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viernes, 16 de octubre de 2020

Nunca le quiteis horas al sueño...

 ... porque luego pasan cosas.

Y si no fijaos en esta foto que colgué hace algún tiempo y que, por casualidad, he vuelto a ver al repasar mensajes antiguos:


Es una foto de una partida de Coloretto, que jugamos hace algunos meses. Esta es mi mano al final de una ronda. Si conoceis el juego (y si no, os lo explico) sólo puntuan positivos los tres colores principales, es decir, los que más cartas tienen. El resto, puntuan negativo. O sea, que si tienes muchas cartas de muchos colores palmas, ya que el óptimo es muchas cartas de solo tres colores (de ahí que tus amables adversarios se dediquen a ponerte cartas de otros colores en las filas que te son más atractivas... puteo low-intensity en juego de animalitos y colores, me encanta).

Bien, observareis la carta multicolor en la pila de cartas amarillas ¿si?

Vale, vamos a contar:

Amarillas, 4 cartas, son 10 puntos. Azules, 5 cartas, son 15 puntos. Vale, hasta aquí. 

Vereis que el máximo de puntos es de 6 cartas que dan 21 puntos. Si hubiese puesto la carta multicolor en las azules habría sumado esa cantidad por ese color, en vez de sumar 15 puntos. Es decir, que perdí 6 puntos. 

Poner la carta multicolor en la pila amarilla me hace pasar de 3 a 4, es decir, de 6 a 10 puntos. Es decir, que gano 4.

Una diferencia de 2 puntos. No es mucho, en alguna partida reñida te puede dar la victoria, pero lo más importante era hacer la puntualización de que no tenía sentido poner las cartas así.

Ya se que no tengo una gran cantidad de visitantes en el blog, pero por lo menos si entra alguien que sepa jugar al juego (y sepa sumar), que pueda continuar teniendo un mínimo de credibilidad ante él.

De verdad, la falta de sueño.

miércoles, 18 de marzo de 2020

DLC día 5: poca cosa, Coloretto y Friends

Ayer sin novedades. Los peques siguen con sus deberes, actividades, pintan, juegan y gritan mucho. Se lo pasan bien, aunque estoy seguro de que se mueren de ganas de salir al parque. Ya me veo venir que tendrán que racionalizarlos a la vuelta del confinamiento.

Muy grandes los del Jueves...

En la parte lúdica, poca cosa, otra partida de Coloretto con los peques. Partida que, por cierto, ganó mi hijo mayor a base de pillar siempre la fila con más cartas buenas, pasando olímpicamente de si tenía colores nuevos o no. Al final, compensa la puntuación negativa de los otros colores si consigues buenas pilas de colores principales. Buena táctica, hijo.



Por la noche, quería ponerme otra vez con el Irlandés, pero me dió una pereza superlativa, así que acabé poniéndome Friends por enésima vez. Episodios cortos, divertidos y sin complicaciones que mi cerebro no sea capaz de asimilar a esas horas.


Que si, que será simplona, pero tiene algunos episodios extraordinarios (esa fiesta de cumpleaños de Rachel, donde llegan, por separado y de improviso, sus padres, acabados de divorciar...). De hecho, ahora que lo pienso, podría hacer una lista con las comedias más divertidas con las que me he cruzado... Interesante...


sábado, 14 de marzo de 2020

DLC, día 1: Coloretto

Como ya he comentado en el post anterior, el primer día en que oficialmente se nos ha pedido que por responsabilidad no salgamos de casa, ha sido muy extraño. Claro, que ya venía del día anterior, cuando a última hora estábamos todos los alumnos del instituto y los profesores, en los pasillos escuchando las instrucciones de dirección por megafonía. Todos habíamos oído especular acerca de medidas drásticas, pero pocos creíamos que hiciera falta tomarlas, por lo menos tan rápido. Visto lo visto, aun se llegó tarde. Volvimos a casa escuchando las noticias, sintiéndonos como en una de esas películas de catástrofes donde, en vez de tiburones o aliens, el adversario era microbiano. O como en una partida de Pandemic, la verdad, yo no podía dejar de pensar en ese juego.


Sin poder ir a ver a mis padres, ya que mi padre está enfermo y sería muy irresponsable arriesgarse, con compras (prudentes) de emergencia ya hechas, trajimos a los niños a casa y seguimos alucinando mucho. Pero, evidentemente eso hay que pararlo. Por la salud mental de todos, no solo de los niños que entienden entre poco y nada lo que pasa. Así que como en esta casa llevamos años preparándonos para el apocalipsis con juegos de mesa, sacamos unos cuantos. Y quisieron probar el Coloretto.


Juegazo, la verdad. Mucho Uno y mucha baraja carajillera de naipes, pero este juego de cartas tendría que estar en todas las casas. Y fácil de jugar, hay varias filas de cartas de colores, donde podrán haber un máximo de tres. En cada turno, o coges carta de la pila y la pones en una de las filas o te quedas una fila entera (con 1, 2 o 3 cartas) y ya no participas más en esa mano. Hasta que al final, todos los jugadores han cogido una fila y se acaba la mano.



¿Fácil, no? Pues la cantidad de estrategia y puteo que hay ahí metida es espectacular. Porque hay muchos colores, pero solo los tres de los que más cartas tengas puntúan positivo. Es decir, que tu quieres tener tres colores con muchísimas cartas cada uno, pero el resto de jugadores estará encantado de hacerte coger más colores. ¿Cómo? Poniendo colores que no tienes justo en la fila que a ti más te interesa coger, por ejemplo. Luego habrá que valorar bien, si eso a ellos les perjudica más que a tí, por perder una carta que podrían haber querido o sabotear una fila que ellos también podrían haber podido escoger.

Mi puntuación final, ni tan mal, solo resté grises y naranja
Lo dicho, un juegazo. Si os gusta mucho, pero preferís el juego de mesa a las cartas, echadle un ojo a Zooloretto, lo mismo pero con animales.