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domingo, 22 de marzo de 2020

DLC día 9: De moldes y buenas intenciones. Y King of Tokyo.

Veo que esto de hacer el post de lo que hice el dia antes no funciona del todo. Entre otras cosas porque, si lo voy a hacer ya a última hora, casi valdría la pena hacerlo del mismo día. Así pues hoy haré dos, éste de ayer y luego otro del día de hoy. 

Por cierto, ayer dije que "aun quedaba mucha noche por delante", ¿verdad? Pues acabé frito otra vez en el sofá, de nuevo con Friends. Así que no, el problema no era del Irlandés y de Martin Scorsese. Ya me he quedado más tranquilo, ya puedo acabarla de ver.

Así pues, explico. Ayer además de prepararme un mini-juego de rol para los peques...


Es de justicia. Genial trabajo, gente.

Encontrado online aquí junto con otras propuestas meritorias. Pero la verdad es que para hacer la prueba de momento tiraré de éste. A ver si la cosa va bien (con los mayores, porque al peque no lo veo aun jugando a rol). Ya os explicaré.

Por otra parte, me dediqué a volver a sacar a jugar al Oyumaru, y así de paso clonar unas cuantas cosillas. De momento nada por lo que preocuparse de propiedad intelectual. Son cosas que yo ya tengo pero que necesito modificar para mí mismo.

El proceso es simple. Se calienta el material en un cazo, se aprieta la pieza a clonar, se deja enfriar y luego ya puedes ponerle masilla, resina o lo que sea que uses para reproducir el original.




Imprescindible si necesitas una parte de una miniatura para conversiones. O si, como yo, comprais en plan barato-barato por ebay y, a veces, algo incompleto es demasiado tentador como para dejarlo pasar.
Ah, y lo último. Tocó juego de mesa con los peques (entretenerlos, no es poca cosa, creedme) y pidieron (exigieron, más bien) por unanimidad el King of Tokyo. Un juego que acabaré aburriendo de tanto que lo saco a la mesa. Mira que les gusta...

Con los nuevos monstruos de la expansión de Halloween

Pero... qué le vamos a hacer. Les encanta y a mi que estén entretenidos y alejados de las pantallas, así que saqué la expansión que tenía en la recámara para una emergencia... Y ahora les gusta más que nunca...




viernes, 15 de agosto de 2014

Partida: King of Tokio

De nuevo, el regreso de otro de los juegos sencillitos pero resultones a la mesa de juego. ¿Dos partidas en menos de un mes? Definitivamente o estoy soñando o dentro de Matrix. En el último caso, espero que sea en la primera peli, o nada de lo que diga a partir de ahora tendrá ningún sentido... Vamos allá, que dibago. Hoy toca resumen de la partida a un pequeño gran juego, King of Tokyo.
Contenido del juego básico. Me encantan los contadores de energía...
Poco misterio tienen las reglas: uno está dentro y otros fuera. El de dentro ataca para que no entren, y los de fuera atacan para entrar. Porque el que está en Tokio gana puntos de victoria cada turno que aguante dentro. Pero no puede curarse, cosa que los otros sí (cobardes...).

Todo va por dados, un numero triple da ese numero de puntos de victoria. 3 + 3 + 3 no es nueve, sino 3 puntos de victoria. El corazón cura, el rayo da energía (con la que comprar cartas que dan poderes especiales) y la garra... la garra son sopapos tamaño XXL, en uno u otro sentido. Y eso son todas las reglas. El primero que llegue a 20 puntos de victoria gana. Y si llegas a 0 vidas, pues mueres, claro.

Mi Gigazaurio, en medio de un amigable intercambio de opiniones con otros dos intelectuales.
Esta partida la hicimos en casa de J, junto con su novia M. Por cierto, curioso que casi todas nuestras respectivas parejas tengan un nombre de pila que comienza por M... tendré que buscar otro método de mantener el anonimato coleguil...

Los dados decidieron que yo comenzaba en Tokio y resistí todo lo que pude ganando puntos de victoria. Pero cuando estaba a sólo 5 puntos de vida, comenzaba a ponerse la cosa difícil así que tuve que retirarme. Si conseguía sobrevivir a los leñazos que me caerían del nuevo rey de Tokio, podría dar buen uso a mis 10 puntos de victoria.

Aproveché la energía conseguida de rebote para comprar una carta de reset de emergencias, "Pero tenía un hijo". Ya había muerto en alguna partida anterior en este juego por apurar demasiado y no quería volver a quedarme viendo la tele mientras los demás se lo pasaban en grande.

Resultado final. Y hasta tuve tiempo de tener un hijo y todo.
Pero todo fue de lujo al final. En cuatro turnos (en este juego van rapidísimos), tres triples 3 y un triple 2 y partida ganada. Una partida curiosa, con pocos leñazos entre jugadores y todos corriendo a por los puntos de victoria. Si no recuerdo mal, unos 20 minutillos de partida. Me hubiera quedado a hacer una segunda, pero aquel día tenia el tiempo justo. Otro día será.

La primera imágen está sacada de la web del editor del juego en españa, Homoludicus.