillas, pero arregla en gran medida el desaguisado anterior, trae de vuelta las emociones y en pequeñas dosis la filosofía de la trilogía clásica y permite vislumbrar un futuro que valga la pena para la saga. Ay, no, esto último no, que para el episodio IX vuelve J.J. Abrams... Mierda...

lunes, 1 de enero de 2018

¡Feliz 2018!

Bueno, bueno, ya es definitivo que no se me da bien esto de felicitar las fiestas por el blog, por lo menos a tiempo. Aun así, ¡Feliz 2018!


Y ahora que ya he metido la chorrada, sólo desearos lo mejor para este nuevo año, y que podamos dejar atrás en el 2017 todo aquello que no queremos con nosotros.

Para este año en el blog, espero, de todo. Más y mejor.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Algunos vídeos divertidos (para no tomarse tan en serio Star Wars)

Y es que a raíz de los últimos comentarios veo que hemos perdido un poco la inocencia con la que descubrimos la saga. Puede que ya sepamos demasiado sobre las películas, sus protagonistas, la compañía poseedora de sus derechos y tal, pero eso no quita que no se pueda intentar disfrutarla un poco aun.

Aunque sea por los viejos tiempos, yo por lo menos creo que me apetece intentarlo (aunque después la nueva película vuelva a ser un producto del montón hecho con un presupuesto escandaloso, que es lo que tiene pinta que pasará).

En fin, lo dicho, una pequeña recopilación de montajes y algún anuncio relacionados con la saga, para sacar una sonrisa a los frikis que a veces se (nos) toman (tomamos) demasiado en serio un simple cuento de hadas.

Que la fuerza os acompañe.













sábado, 18 de noviembre de 2017

Rogue One: A Star Wars Story (2016)

Bueno, bueno, bueno... Pues vamos a rajar de otra película de la franquicia de space opera más famosa de la historia. He estado guardando este post casi un año, ahora que queda algo menos de un mes para el estreno del episodio VIII. Primero, porque no me gusta comentar según que tipo de cine "en caliente" porque no suelo ser muy objetivo. Y segundo, porque no me apetece hablar mal de nada ni de nadie. Yo me considero una persona optimista e intento que mis pensamientos sean lo más positivos posibles. Por eso tengo muchos artículos de "¡Mira, esto es genial!" o "¿Te acuerdas? Como mola". No suelo comentar lo que no me gusta o me decepciona, por lo menos no directamente. Así que obligarme es algo que no me apasiona. Pero supongo que es lo que toca. En fin, lo dicho. Al turrón.


Y a ver, admito que soy parcial. Porque no es mala película, solo que tiene dos cosas que han hecho que para mi haya caído en picado: una primera parte para dormirse (personajes mal interpretados, argumentos ridículos, escenas impropias de la saga) y la estrella de la muerte, que hartazgo, como si no hubiese nada más en la galaxia. Que si, que en este caso el argumento obliga, pero en el episodio VII no hacia falta y te la volvían a colar, y ahora ya no apetece volver a verla. Como si no hubiese nada más en el espacio. En serio, como en el episodio VIII vuelva a salir... les lanzo una larga mirada con el ceño fruncido, que decía el abuelo Simpson.

A ver, lo bueno y lo no tan bueno:

1) Es una historia de Star Wars pero se aleja del canon, entrando (tangencialmente) en otros géneros, como el de cine bélico. 

Peeero:

1') Lo hace muy por encima. El cine bélico le da mil patadas a la segunda mitad de la película, que no logra quitarse de encima ese puntillo simplón (¿infantil?) estilo Disney. Una guerra es sucia, repugnante, cruel, no es un partido de paintball. Probablemente no me hubiese gustado ver al detalle una batalla realista y me hubiese parecido extraña en un contexto de Star Wars, pero la que vi, no me pareció muy creíble.

Starwarsfans.es
Sigo:

2) Sí, la segunda parte tiene muy buen ritmo y mejora mucho respecto al tostón de la primera mitad, en la que no entiendes que narices hace ahí Forest Whitaker, porqué meten otro alien raro que no parece para nada del universo SW (el lector de mentes o como lo llamen) y los personajes parece que no acaben de estar bien profundizados.

Peeero:

2') En sólo dos palabras: Darth y Vader. El Lord del Sith aparece en dos escenas, de un par de minutos cada una y se come toda la película con patatas. Sobretodo LA escena, la que todos comentaban al salir del cine, la que todos recuerdan, la que aparece ya homenajeada por la web como la escena clave. Cuando aun no la habían estrenado, se dijo que los productores pidieron algunos cambios, entre ellos meter al bueno de Darth en el metraje. Flaco favor le hicieron. Es como si te dan pan con chocolate de la Campana de Elgorriaga (si, lo se, ya tengo unos años) para merendar pero a la mitad te dan un bombón Lady Godiva. Puede que la película no esté del todo mal, pero la gente que va a ver Star Wars quiere ver Star Wars, y cuando sale nuestro Sith favorito todo el resto es prescindible.


Sigo siguiendo:

3) Los muy comentados retoques digitales del Grand Moff Tarkin y la Princesa Leia, para que la película encaje mejor con el episodio IV. Buen intento...


Peeero:

3') ...pero puede que Leia se salve, la verdad es que me dio el pego completamente (y dicen que a Carrie Ficher también) pero el pastiche que intentaron colar como Moff Tarkin daba vergüenza ajena. Cuando, además, era absolutamente prescindible. Será que en Star Wars no hay unos comunicadores holográficos la mar de resultones, con su color azulado, sus interferencias y sus líneas negras que hubiesen disimulado la mar de bien los efectos especiales. Pues no, ponen una chapuza (lo siento, habrá costado una pasta, pero no se parece para nada a Peter Cushing) que canta misa. Nota: es curioso, porque conozco gente que me ha dicho el mismo comentario a la inversa, que ven muy conseguido a Tarkin y horrible a Leia... hay como dos bandos, debe ser como esas imágenes virales, de ver qué color tiene una chaqueta... no se.

Sigo (x3):

4) Los personajes se supone que son más oscuros, más descreídos por lo que han tenido que vivir. Incluso el nuevo robot, K-2SO (¿casualidad que su nombre siempre recuerde al ácido sulfúrico, H2SO4?), que se supone (lo promocionaban) que era la versión cínica y malhablada de los robots de siempre de la saga, tiene su puntillo...

Peeero:

4') Poco más que eso, K-2SO no acaba siendo todo lo divertido ni lo cínico que querían mostrar. No está mal, pero no es el despiporre que se decía. Y el resto de personajes... sin comentarios. Ser descreído no significa poner cada de enfadado toda la película. Y sus historias podrían haberse trabajado un poco más. Bastante más, de hecho.

Sigo (x4), ya la última:

5) El motivo de la historia, tiene su aquél, eso es cierto. Todos los fans nos habíamos preguntado en un momento o en otro cómo era posible que la estrella de la muerte, la estación de combate definitiva del universo, que decían en el episodio IV, tuviese un fallo tan garrafal de diseño. De hecho, es que realmente parecía que era lo que justifican en esta película.

Peeero:

5') No se si acabar de creerme que eso sea posible. ¿Nadie revisa los diseños? O sea, eres un crack de la ingeniería militar, que te llevan obligado a acabar de construir una máquina de genocidios, después de matar a tu mujer y intentar raptar a tu hija y nadie revisa tus diseños? ¿Nadie, ni por un momento sospecha? No se, no me lo creo. Mi suspensión de la incredulidad estará tan ocupada haciéndome tragar la nave martillo esa que se agotó para esto, supongo. Eso sí, la nave martillo mola mucho.

En resumen. ¿Es una mala película? No. ¿Es una buena película? Psss, diría que tampoco. Es del montón, lo que para una película de este universo y con este presupuesto es un fail en toda regla. Por lo menos para mí. Porque al resto del universo parece gustarle mucho. 7'9 en IMDB y 85/87 en Rotten Tomatoes. Dos páginas que sigo porque suelen coincidir conmigo, normalmente. 

No sé que deciros, tal vez el problema sea yo y no la película. Segunda de la saga que me parece mediocre, en dos años. Casualidad de la vida, desde que la saga la lleva la Disney. ¿Casualidad? Puede. Pero no lo creo.

Veremos que tal el episodio VIII, pero mucho me temo que será otra vez lo mismo. Espero equivocarme, de verdad que tengo ganas de que se me caiga la mandíbula al suelo y no pueda evitar tirar billetes a la pantalla, pero lo dudo mucho. Y eso me jode.


domingo, 12 de noviembre de 2017

Jugando en familia

Aquí estamos otra vez. Otra vez liado, pero rascando ratillos de aquí y de allá para intentar ver algún episodio de algo o, con suerte, jugar una partidilla a algún juego de mesa. Y mira, esta vez se consiguió. Precisamente al juego al que más partidas llevo echadas este año, Pandemic. Si no recuerdo mal, esta debía ser como la quinta o sexta partida. Y sólo habíamos podido ganar una antes.

Un juegazo como la copa de un pino, pero de los pinos esos grandes del pirineo, nada de un pinillo enano, no. De los gordos.

Básicamente es un colaborativo en el que cada jugador lleva un personaje que forma parte del dispositivo de emergencia desplegado ante un (o varios) brote(s) de una (o varias) enfermedades especialmente virulentas que asolan el planeta. Si en la frase anterior te ha parecido ver demasiados paréntesis, pues tienes razón. Más te vale ir ligero y atacar en el punto concreto, o vas a pillar pero fijo. Como puede verse en el desarrollo de nuestra última partida. 

¿Habéis visto alguna de esas películas del género de las catástrofes, acerca de enfermedades incontrolables? Estallido, Contagio, ese estilo. Pues aquí funciona igual, solo que vas viendo el desarrollo en un mapamundi. Y vaya si se desarrolla el tema...

Nos pilló un domingo por la noche, en los que los enanos estaban tan hechos polvo de todo el día que cayeron como moscas a la hora de irse a dormir. Y como hacía mucho tiempo que no jugábamos a nada, probamos a sacar éste. Pero el destino no nos lo iba a poner fácil. Nada más barajar los personajes nos salen dos de los que no queríamos, el experto en operaciones y el planificador de contingencias. Mal empezábamos.


Y para colmo, después de barajar las cartas (y juro que las barajé concienzudamente) el estado del globo con los brotes iniciales era desolador, la enfermedad azul se había concentrado en Europa y la cosa ya era preocupante desde un buen inicio.

Madrid, París, Londres y Essen con el máximo de cubos. Una carta más de
estas ciudades y la cadena de estallidos sería imparable. Y lo fue.

Me quedará la duda para futuras ocasiones si el haber aprovechado que me salieron cuatro cartas del mismo color (negro) en la mano inicial era algo que debía aprovechar para quitarnos ya de encima una de las cuatro enfermedades (con 5 se puede encontrar una cura a la enfermedad de ese color, si tu personaje está en un centro de investigación) como hicimos, o si tendría que haber ido cagando leches hacia Europa, visto el percal. Lo más lógico me pareció aprovecharlas, ya que estaba precisamente en la zona negra.

Y por lo visto, me equivoqué. Ese turno que perdí fue crítico y cuando en París salió otro caso de la enfermedad azul, la cadena de estallidos que se montó hacia todas las ciudades hacia las que había ruta hizo buen uso del nombre del juego. 

Para cuando se despertó el calabacillo pequeño la partida ya estaba acabada sin salvación posible. Media hora había bastado para acabar miserablemente con nosotros. Y ya era tarde, así que renunciamos a jugar otra partida. Otra nueva derrota. Lo dicho, juegazo.

Y ya que nos ponemos, pues esta mañana jugamos unas partidillas con los peques (con los dos mayores, el pequeño se hubiere comido los juegos). Tres partidas: Dobble Kids, Tres en Raya y Scrabble.

Juegosdelamesaredonda.com

El doble Kids es un juego de apreciación visual y memoria sencillete pero entretenido y a los chicos les encanta. Me lo piden siempre que pueden. Y yo lo saco cada vez, porque me ayuda a entrenarlos en la compleja disciplina de saber perder y también en la de saber ganar, que con 5 y 3 años tiene motivo.

El Tres en Raya lo jugamos mientras les explico las reglas, porque aun no acaban de entender muy bien que hay que jugar con una idea en mente y no simplemente poner la pieza donde nos apetece en ese momento, a ver si al final las piezas acaban en línea. Este juego me lo regalo mi hermana hace mogollón de años y me encanta. Es una mini cajita metálica con piezas a juego. Sencillo pero muy resultón.


Por último el Scrabble. Los chicos aun son pequeños para jugar este juego, pero lo usamos para que empiecen a practicar el leer y formar alguna palabra sencilla. Lo mismo que la pasta de sopa con letras, vamos.

En este caso la versión en catalán que me regaló una ex-novia (cuando éramos pareja, claro... aunque, ¿igual lo hizo por despecho?). La idea es conseguir una copia en cada idioma que se habla o se estudia en casa, pero... hay tantos juegos chulos y el presupuesto es limitado, así que de momento sólo tenemos este. Y que conste que es una putada mayúscula, porque en un idioma con ny (el equivalente a la ñ castellana), ç (cedilla, como en francés) y l·l (l genimada, como en el Xarel 10 que decía la Maria Teresa Campos, buscadlo por youtube), que te salgan estas letras según en que momento puede significar que las estés aguantando intentando jugarlas sin éxito un buen rato o, si los astros se alinean, que en un solo turno despedaces al resto de jugadores. Este segundo caso nunca suele ser el mio.

Lo dicho 
¿Os he explicado alguna vez que este juego no se me da bien? Pues no, nada bien. Hay cosas que a la gente le encajan y otras que no, y este juego a mi me chirría, precisamente cuando yo juego rodeado de gente que lo domina al dedillo. 

Me compraré el alemán y "sus" vais a cagar todos... O no, o igual no hay quien saque una palabra a la mesa. Wer weiß...

sábado, 4 de noviembre de 2017

Star Trek: Discovery

Si hay algo que tengo claro es que a mi me pierde la nostalgia. Pero lo curioso del caso es que no soy nostálgico de tiempos mejores, no volvería a aquella época, aunque me encante recordarla, o al menos la parte de ella que me gustaba. Sin entrar en demasiados detalles (no voy a exponer mis vida por internet, ¿quien os habéis pensado que soy, un youtuber famosete de esos?) una parte importante de lo que soy ahora proviene de entonces. Mis aficiones, mi manera de ver las cosas, supongo que mi personalidad, bla, bla, bla. Pero una cosa la tengo clarísima, aunque algo como los servicios de vídeo por streaming como Netflix, HBO o similares sean una pequeña maravilla que me hubiesen vuelto loco en aquella época, hay algo que no soporto, aunque no sea del todo culpa suya. Pero no ayudan. Temporadas enteras de una serie, de golpe, desde el primer día. Ala, venga. Es como si al yonkie le dicen: "Toma, la droga de dos semanas, así nos ahorramos los viajes y eso". Y sobredosis al canto. Igual no es el ejemplo más políticamente correcto, pero las series enganchan, vaya si enganchan. A su manera, pero son como una adicción. 

De Elmeme.me. A esto me refería yo precisamente.
Y que conste que soy relativamente inmune a esto. Yo siempre he sido de los que me he comido estoicamente la parte del plato que no me gustaba para dejarme hacia el final lo que más me apetecía y así poder disfrutarlo sin molestias. Y si hablamos de un postre, como sea de los que más me gusta, la calma con la que me lo como podría definirse como lujuriosa. Cuando algo es bueno, hay que hacerlo durar. Eso lo he tenido siempre claro y pocas han sido las veces que una serie me ha hecho perder mi cadencia de (si puedo) un episodio diario. Recuerdo Dexter (esa extraordinaria primera temporada) y retrocediendo ya mucho, Babylon 5, cuando la veíamos en cintas de VHS de importación que los amigos iban consiguiendo como podían. Pocas veces más.


Aun así, admito que echaba de menos ese episodio semanal de mi infancia, esa cita ineludible con la serie que te tenía enganchado a la caja (entonces no tan) tonta, llámala V, el Dr. Who, McGyver o El Cuentacuentos (próxima reseña). Si te lo perdías, lo perdías para siempre. Y en mi caso solía pasar, que no siempre podía verse la tele en mi casa, solía estar muy racionada y intentar saltarse la cartilla podía acabar siendo peligroso. Pero si podías, era un momento mágico... así como odioso era el momento en el que acababa el episodio, dejándote siete días más con la intriga, con el final en punta clavado en la memoria. Te daba tiempo de recordarlo, hablarlo con los amigos, establecer mil teorías absurdas... hasta que volvía a llegar el día y volvías a por dosis, religiosamente. Soy muy consciente que soy de los pocos que piensan así. Sin ir muy lejos, la Sra. Lantern es de las que se puliría una temporada en una noche, si pudiera. Y me consta que lo ha hecho. Pero que queréis que os diga, cada uno disfruta de sus aficiones a su manera. Y a mi no me gusta correr.

Así que cuando Netflix anunció que emitiría en exclusiva (fuera de EE.UU y Canadá) la nueva serie de Star Trek, y que además lo haría con cada episodio 24 horas después de su emisión en la CBS, pues fue un notición. Una serie que tenia muchos números de gustarme, a una cadencia clásica. 


Con Star Trek tengo una historia curiosa, sin causarme la fascinación que me causó el space opera de la trilogía clásica de Star Wars, pude ver unos cuantos buenos episodios de la nueva generación cuando los emitían por TV3. Luego me enteraría por el Sr. J, trekkie de toda la vida, que fui a pillar los mejores, pero por el motivo que fuese me gustaron mucho. A partir de ahí, es una historia de amor discontinua. La emisión de las nuevas series de Star Trek era complicada, el público potencial era escaso y los seguidores le ponían ganas pero no conseguían apenas nada. Recuerdo empezar a ver con ganas Deep Space 9 para verla desaparecida de la emisión a los pocos capítulos. Para más inri, Antena 3 conservaba los derechos, pero no los ejercía. En el cine la situación no era mejor, si no corrías mucho podías quedarte sin ver el nuevo estreno. Eso si llegaban a entrenarla en mi ciudad (que a veces no pasaba). Un panorama nefasto.

La nueva serie está siendo lo que le da un poco de vidilla a los lunes. Así que consigo tener a la jauría en la cama (dicho con todo el cariño del mundo, que conste) y la casa aceptablemente recogida, conecto Netflix y me pongo el nuevo episodio. Y los estoy disfrutando mucho, la verdad. Y no solo porque a mi modo de ver sea una muy buena serie, sino porque me permite saborearla sin prisas. Aunque quisiera, no puedo ver otro episodio después. Y me encanta.


Sobre la serie, pues creo que ya ha quedado claro que la recomiendo. Ciencia ficción de TV, clásica pero con un toque de efectos especiales adecuado, sin pasarse demasiado. Tendrá buen presupuesto, pero sigue siendo una serie y no una película. Tiene buenas críticas y parece que gusta, en general. Eso sí, al sector más conservador de los trekkies, sobretodo los más intransigentes, parece no haberles gustado mucho. Se quejan de que no tiene el aspecto de estar antes en el tiempo que la serie original (menos mal... si no no la miraría ni el quico) y sobretodo se seguir con la estela se las nuevas películas, más acción, más efectos y menos sabor a ciencia ficción clásica, pausada y reflexiva.

Que queréis que os diga, sin ser un gran fan de J. J. Abrams, al que considero un vendedor de humo sin vergüenza (nótese el espacio), creo que el quiebro de cintura que hizo con las dos primeras películas de la última trilogía (ignoro el bodrio de Beyond, poco más que uno de los episodios mediocres de cualquier serie, pero con mucho presupuesto y efectos especiales) fue astuto para relanzar una franquicia en declieve, aunque levantase ampollas. Si tenía que salir una nueva serie, tenía que aportar algo nuevo y no lo de siempre, que no solo ya está muy visto, sino que para los patrones actuales sería aburrido. 

Había que innovar. Y esta serie innova, y vaya si lo hace. Igual incluso a ratos, uno puede quedarse con la sensación que mucho. Ese motor de esporas que sabemos que no llegará a ningún sitio (no sale en la serie clásica, así que...) tiene un aspecto de tecnología super-punta muy sorprendente. Igual que el chocante estatus de la protagonista, el hijoputismo generalizado que respiran algunos personajes o algo tan normal y tan corriente como personajes homosexuales haciendo vida normal, en público y en privado. En la serie clásica (hija de su tiempo) sería impensable que algo así se emitiese por antena. Supongo que la visión de lo que debería ser una utopía varía mucho con el tiempo.

Pues eso, lo dicho. Buena serie, si sois capaces de verla con calma, tenéis una buena oportunidad. Si no, podéis esperar un par de meses y tendréis ya todos los episodios disponibles. Por no decir que ya se ha confirmado la segunda temporada. Tendremos Star Trek para rato. Engage!