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viernes, 3 de abril de 2020

DLC día 20: Más imperio cobra...

Ayer nos pasó una circunstancia extraña, que luego describiré, que hizo que ayer no pudiese actualizar el diario de confinamiento, así que hoy me toca ponerme al día...

Anteayer los peques quisieron volver al Imperio Cobra, sí, otra vez. Por lo visto el juego tiene algo muy atrayente para los peques, ya sea en los años 80 o en la década de los 20...


Sólo que, esta vez para hacerlo un poco diferente a la partida anterior, la añadí miniaturas...

La primera miniatura pintada por mi hijo de 6 años (izquierda) y por mi hija
de 8 (derecha). La del centro, pintada por mí, porque el calabacillo pequeño
aun no tiene edad de pintar minis.

El guerrero alto elfo contra el gigante Polifemo

A punto de encontrarse

Y qué os pensáis, ¿que se acabará aquí el Imperio Cobra? Vais a ver la caña que le daremos...

miércoles, 1 de abril de 2020

DLC día 19: ¡El Imperio Cobra!

Y no, no me refiero al cobro de los impuestos en algún imperio histórico (aunque también podría ser interesante), sino a una partida que hice con los calabacillos al mítico juego de mesa. Mítico porque todo el que lo jugó de pequeño (hablamos de más de 35 años atrás) quedó enamorado del tablero, los hombres cobra y aquella esfinge maléfica...

Claro, igual que con tu primer amor, con el tiempo se recuerda todo... diferente. Pero los chicos aun son jóvenes e influenciables, y ya sabéis, hay que hacerlos unos frikis de cuidado, y eso cuesta un buen esfuerzo.

Si además añadimos el WarHammer, ya son tuyos...

Así que saqué la caja y (aunque ya habían jugado antes) fue un triunfo instantáneo. Cielos, creo que les gusta el juego incluso más de los que me gustaba a mi de pequeño, y eso que nunca lo tuve, imaginad si estaba loco por él.


La verdad es que se hace duro jugar con ellos, cuando quieren que la partida dure lo máximo posible (y resulta que las partidas duran lo indecible, la verdad). Porque el juego se limita a ser un tiradados hasta que se llega a una localización concreta con un objeto en concreto. Eso, tres veces. Y luego a la isla (objeto mediante) y que no te pillen, y que llegues a la esfinge de la cobra. Casi impos...

Mecagoenmiputavida...

Pues sí, la primera vez en mi vida que veo acabarse una partida a este juego. El calabacillo numero 2, con una mano para los dados que lo flipas, consiguió llegar, jugar la carta de devolver a los hombres cobra a la torre de ébano y pasearse hasta la esfinge, como si nada.

Iba bien preparado, por eso

Es cierto que podría haberles puteado mucho más, en mi papel de... ¿jugador cobra? ¿máster?, pero recordad que a esas alturas de juego yo ya quería que se acabara y no enzarzarnos en una lucha por el control de la (inexistente) estrategia. Bueno, además también quería que vieran que se pueda ganar y que se sintieran orgullosos al hacerlo, claro.

De plomo... matará por un crítico químico, ¿no?

En fin, que lo pasaron bien, que es lo importante. Y pasamos el rato (y menudo rato largo, buf...) con algo que les gusta y querrán repetir algun dia. Lo que no sabía yo era que...




sábado, 15 de julio de 2017

¡A jugar!

Me encantan los juegos de mesa. Mucho. Creo que se han convertido en mi afición favorita, sin duda. Tengo muy poco tiempo para jugar y reconozco que siento una envidia siempre sana cuando leo un blog en el que gente sin responsabilidades familiares pasan días y días jugando sin parar a mil y un juegos. Yo comencé a ser así hace unos años, pero lo cambié por mis hijos. Y no me arrepiento ni lo más mínimo. Sobretodo cuando al cabo de los años ya puedes comenzar a jugar con ellos. Menudas risas, son la repera. Bueno, y yo que soy el que les ha traído hacia aquí también, para qué negarlo. En el fondo no es culpa suya, son las víctimas. Yo soy el que ha causado la hecatombe. Y lo que nos queda.

El otro día les saqué el Imperio Cobra, de Cefa. Un clásico entre los clásicos. Creo de los primeros sino el primero de los juegos de mesa (salvando ajedrez, parchís, ocas y etcéteras varias) a los que jugué en mi infancia. Así que lo consideré apropiado como juego de mesa "mas serio" para jugar con ellos. De momento pude jugar con las dos calabacillas mayores, una princesita de 5 años y un guerrero muy bruto pero de buen corazón de 3 años. Así que ala, al turrón, que hay que robarle el amuleto a la malvada esfinge de la Isla Cobra.


Las reglas fueron convenientemente modificadas para hacerlas (aun más) asequibles. Si habéis jugado a este juego de adultos, en un acto de nostalgia, ahora os estaréis riendo como posesos. El juego es simple, pero simple-simple. Aun así, los hombres cobra no actuaron hasta que no pisamos su isla, no se perdían las armas por usarlas y los chicos se podían pasar las armas si estaban juntos en casillas adyacentes. Ver la cara del pequeño cuando salía la carta del Dragón Blanco era un poema.


Al final, tuve que modificar una tirada de dado para no ser yo el que robara la joya y pudiese hacerlo mi hijo, con lo que la mayor se quejó de que ella también quería. Pobre cobra, sobre su cadáver y encima con discusiones familiares. Pero pudimos jugar, que no es poco, y nos lo pasamos muy bien.

Y de postre, el mismo día, cuando pude dejar a la tropa, salí corriendo con lo que pude a casa del Sr. J, porque teníamos partida de exhibición al X-Wing para el Sr. A. (por cierto, el propietario original de mi copia del Imperio Cobra, que me lo regaló hace años, perfecto e impoluto, creo que sin haberlo jugado desde que se lo regalaron en su infancia; desde luego el que es un eurogamer lo es desde sus mas tiernos inicios...).


Volvimos a hacer la partida introductoria simplificada, con dos TIE Fighters contra un X-Wing. Creo que ha sido la cuarta vez que juego esa partida, las dos primeras con J. (en ambos casos victoria rebelde, una vez cada uno) y la anterior con la Sra. Lantern, la única persona de la que tengo constancia que consiguió ganar con los TIE Fighters imperiales... hasta anoche.


Estrenando el nuevo (y precioso) tapete de juego y con la banda sonora de Rogue One (reseña pendiente, lo se) el piloto del Escuadrón Obsidiana consiguió situarse a la cola del X-Wing e irlo desgastando, aprovechando que este perseguía al muy novato Piloto de la Academia, que se pasó media partida volando con una nave con un solo punto de casco.

¡Eh! ¿qué haces siguiendo a mi hermana?
Partida curiosa, no suele ser habitual que gane el imperio con esa configuración, pero muy divertida. Y de nuevo este año, más de una partida el mismo día. Creo que hay esperanzas, después de un largo tiempo de sequía, la afición vuelve con fuerza. ¡Que bien!