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lunes, 24 de febrero de 2020

Stay Alive! (Sobrevive)

Otra entrada rápida, rápida, a ver si no consigo perder demasiado tiempo. (Y sí, me acuerdo que tengo pendiente la reseña de The Mandalorian).

No se si os acordaréis, pero en la época dorada de los juegos de mesa infantiles de MB, en la que habían mil y un tipos de juegos familiares (puede que no tanto de fichas de cartón y miniaturas pero sí de múltiples fichas de plástico y canicas), hubo uno de ellos que llamaron aquí Sobrevive. Yo lo tuve y recuerdo muchas y muy divertidas tardes con la familia y los amigos jugando con él.



Pero las recuerdo ahora, porque durante muchos años, literalmente, lo olvidé. Y mira que tengo muy buena memoria para los juegos y juguetes que tuve en mi infancia. Jamás he olvidado los Masters del Universo, el HeroQuest, los Secret Wars, los Airgam Boys, el Tente, los tebeos de Forum, etc. Pero éste, cosa curiosa, lo había olvidado.

Hasta que un día, buscando "otras cosas" (de las que hablaré cuando llegue el momento oportuno), por ahí en medio de la lista me encontré este juego a la venta, en versión inglesa. Sorprendentemente, a un precio mucho menor de lo que hubiese esperado. Y completo. Y en perfecto estado.

Como no sorprenderá a nadie, cuando busqué la versión española estaba, como mínimo al doble de precio. Cajas sucias y hechas un desastre, faltaban canicas o las habían cambiado por otras que no se parecían en nada. Lo típico, "oportunidad única, juego DIFICILÍSIMO DE ENCONTRAR". Si, ya.

Volví raudo y veloz al primero y lo puse en la lista de seguimiento. Casualidad o no, al dia siguiente el vendedor lo ofrecía con un descuento del 15% sobre el precio inicial, con lo que ya lo tenía comprado antes de pensar si debía o no. Y después del típico percal de correos con los paquetes que no entregan porque en casa "llamaron y no había nadie" a pesar de que sólo estaba la familia de 5 miembros al completo, los abuelos, la canguro, el perro de los abuelos, el gato persiguiendo al perro y tres peces. Bueno, vamos a dejarlo, que me enciendo.

Así pues, habemus juego clásico de nuevo. Y, a pesar del idioma, es absolutamente idéntico al que yo tuve de pequeño. Aunque no lo recordaba tan grande, eso sí.


El juego en sí, podríamos decir que es un laberinto, pero de agujeros en el suelo que se desplazan en función de como empujes o estires de cada palanca lateral. En tu turno sólo puedes empujar o estirar de una de ellas y una única posición de las dos que hay, de forma que la base sobre la que se sustentan las canicas puede ir variando. Además, las bases rojas y blancas se cruzan, quedando la blanca siempre por encima, con lo que hay que tener buena memoria y ser observador para saber si mover esa palanca que estas a punto de tocas hará aparecer un agujero blanco, cuando debajo... ¿hay otro rojo o no?



Un juego sencillito, pero con más chicha de la que puede parecer al principio, que es poco. Pero sí, divertido, para estar atento y también, cómo no, reirte cuando quieres hacer caer una canica de un adversario pero acabas haciendo caer una tuya. O dos, si eres de los que no te has dado cuenta que es innecesariamente arriesgado poner dos tuyas en el mismo renglón al principio del juego.

Si lo encontráis por algún trastero, dadle una oportunidad. Se la merece.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Partidas remember...

Entrada rápida.

El otro día estaba en casa de mis padres con los chicos y, sorpresas que te da la vida, acabé jugando con mi hija ¡al parchís! Creo que debía hacer como... no me atrevo ni ha decirlo ¿más de 30 años que no jugaba al parchís? Y ahora que lo pienso, supongo (porque no lo recuerdo) que acabaría alguna partida, ¿no?



Así es, amigos y amigas. Después de tanto tiempo, no solo acabé jugando, sino que tuve que buscar las reglas por internet. A ver, sed sinceros. ¿De verdad todos recordáis cuanto avanzas si comes una ficha contraria? ¿qué pasa si hay dos fichas tuyas en la misma casilla? ¿porqué algunas casillas tienen un punto? ¿O qué ocurre en el caso de sacar tres seises seguidos? (aparte de aparecer Satán en persona, según In Nomine Satanis / Magna Veritas)

Así que ya lo sabéis. Hay que repasar un poco esas reglas. Por si os conviene, aquí pueden consultarse.

Debo decir que disfruté mucho de la partida. Me pareció que, más allá de la fama que pueda tener, el parchís era una especie de juego de persecuciones (¿es muy nerd que me recordara incluso al Pacman?) y gestión de tiradas bastante decente.

Para redondear la jugada, mi hijo mayor llegó tras la clase de ajedrez de la abuela, dispuesto a jugar una oca. Y este sí, ya lo tenía algo más en mente, la verdad.


Pero sigo prefiriendo el parchís.


miércoles, 31 de julio de 2019

Videojuegos arácnidos

Ayer me pasé ha hacerle una visita por casa al Sr. J. Cosas de las vacaciones de verano, tenía a las dos calabacillas mayores conmigo, en lo sucesivo C1 y C2. Así que intenté que se distrajeran con los gatos mientras el Sr. J. y yo hablábamos de cosas "serias"...

... lo que evidentemente no funcionó. El Sr. J. es todo un nerd de la tecnología, con lo que su casa hacía demasiadas cosas fascinantes como para interesarse por un simple (lo siento Neo) felino. De repente, algo perturbadoramente misterioso llamó su atención. A la pregunta de "¿¿Tu tienes videojuegos??" de C2 (iluso), J. encendió el objeto que había despertado la intriga, un extraño aparato arcano llamado... Playstation.

Esta no es la suya. Creo que se la compró después de que yo les enseñara el trailer de Star Wars: Battle Front y después me rajara, para irme dando palmas al juego de mesa de Imperial Assault...

En casa apenas han tocado los videojuegos. Tenemos una Wii muerta de asco, que probaron un día pero que aun no tienen destreza para aprovechar y yo tengo guardada a buen recaudo una SuperNintendo que probaron por encima, sin que el resultado fuese muy diferente del de la Wii.  Tal vez por la falta de práctica, que tampoco tengo ninguna intención de que se corrija con demasiada celeridad. Total, que saben que son los videojuegos, pero casi nunca han jugado. Lo que no quita que sientan fascinación y que, de vez en cuando, en alguna fiesta infantil cuando se enciende alguna (¿pero quien fue el lumbreras que puso una tele y una Play en una sala de juegos infantil de alquiler por horas? ¿que querían, no gastar la piscina de bolas?) se queden maravillados ante la pantalla y toquen el mando (cuando pueden) como quien toca el brazo incorrupto de Santa Teresa. Mágico. Fascinante...

Vuelvo al presente. Así que cuando el señor J. no sólo encendió su PlayStation 4 sino que les dejó jugar (¡!) la adrenalina se disparó al instante. El juego elegido fue Marvel's Spiderman, que me dejó casi tan alucinado como a las calabacillas...



Hiperrealismo absoluto. Trepas por edificios en los que ves tu reflejo en los cristales y en función del ángulo incluso puedes ver el interior del edificio. Dicen (aun no me lo creo) que es una recreación de Nueva York real, en la que puedes moverte con tus telarañas como si estuvieses en la auténtica. Muy impresionante.

Mis hijos eran todo un espectáculo. Pasaban de caer de rascacielos justo encima de un viandante (C2) y empujar a uno sin querer hacia un montón de basura (C1) a encadenar auténticas ondanadas de hostias a los villanos de Kingpin como si nada (o C2 le cogió en truco rápido o el tema del combate es muy mejorable en el juego).

El caso es que, incluso ante la maravilla de la técnica que tenía delante, no podía parar de pensar en cómo habían cambiado los videojuegos del trepamuros desde que yo tuve mi primera consola, la muy sufrida Master System II de Sega, 8 bits de pura creatividad y mucha imaginación con la que complementarlos. Entre los juegos que me regalaron aquellas navidades (no hubieron nuevas adquisiciones en lo sucesivo) estaba el Spider-Man vs. the Kingpin, de 1990. Y creedme, no es exactamente lo mismo...



Y no estoy diciendo que fuese un mal juego, para nada. A pesar de que no tenía buena fama entre otros poseedores de la consola, ya que costaba cogerle el tranquilo al principio (buen ejemplo es el acceso al primer edificio, con los dos policías disparando y gente pegando desde las ventanas... cuanta violencia) la verdad es que era un juego lleno de opciones, donde podías quedarte sin fluido para el lanzaredes que podía reponerse haciendo más en casa con ingredientes que había que comprar, y para tener dinero tenías que hacer fotos de los villanos que poder vender al Daily Bugle. Había que descansar para recuperar fuerzas desde la paliza anterior que te habían pegado los malos. Podías utilizar la telaraña para inmovilizar o balancearte, también tenías el sentido arácnido, etc. Luchabas contra Kingpin y una amplia retahíla de villanos conocidos: el Dr. Octopus, El Duende, Veneno, Sand-Man, Electro, el Lagarto, etc. de Muchas opciones en solo 8 bits, que me temo que no todos supieron valorar de manera justa. Este fue todo un reto de acabar, pero recuerdo la sensación de haber logrado algo importante cuando lo logré. Ese maldito Electro...

Esto mismo, sí...

Pues lo dicho, que por culpa de mis calabacillos tanto J. como yo acabamos sintiéndonos muy mayores. Yo por el videojuego que me hizo recordar. Y J. porque cuando los peques se enteraron de que había visto las películas de Star Wars en el cine, cuando se estrenaron, hicieron una "Uuaaaalaaaaa..." al unísono que dejaron la moral del pobre anfitrión por los suelos.

Estos niños... ya creceréis, ya... no os preocupéis, que os la devolveremos doblada...

domingo, 20 de enero de 2019

Repartidores de cromos

El otro día, de pura casualidad, vi algo que pensaba que ya no se hacía, supongo porque llevaba muchos años sin verlo: los repartidores de cromos en las puertas del colegio. Pensándolo bien, será que yo no me había cruzado con ellos, porque como "táctica comercial" debe seguir siendo sin duda inmejorable. La primera dosis gratis y luego ya...

Los de las calabacillas mayores
Las cosas han cambiado mucho desde que yo hacía la EGB. Lo que encontré el otro día eran una pareja joven, sonrientes, que repartían un par de sobres de trading cards a cada niño, que esperaban pacientemente su turno y entraban en el cole felices y contentos... 

En el ya lejano 1980 y poco, recuerdo ver a un joven mal arreglado y con cara de pocos amigos, que aparecía de repente con una bolsa abarrotada. Cuando alguno de los niños intuía lo que podría ser y lo identificaba como en la escena final de La invasión de los ultracuerpos, el resto no teníamos tiempo ni de hacer una aspiración de sorpresa. El pobre desgraciado se veía atacado por una horda de niños con las zarpas preparadas para agarrar cuantos más sobres de cromos (nada de trading cards, cromos vulgaris) fuese posible. Dicen que los primeros en llegar a veces podían llegar a conseguir el álbum, pero nunca llegué a atisbar tal acontecimiento. Yo que por aquel entonces era un chico tímido con suerte podía conseguir alguno sobres, pero eran una pequeña maravilla cuando los tenías en la mano. 

En concreto, la colección que yo recuerdo que se promocionara de esta manera era la mítica Monstruos

Foto de la web yofuiaegb.com
Esta colección fue mítica precisamente porque nos pilló a muchos en la época en la que los monstruos y historias similares nos sobreexcitaban las neuronas hasta lo indecible, no había nada, NADA, en el mundo que fuese más interesante que las historias de monstruos, de cualquier clase y origen.

El álbum en sí es un cachondeo, visto del punto de vista actual, montones de versiones de criaturas fantásticas, muchas de ellas "ligeramente versionadas" para evitarse problemas de derechos (véase ese no-visitante de la portada, nada que ver con cierta serie de la tele de lagartos humanoides que comían roedores...) y que conforme ibas pasando paginas los grupos y los monstruos de ellos iban perdiendo rápidamente originalidad y calidad en el dibujo. Supongo que había que llenar un número de cromos  y una cantidad de páginas y al final acabaron llenando el final como pudieron.

Comenzabas muy bien con los monstruos clásicos del cine...


...a los que seguirían gigantes, animales míticos, fantasmas y aparecidos, brujos y hechiceras, criaturas fantásticas, etcétera. Toda clase de criaturas fantásticas de variado origen. Para acabar con misterios inexplicables y un hilarante apartado de superhéroes (¿?) en los que encontrabas joyitas como el Capitán Amé... perdón, el ¡Comandante Europa!


El álbum en sí era una pasada, independientemente de el rápido declive de la calidad en su interior, contenía pequeñas historias de cada personaje y los cromos eran vistosos y coloridos.

Una pequeña maravilla que algún día traeré a mi colección particular. No creo que me la regalen en la puerta del trabajo, ni siquiera un mísero sobre de cromos, pero ya buscaré la manera de pillarlo.

Agradecimientos: las imágenes del post están sacadas en su mayoría del blog de Yo fui a EBG (éste) y de un gran blog de homenaje al álbum Blog de Monstruoselalbum (éste). Por si queréis consultarlo, redescubrirlo si lo tuvisteis o simplemente echaros unas risas. Yo estoy tentado de hacerme una camiseta con alguna de las imágenes... XD



domingo, 8 de julio de 2018

El extraño caso del cupón premiado...

Os voy a explicar una cosa que me sucedió, hace muchos años y que hasta hace un par de meses no me di cuenta de lo extraño que fue. Espero que, como a mí, os sorprenda y os divierta, al menos un poco.

Hace ese par de meses pude conseguir un artículo de coleccionismo al que hacía bastante tiempo que le había echado el ojo. Como desde mi infancia, nada menos. Era el disco de vinilo (¡amarillo fluorescente!) con las canciones licenciadas de la colección de muñecos. En perfecto estado y por un precio muy razonable, lo que viene a ser un precio casi normal cuando desde hace años solo lo ves en los portales de venta por internet por 80-100 €, cortesía de los especuladores de turno.


Ahora, el viaje al pasado... ¿Porqué ese disco era tan atrayente para mi?

Hablamos del año 1985 o 86, no mucho más tarde de eso. Por aquél entonces los niños no disfrutaban de una (excesiva) abundancia de cosas como los de ahora. Muchos teníamos un puñado de tebeos que nos sabíamos de memoria, unos cuantos muñecos y con suerte algún vehículo, puede que algún juego de mesa y poca cosa más. El resto solía ser las cosas que encontrabas por casa, de tus padres (y si tenias suerte, de tus hermanos mayores). Y si no, siempre tenías aquella ventana a miles de universos mágicos que era la tele. Por aquella época Ediciones Zinco no se había estrellado aun con sus historias de DC cómics (pero poco faltaba). Y también comenzaron a editar en España las historietas del nuevo fenómeno de las figuras de acción y pronto también de la tele, los Másters del Universo. Héroes hiper-musculados en taparrabos de piel contra monstruos horribles (tambíen hiper-musculados y en el mismo modelo de taparrabos) en un mundo mágico lleno de tecnología futurista, de ambientación pseudo-barbárica. En aquella época era el no va más. Fue una locura. Y así nos quedamos muchos.

El caso es que recuerdo muy bien aquellos tebeos. Desde que me enteré conseguí tantos como pude, que generalmente era cuando mis abuelos nos invitaban a comer el sábado, mi abuela siempre nos daba dinero para un tebeo. El primer número de esta colección, además traía regalo, un par de pegatinas muy chulas (y también muy buscadas) de He-Man y Skeletor. El numero dos venía con un sobre de cromos de los Masters del Universo.

El caso es que aparte de las historietas mismas que habían en el interior, de la publicidad con imágenes de las novedades de la línea, los pósters promocionales, etc (por si había poco), estos cómics tenían una cosa que nos volvían locos, el GRAN CONCURSO.


Casi todos los números de la colección incluían un cupón en la última página, para recortar y enviar a la dirección indicada para entrar en el sorteo de algún artículo de la colección, normalmente figuras, vehículos o playsets, además del famoso disco. Y para muestra, un botón. Mejor dicho, dos:


De ahí que este disco traiga unos recuerdos tan potentes. No sólo era de la colección, sino que hasta la foto promocional tenía la típica gravilla y el fondo crepuscular que tenían muchas de las fotos de propaganda de la colección. Que, por cierto, muchas de las otras fotos del concurso no tenían, ya es casualidad.

Pues como iba diciendo hace un rato ya, pude llegar a conseguir el famoso disco. Y era un LP y no uno de los pequeños singles, como siempre había creído. Es grande, grande. Así que después de que me llegase por correo, me dediqué a repasar mis viejos cómics de la colección, concretamente las páginas del sorteo. Porque, además, resulta que cuando participaba en el mismo (creo que no perdí ni una sola oportunidad de hacerlo), una de las veces me tocó. En concreto, un Stalker (en inglés, Night Stalker, acosador nocturno... tela el nombre del caballito)

De He-man.org

La imagen que venía en la caja. Sacada del blog Battle Ram, imprescindible no, lo siguiente.
Recuerdo a mi madre venir a buscarme al colegio, un día normal y corriente, diciéndome que me había llegado un paquete. Un premio, me dijo. ¿Un premio? No tenía ni idea de a qué se refería. Cuando llegué a casa y me encontré con la caja del caballo casi me da un ataque. Saqué ahí mismo todo el resto de mis muñecos de la colección y la batalla que se montó en mi cuarto fue de las que quedan registradas en los anales de la historia. Dentro de las esperanzas de aquel niño de 8 o 9 años, nunca entró el que le tocara en el concurso aquél caballo robótico, negro y dorado. Me había imaginado muchas veces ganando, claro, pero no aquello. Pero como a caballo regalado (y nunca mejor dicho) no le mires el dentado, pues ni volví a pensar en ello. Entonces.

Pero al revisar los viejos tebeos hace pocos meses, comencé a darle vueltas al asunto. Rebusqué entre las páginas de los tebeos que fueron de mi propiedad (con los años y alguna salida al Mercat de Sant Antoni de Barcelona cayeron muchos otros) y en ninguno de ellos aparecía Stalker como premio en el concurso. Revisé el resto de cómics, y tampoco. Aquí ya me comenzó a picar la curiosidad...

Entonces me fijé en que en algunos de los tebeos había una pagina entera en la que salían los ganadores del concurso de un par de meses atrás (¡y con sus direcciones postales! Como se nota que entonces aun no estaba "de moda" la ley de confidencialidad de datos...). Así pues... si encontraba mi nombre, sabría en qué concurso participé y resulté ganador. Vuelta a revisar, y no me encontré. Al parecer me faltaban tres números de la colección, que después de una razzia por TodoColección no tardé en pedirlos (a dos euros la unidad, no es una colección muy valorada, por suerte para mi y desgracia de todos). Y mientras tenían que llegarme, me acordé de Aquatar, un compañero del extinto foro NuevaDominion Eternia. Aparte de ser un gran coleccionista y mejor persona, nuestro amigo Aquatar era todo un recopilador del material disperso de la web. Así que miré en su blog, El Cofre de la Cueva del Terror, ahora ya el blog oficial del podcast "La cueva del Terror", imprescindible si estáis al día de la colección. Y efectivamente, en uno de los números que estaban de camino salía yo, mi nombre y mi antigua dirección... Toda una patada de nostalgia...

Aquí, aquí... Aquí hay cosas interesantes... Muy grande este Aquatar.
Con mi nombre, podía confirmar la fecha del concurso que gané, así que fui a buscar el tebeo de aquel mes... y nunca lo tuve. Era otro de los números que me faltaban y que me acababa de comprar por internet hacía un par de días (por cierto, tenéis una foto de la página en este mismo post, de las dos que he puesto, la de la derecha). Así pues, ahí está el misterio, yo no pude enviar el cupón en su momento, porque ese tebeo nunca estuvo en mis manos hasta ya entrado el año 2018. Y por lo que vi, no hubo otro concurso con ese premio... así que, nuca lo sabremos. Supongo que se extravió un cupón mío de otro concurso y fue a parar con los más nuevos. Ni idea. En todo caso, en aquel momento, un renacuajo fue feliz hasta rabiar con su juguete nuevo. Sigue conmigo y espero que algún día también consiga divertir a mis hijos. Y que no me lo rompan. Demasiado.

domingo, 17 de junio de 2018

Kaizo Trap

Cuando estaba escribiendo la entrada de vidojuegos de Android, al hablar de la (jodi##síma) dificultad de Ninja Arashi me ha venido a la cabeza este vídeo, escrito y animado por Guy Collins. Cuando lo ví, recordé muchas partidas, bien con mi vieja Master System II de Sega o más tarde con cualquiera de los PC's que tuve, sudando sangre para acabar juegos, incluso algunos que eran absurdamente complicados.

De hecho, buscando algo de información sobre este corto, acabo de descubrir que la expresión "Kaizo Trap" se refiere a ese momento en el que el programador (no vamos a culpar a la máquina por esto) ha puesto una trampa mortal precisamente en un momento en el que ya pareces estar fuera de peligro, con lo que por lo general consiguen matarte a traición. Si habéis jugado a Quake, ¿recordáis a un shambler puesto con toda la mala leche del mundo tras de una puerta de final de nivel? Pues eso precisamente.

Un corto de animación fabuloso, que tenía que compartir con vosotros:


Por cierto, he leído también que este corto tiene pistas por ahí introducidas (?) que desbloquean finales alternativos (???)... Así que he dicho, "Ah, vale", y os dejo la ayuda para los que seáis muy diestros con la informática, y ya me avisareis si lo conseguís... (porque lo que soy yo, no tengo ni habilidad ni tiempo...)

domingo, 27 de mayo de 2018

Vuelve la muerte (de mis dineross...)

Aquí un servidor de uds. comenzó a (y dejó de) jugar a Warhammer hace ya un montón de años, en la época en la que a) tenía mucho tiempo libre y b) no tenía hijos (ni novia/mujer). Y aunque entre algunos de mis amigos era conocido por mi frase de "No tinc diners" (no tengo dinero, en castellano), que es lo que pasa cuando eres el joven del grupo y mientras que el resto ya comienza a trabajar tu estás acabando el instituto y comenzando la universidad, poco más o menos nos las ingeniábamos para tener unas cuantas miniaturas con las que poder jugar. El socorrido PaperHammer hacía el resto.


Por eso, me gustan las miniaturas de esa época. Son simplonas, pero bien apañadas. Y sientes una admiración especial pensando que se esculpían a mano y no con diseño por ordenador y impresión 3D como ahora. Las nuevas "miniaturas" (en algunos casos más juguetes que minis) las encuentro sobrecargadas, absurdamente inestables (mueve eso para ir a jugar a casa de un colega...) y sobretodo irónicamente estáticas. A pesar de diseñarse para simular movimiento, de hecho, parecen una imagen de un videojuego. Pero estática. Para muestra un botón:

Nagash, ya no eres el mismo...
(de La Biblioteca del Gran Nigromante, genial blog)

No me gustan nada, la verdad. Salvando algunas pocas excepciones (los nuevos esqueletos "del montón" son superdetallados sin perder su simplicidad y decrepitud), la inmensa mayoría de figuras no atraen como me atraen las antiguas.

Y luego va un día y te enteras que anuncian la nueva edición del nuevo juego de Warhammer (el viejo mundo murió, cosas de que habían demasiadas marcas que hacian minis alternativas, más baratas... eso condenó el mundo) y sigues el link para ver que nueva atrocidad han perpetuado estos peseteros... y entonces... Aaaayyyy, virgencita, voy y me encuentro con esta maravilla...






Evidentemente, todas las imágenes son del blog de Warhammer Community, propiedad de Games Workshop y bla, bla, bla...

¿Lo habeis sentido también? Es una conmoción... en mi cartera. Bueno, y en mi coherencia también, porque siguen siendo inestables (ese verdugo...), pero muuuuy chulas. Veo que la antigua maldición del "guarjamer" sigue vigente, cuando más básica es la unidad, cuando más pelacañas es el guerrero, más bonita es su mini. A partir de aquí, cuanto más subes en el escalafón, peor.

Y eso no es lo peor... el mismísimo carruaje negro, ha regresado desde... los años 90... XD


Como decía el chiste de Eugenio... Señor, dame paciencia... ¡pero ya!



sábado, 21 de abril de 2018

El despertador, ese artilugio del infierno...

Aquí, un servidor de vds, como bien espíritu maligno que es, resulta que es ave nocturna. Un buho, como suele decirse figuradamente, en contraste con las alondras, esa clase de gente extraña que por motivos que se me escapan se levantan como para pillar dormido al gallo. Mi padre es de estos y la Sra. Lantern también.

Desde que tengo uso de razón levantarme por la mañana ha sido... bueno, depende. Ha ido de simplemente difícil hasta una tortura. Y que conste que no me quito responsabilidad por el asunto, como mi momento álgido de energía es por la noche tengo una tendencia natural a retrasar el irme a dormir. Estudié (y estudio) de noche, he pasado muchas horas leyendo libros de terror o jugando a videojuegos a horas intempestivas, por no hablar de las quedadas con los amigos jugando a juegos de mesa, que no acababan nunca. Algunas de las más notables acababan con los primeros rayos de sol, como cierto pique que nos pegamos al Uno una noche de agosto en casa del ilustre Sr. F.

Tira la cabra al monte que dicen. Así que para evitar males mayores me obligo a ir a dormir a una hora razonable, con un nivel de cumplimiento que intento que sea alto. Aun así, tengo dos despertadores y el combo ducha + café negrísimo es imprescindible por las mañanas, a no ser que no me importe que el cerebro se me comience a despertar sobre las diez.

Así que cuando me encontré con este vídeo que os pongo a continuación (a veces, unos dibujos animados a tiempo pueden evitar un lloro histérico a un niño de un año el tiempo suficiente como para servir la cena sin que te perfore un tímpano) me sentí muy identificado. Por no decir que me trajo muy buenos recuerdos, creo que mi infancia murió el día que, por el motivo que fuera, dejé de ver los dibujos animados de la pantera rosa.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Star Trek: Discovery

Si hay algo que tengo claro es que a mi me pierde la nostalgia. Pero lo curioso del caso es que no soy nostálgico de tiempos mejores, no volvería a aquella época, aunque me encante recordarla, o al menos la parte de ella que me gustaba. Sin entrar en demasiados detalles (no voy a exponer mis vida por internet, ¿quien os habéis pensado que soy, un youtuber famosete de esos?) una parte importante de lo que soy ahora proviene de entonces. Mis aficiones, mi manera de ver las cosas, supongo que mi personalidad, bla, bla, bla. Pero una cosa la tengo clarísima, aunque algo como los servicios de vídeo por streaming como Netflix, HBO o similares sean una pequeña maravilla que me hubiesen vuelto loco en aquella época, hay algo que no soporto, aunque no sea del todo culpa suya. Pero no ayudan. Temporadas enteras de una serie, de golpe, desde el primer día. Ala, venga. Es como si al yonkie le dicen: "Toma, la droga de dos semanas, así nos ahorramos los viajes y eso". Y sobredosis al canto. Igual no es el ejemplo más políticamente correcto, pero las series enganchan, vaya si enganchan. A su manera, pero son como una adicción. 

De Elmeme.me. A esto me refería yo precisamente.
Y que conste que soy relativamente inmune a esto. Yo siempre he sido de los que me he comido estoicamente la parte del plato que no me gustaba para dejarme hacia el final lo que más me apetecía y así poder disfrutarlo sin molestias. Y si hablamos de un postre, como sea de los que más me gusta, la calma con la que me lo como podría definirse como lujuriosa. Cuando algo es bueno, hay que hacerlo durar. Eso lo he tenido siempre claro y pocas han sido las veces que una serie me ha hecho perder mi cadencia de (si puedo) un episodio diario. Recuerdo Dexter (esa extraordinaria primera temporada) y retrocediendo ya mucho, Babylon 5, cuando la veíamos en cintas de VHS de importación que los amigos iban consiguiendo como podían. Pocas veces más.


Aun así, admito que echaba de menos ese episodio semanal de mi infancia, esa cita ineludible con la serie que te tenía enganchado a la caja (entonces no tan) tonta, llámala V, el Dr. Who, McGyver o El Cuentacuentos (próxima reseña). Si te lo perdías, lo perdías para siempre. Y en mi caso solía pasar, que no siempre podía verse la tele en mi casa, solía estar muy racionada y intentar saltarse la cartilla podía acabar siendo peligroso. Pero si podías, era un momento mágico... así como odioso era el momento en el que acababa el episodio, dejándote siete días más con la intriga, con el final en punta clavado en la memoria. Te daba tiempo de recordarlo, hablarlo con los amigos, establecer mil teorías absurdas... hasta que volvía a llegar el día y volvías a por dosis, religiosamente. Soy muy consciente que soy de los pocos que piensan así. Sin ir muy lejos, la Sra. Lantern es de las que se puliría una temporada en una noche, si pudiera. Y me consta que lo ha hecho. Pero que queréis que os diga, cada uno disfruta de sus aficiones a su manera. Y a mi no me gusta correr.

Así que cuando Netflix anunció que emitiría en exclusiva (fuera de EE.UU y Canadá) la nueva serie de Star Trek, y que además lo haría con cada episodio 24 horas después de su emisión en la CBS, pues fue un notición. Una serie que tenia muchos números de gustarme, a una cadencia clásica. 


Con Star Trek tengo una historia curiosa, sin causarme la fascinación que me causó el space opera de la trilogía clásica de Star Wars, pude ver unos cuantos buenos episodios de la nueva generación cuando los emitían por TV3. Luego me enteraría por el Sr. J, trekkie de toda la vida, que fui a pillar los mejores, pero por el motivo que fuese me gustaron mucho. A partir de ahí, es una historia de amor discontinua. La emisión de las nuevas series de Star Trek era complicada, el público potencial era escaso y los seguidores le ponían ganas pero no conseguían apenas nada. Recuerdo empezar a ver con ganas Deep Space 9 para verla desaparecida de la emisión a los pocos capítulos. Para más inri, Antena 3 conservaba los derechos, pero no los ejercía. En el cine la situación no era mejor, si no corrías mucho podías quedarte sin ver el nuevo estreno. Eso si llegaban a entrenarla en mi ciudad (que a veces no pasaba). Un panorama nefasto.

La nueva serie está siendo lo que le da un poco de vidilla a los lunes. Así que consigo tener a la jauría en la cama (dicho con todo el cariño del mundo, que conste) y la casa aceptablemente recogida, conecto Netflix y me pongo el nuevo episodio. Y los estoy disfrutando mucho, la verdad. Y no solo porque a mi modo de ver sea una muy buena serie, sino porque me permite saborearla sin prisas. Aunque quisiera, no puedo ver otro episodio después. Y me encanta.


Sobre la serie, pues creo que ya ha quedado claro que la recomiendo. Ciencia ficción de TV, clásica pero con un toque de efectos especiales adecuado, sin pasarse demasiado. Tendrá buen presupuesto, pero sigue siendo una serie y no una película. Tiene buenas críticas y parece que gusta, en general. Eso sí, al sector más conservador de los trekkies, sobretodo los más intransigentes, parece no haberles gustado mucho. Se quejan de que no tiene el aspecto de estar antes en el tiempo que la serie original (menos mal... si no no la miraría ni el quico) y sobretodo se seguir con la estela se las nuevas películas, más acción, más efectos y menos sabor a ciencia ficción clásica, pausada y reflexiva.

Que queréis que os diga, sin ser un gran fan de J. J. Abrams, al que considero un vendedor de humo sin vergüenza (nótese el espacio), creo que el quiebro de cintura que hizo con las dos primeras películas de la última trilogía (ignoro el bodrio de Beyond, poco más que uno de los episodios mediocres de cualquier serie, pero con mucho presupuesto y efectos especiales) fue astuto para relanzar una franquicia en declieve, aunque levantase ampollas. Si tenía que salir una nueva serie, tenía que aportar algo nuevo y no lo de siempre, que no solo ya está muy visto, sino que para los patrones actuales sería aburrido. 

Había que innovar. Y esta serie innova, y vaya si lo hace. Igual incluso a ratos, uno puede quedarse con la sensación que mucho. Ese motor de esporas que sabemos que no llegará a ningún sitio (no sale en la serie clásica, así que...) tiene un aspecto de tecnología super-punta muy sorprendente. Igual que el chocante estatus de la protagonista, el hijoputismo generalizado que respiran algunos personajes o algo tan normal y tan corriente como personajes homosexuales haciendo vida normal, en público y en privado. En la serie clásica (hija de su tiempo) sería impensable que algo así se emitiese por antena. Supongo que la visión de lo que debería ser una utopía varía mucho con el tiempo.

Pues eso, lo dicho. Buena serie, si sois capaces de verla con calma, tenéis una buena oportunidad. Si no, podéis esperar un par de meses y tendréis ya todos los episodios disponibles. Por no decir que ya se ha confirmado la segunda temporada. Tendremos Star Trek para rato. Engage!



sábado, 15 de julio de 2017

¡A jugar!

Me encantan los juegos de mesa. Mucho. Creo que se han convertido en mi afición favorita, sin duda. Tengo muy poco tiempo para jugar y reconozco que siento una envidia siempre sana cuando leo un blog en el que gente sin responsabilidades familiares pasan días y días jugando sin parar a mil y un juegos. Yo comencé a ser así hace unos años, pero lo cambié por mis hijos. Y no me arrepiento ni lo más mínimo. Sobretodo cuando al cabo de los años ya puedes comenzar a jugar con ellos. Menudas risas, son la repera. Bueno, y yo que soy el que les ha traído hacia aquí también, para qué negarlo. En el fondo no es culpa suya, son las víctimas. Yo soy el que ha causado la hecatombe. Y lo que nos queda.

El otro día les saqué el Imperio Cobra, de Cefa. Un clásico entre los clásicos. Creo de los primeros sino el primero de los juegos de mesa (salvando ajedrez, parchís, ocas y etcéteras varias) a los que jugué en mi infancia. Así que lo consideré apropiado como juego de mesa "mas serio" para jugar con ellos. De momento pude jugar con las dos calabacillas mayores, una princesita de 5 años y un guerrero muy bruto pero de buen corazón de 3 años. Así que ala, al turrón, que hay que robarle el amuleto a la malvada esfinge de la Isla Cobra.


Las reglas fueron convenientemente modificadas para hacerlas (aun más) asequibles. Si habéis jugado a este juego de adultos, en un acto de nostalgia, ahora os estaréis riendo como posesos. El juego es simple, pero simple-simple. Aun así, los hombres cobra no actuaron hasta que no pisamos su isla, no se perdían las armas por usarlas y los chicos se podían pasar las armas si estaban juntos en casillas adyacentes. Ver la cara del pequeño cuando salía la carta del Dragón Blanco era un poema.


Al final, tuve que modificar una tirada de dado para no ser yo el que robara la joya y pudiese hacerlo mi hijo, con lo que la mayor se quejó de que ella también quería. Pobre cobra, sobre su cadáver y encima con discusiones familiares. Pero pudimos jugar, que no es poco, y nos lo pasamos muy bien.

Y de postre, el mismo día, cuando pude dejar a la tropa, salí corriendo con lo que pude a casa del Sr. J, porque teníamos partida de exhibición al X-Wing para el Sr. A. (por cierto, el propietario original de mi copia del Imperio Cobra, que me lo regaló hace años, perfecto e impoluto, creo que sin haberlo jugado desde que se lo regalaron en su infancia; desde luego el que es un eurogamer lo es desde sus mas tiernos inicios...).


Volvimos a hacer la partida introductoria simplificada, con dos TIE Fighters contra un X-Wing. Creo que ha sido la cuarta vez que juego esa partida, las dos primeras con J. (en ambos casos victoria rebelde, una vez cada uno) y la anterior con la Sra. Lantern, la única persona de la que tengo constancia que consiguió ganar con los TIE Fighters imperiales... hasta anoche.


Estrenando el nuevo (y precioso) tapete de juego y con la banda sonora de Rogue One (reseña pendiente, lo se) el piloto del Escuadrón Obsidiana consiguió situarse a la cola del X-Wing e irlo desgastando, aprovechando que este perseguía al muy novato Piloto de la Academia, que se pasó media partida volando con una nave con un solo punto de casco.

¡Eh! ¿qué haces siguiendo a mi hermana?
Partida curiosa, no suele ser habitual que gane el imperio con esa configuración, pero muy divertida. Y de nuevo este año, más de una partida el mismo día. Creo que hay esperanzas, después de un largo tiempo de sequía, la afición vuelve con fuerza. ¡Que bien!

lunes, 26 de junio de 2017

Nino niiiinooooo ninoni-noo-niiiii...

O así es como suena en la boca de un medio atontado por el calor la fanfarria de la archiconocida The Final Countdown de los suecos Europe. Y vamos, aunque tengas menos de... ¿30 años? te sonará, o es que no vives en este planeta porque han usado la melodía creo que para todo tipo de anuncios y promociones, por no decir que sigue sonando cosa mala por las (benditas) radios de rock...

Y si al leer el título creíais que hasta una máquina podría hacerlo mejor... pues sí, es cierto. De hecho, muchísimo mejor.


Cuando uno creía que no se podía superar la fabulosa versión de la intro de Monkey Island (ver aquí), van y sacan esto. A-LU-CI-NAN-TE.

Chepeau.

Visto en El Descanso del Escriba, gran blog (pero que el autor no descansa ni a tiros).


sábado, 3 de junio de 2017

"De japenin..."

...usease, "The Happening" o "El Incidente". Por alusiones (yo también) hablaremos en este post de lo que pasó que abrió una brechas en una sólida amistad, que causo el destierro de un muy buen videojuego y que resultó un punto de inflexión en nuestras Frikinights. Hoy, lavaré los trapos sucios fuera de casa y explicaré... ¡lo que ocurrió realmente! CHAN, CHAN, CHAAAAAAAAAAAN...

No, no hablamos de esta puta mierda de peli.
Ni la veáis, si queréis un ciclo Shyamalan, saltad de
"El Bosque" a "La Visita" ignorando las intermedias.
Me lo agradeceréis.
Así que, acercaos niños al fuego. No temáis. Aquí estamos todos seguros de momento, podemos relajarnos y explicar cuentos de miedo... Nuestra historia empieza en una calurosa noche de verano. Nuestro protagonista de la historia, al que podríamos haber llamado el Dr. Banner, pero llamaremos el Sr. J, aun vivía en la ilusión de que podría utilizar su Friki-altillo sin acabar como un pollo a l'ast. La atmósfera estaba muy caldeada (literalmente) por un muy bochornoso día de verano. El Sr. J, habitualmente vulnerable a las altas temperaturas ya se encontraba sufriendo de lo lindo cuando encendimos esa máquina de crear discordia llamada Wii y pusimos el juego. 

En esa época estábamos picadísimos con varios juegos. Creo recordar que en el Wii Sports, uno de jueguecillos simplones (Wii Party, es posible?), el Guitar Hero donde el Sr. J. destacaba sobradamente y el Mario Strikers Charged Football, en el que yo había conseguido mejores resultados. Aunque J. había mejorado su rendimiento últimamente. Había buscado un personaje que pudiese ser la horma de mi zapato para mi equipo de Donkey Kong. El personaje en cuestión fue Waluigi (la versión oscura de Luigi, el primo de Super Mario, al igual que Wario era el equivalente malvado de éste). 

De Walluigiwatch.com

Waluigi era muy rápido lo que contrastaba con la lentitud de movimientos de Donkey Kong. Además, tenia un ataque especial con una especie de látigo que le permitía tener un alcance de ataque muy amplio. Bien usado, el personaje podía llegar (y golpear) fácilmente a cualquier zona del campo en un instante. Además el resto de jugadores del equipo no tenían malas estadísticas tampoco. No era un gran equipo, pero si que funcionaba muy bien contra mi equipo habitual de Donkey Kong: lento y pesado, pero de ataques fuertes. 

Aquel día se intuía que algo acabaría pasando. Era "de japenin" y su sombra alargada. Creo que antes solo jugamos una partida rápida al Guitar Hero pero sin pena ni gloria. Como decía, estábamos muy picados con el Mario Strikers. J. había comenzado a amenazar mi supremacía en el juego con su nuevo equipo y ambos teníamos ganas de demostrar lo que podíamos conseguir. Si no recuerdo mal, escogimos el primer campo, sin efectos ambientales. Es muy difícil de mostrar que eres mejor cuando un huracán ha lanzado un tractor contra el campo y ha arrollado a tres cuartas partes del equipo rival.

A partir de aquí, un partido típico de final, lento y trabado, con pocos goles hasta el momento. Nadie conseguía llegar con comodidad a la portería contraria. Ni que decir tiene que todos mis intentos por conseguir un super-trallazo que me permitiera sumar unos cuantos goles al marcador quedaban anulados casi al instante. De hecho, podría decirse que la estrategia de J. se basaba básicamente en eso. Anular mi capacidad de hacer super-trallazos, defender como una fiera y intentar ir rápido a la contra, a ver si conseguía algún golete. Y no le fue mal, creo que llegó a marcar un gol a base de mejorar el color del balón por encadenar pases (cuando se volvía blanco, el portero no podía pararlo), mientras que yo no podía ni acercarme a su portería. Y los minutos pasaban rápidamente. J. ni se molestaba en sonreír, estaba concentradísimo en no perder el partido. Quería ganarme, fuese como fuese. Estábamos ambos concentrados en la pantalla, el sudor corriendo por nuestras espaldas, la latas de "chapú" (cerveza con limonada, "clara" para los de BCN) sin tocarse a los lados. El nivel de concentración era máximo, la tensión era palpable en el ambiente. Nadie se relajaba ni un instante.

Mariowiki.com

Y queridos amigos, llegó el momento. El momentazo. A pocos segundos del final, cuando el crono ya empezaba a sonar amenazadoramente, después de una sucesión de faltas, disparos de armas secretas, pases loquísimos y descontrol generalizado, un rebote perdido me permite hacerle un pase in extremis a Donkey Kong, situado en la frontal de la portería de J.

- ¡No! - dijo J.

Pero sí, justo cuando los jugadores del equipo de Waluigi de lanzan sobre Donkey Kong con intención de derribarlo, es justo cuando desencadeno uno de mis combos estrella. Primero de todo, un puñetazo al suelo (si hacer muchas faltas, a los jugadores estrella les van apareciendo ataques especiales aleatorios como este) con efecto de área, que tumba a todos los adversarios en unos metros a la redonda.

- ¡¡¡NO!!! - gritó J.

Y sí. Con la tranquilidad de saber que no había adversarios a mi alrededor, preparo un super-trallazo. Pero esta vez, sin tener a nadie pisándome los talones (por efecto del ataque, tenia un par de segundos de margen) en vez de intentar uno rápido de 3 balones voy al máximo e intento uno de 7.

- ¡¡¡NOOOOOO!!! - aulló J.

Y efectivamente, no solo lo consigo, sino que para colmo, al intentar parar el indicador del ataque en la estrechísima zona de alta velocidad, lo consigo, y suenan tres campanadas. A mi me suenan celestiales, J. en cambio ya suelta espuma por la boca. Esas campanadas indican que los 7 disparos irán a velocidad máxima, lo que implica que aunque seas ágil con el mando, muy difícilmente podrás pararlos todos. De hecho, parar uno o dos de estos ya es todo un logro. El partido estaba sentenciado sin remedio.

- AU VA!!! VINGA HOME, JA!!! - rugió el coloso esmeralda acabado de transformar a mi izquierda.

Aquí es donde corremos el tupido velo sobre la reacción airada de mi amigo. J.  no solo ni se molestó en intentar parar los disparos, todo el nivel inhumano de concentración que había tenido durante el partido se esfumó en una explosión de ira. Durante unos minutos permanecí sentado y en silencio en mi butaca, sin siquiera sonreír o hacer un comentario. Esperé a que se desvaneciera el efecto de la ira y si no recuerdo mal poco más tuvo ya la noche. Ni se mencionó el juego durante unas semanas, hasta que poco a poco salió el tema y ya pudimos reírnos del mismo. 

A día de hoy es una anécdota divertida, pero en su momento "el incidente" no fue cosa de broma. Supongo que ni siquiera algo intrascendente, y entre amigos, es inalterable cuando la tensión sube excesivamente.

Ala, ya está explicado. El secreto ha sido desvelado. Ya nunca nada volverá a ser lo mismo... o no.

lunes, 22 de mayo de 2017

Videojuegos imprescindibles (volumen 2)

Pues sí amigos, si os gustó la primera parte (pincha aquí) pero dudabais de que solo hubiese malgastado mi tiempo (esto lo digo ahora, cuando los jugué seguro que no opinaba igual) en aquella lista de 10 videojuegos, aquí traigo la segunda parte con los juegos que aunque no formen parte de mi Top-10, se merecen un reconocimiento especial. Y os anuncio que habrá tercera y última parte, con los que prometían mucho pero que no han llegado a entrar en el Top-20.

Así pues, aquí van los juegos el 20 al 11:

20.- Tetris Classic (PC).
Y es que este ya era un clásico cuando yo lo jugué. Este que se llamaba así era una versión en PC que alguien me pasó en su momento y que me encantaba no sólo por el juego en sí, sino además por la música hipnótica y los bellos fondos.Todo muy del estilo de las mil y una noches. Creo que si no llega a más arriba de mi lista es por los rebotes que me cogía yo solo cuando aumentaba la velocidad y se me quedaba la pieza perfecta pillada en el borde, aunque algo en el fondo de tu mente grita "La gravedad, por gravedad tendría que caer!". En mi muy humilde opinión, debería ser de uso obligatorio en la clase de informática del colegio, este juego obliga a tener un pensamiento claro, mucho más importante que unos dedos ágiles.


19.- Prince of Persia (PC).
Mira, hablando de las mil y una noches, otro juego que se ambienta en ese mundillo. Hace muchos años, tendría yo unos 14 o 15, rondaba por las salas de EATP de informática discos de 5 y cuarto (!) con un juego llamado El Príncipe de Pérsia. Era un arcade simple, pero que enganchaba porque un desliz te mataba, porque requería agilidad y porque conforme te ibas adentrando en el palacio del sultán te ibas dando cuenta de que no era nada simplón, sino una aventura con motor de arcade, bien pensada y bien ejecutada, con una maravillosa mitología propia y un sistema de juego endiablado. Pasarse este fue jodido, jodido...



18.- Dynablaster 2 (PC).
Otro puto vicio de juego, de los que carga el diablo. Como modo de un jugador era pasable, nada que otros jueguecillos no tuvieran. Pero cuando lo ponías en modo multijugador de hacia volver loco: hasta cuatro jugadores simultáneamente intentando sobrevivir y al mismo tiempo intentando putear a los demás a base de soltar bombas para matarles y conseguir como fuera que las otras bombas (¡o las tuyas propias!) no te explotasen en los morros. Todo eso a un ritmo frenético y una estética super-deformed bastante maja. Mi sister era la tiña jugando a esto...


17.- X-Men 2, Clone Wars (Emulador: Sega Genesis).
Que a todos nos molaban las consolas de jovencillos es un hecho. Algunos tuvimos algunas, pero no solían ser las más caras. El caso es que luego con los años descubres el maravilloso mundo de los emuladores y descubres alguna joyita, como esta. A ver, es evidente que el juego pierde un poco de su gracia si no conoces los cómics de los X-Men o Patrulla X (como se los llamó aquí) pero tampoco impediría disfrutar de un muy buen juego. Un árcade clásico pero muy bien diseñado y preparado para desplegar en él una multitud de mutantes cada uno con sus particularidades. Rondador Nocturno se teleporta y trepa paredes, Cíclope dispara rayos ópticos, Lobezno ataca con sus garras y regenera, Magneto levita... Como estar metido dentro del cómic. Que no es poco.


16.- Prehistorik 2 (PC).
Una pasada de juego, otro árcade, pero diseñado a lo grande. Parecía uno de esos juegos de máquina recreativa, pero en tu cutre-ordenador de entonces. Aparte de gráficos impresionantes, un diseño ingelioso que permitia una jugabilidad tremenda y unos buenos ratos que su predecesor (Prehistorik, el 1) no consiguió a pesar de su sobriedad. Un juegazo que aun hoy en dia me tendría matando dinosaurios y cavernícolas hasta buenas horas de la madrugada. A ver si lo encuentro...


15.- Ghosts'n Goblins (Emulador: Snes / Nes).
Fácil de confundir con el original, el Ghouls & Ghosts. No es que desmerezca a uno por el otro, ni mucho menos, me gustan ambos por igual. La idea es sencilla, en argumento y en juego: eres un caballero y un demonio ha raptado a tu doncella. Así que te toca calzarte la armadura de placas, coger tu lanza y a por ella. Pero claro, por muy caballero que seas, no significa que puedas atravesar como si nada los reinos del señor oscuro de turno y aunque no quieras te puedas encontrar huyendo en calzoncillos (literal) del bichejo de turno. Difícil y mucho. Este juego tiene el merito de hacerte sentir realmente como si estuvieses allí, puede que la armadura te pare algún golpe, pero bajo ella eres mortal. Así que mejor venga la afrenta... pero rapidito. Que los enemigos salen como champiñones y tu ahí en medio...


14.- Alone in the Dark (PC).
Si ahora os poneis a buscar videos del juego antes de leer esta descripción os horripilaríais todos de lo que en su momento fue el primer juego en 3D. La estructura poligonal de los personajes digamos que hacía cosas curiosas con los ángulos de cámara y no ayudaba que fuesen más bien poco detallados, pero nada de eso importa. Una vez te metías en la mansión, nada importaba. Ambientado en los Mitos de Cthulhu del ya famosísimo H.P. Lovecraft, el juego te metía de lleno en una mansión gótica abandonada... pero aun así poblada por criaturas de pesadilla. Tenías que moverte como si de un arcade (de control... digamos que raro) se tratase para seguir la acción como si fuere una especie de aventura en la que podías morir de mil maneras. Y lo peor de todo, es que a veces no sabías ni porqué. Atravesar un pasillo, abrir una puerta e incluso leer un libro podía ser fatal de necesidad y acababas viendo por enésima vez la animación de un servidor deforme arrastrando tu cadáver hasta un acantilado por el que te arrojaba. Creo que fue este juego el que tiempo después me "facilitó" entrar en mi querido juego de rol de La Llamada de Cthulhu. Donde, por cierto, podrías morir igual de fácil. Es lo que tiene vivir en un universo poblado de dioses ancestrales primigenios de otras dimensiones... luego no te quejes.



13.- World of WarCraft (PC).
El quemador de tiempo libre por excelencia. Si, un juego super-completo, de hecho tal como bien dice el nombre, es un mundo en si mismo. Increíblemente grande, lleno de peligros, de objetos mágicos, de mazmorras, de enemigos, de magia, de todo. Si está en esta lista es única y exclusivamente por el grupo de gente con el que tuve la suerte de coincidir en él. Gente majísima con la que entrar en una mazmorra a afrontar a un jefe final realmente era una aventura pues sabías que estaban ahí para proteger al más débil, para ayudar a los demás y para arrimar el hombro todos hasta que el enemigo caía. Bueno, a veces hasta que caía diez veces y los diez miembros del grupo obtenían la super-espada del premio. Y es que tenía un punto de repetitivo, lo que es grave para un juego que se supone que roza lo inconmensurable. Al final, todo el mundo sabe (mil guías de internet, cómo no) cuál es la mejor armadura del juego para tu clase y todos para allá hasta que la consigues, un que sea al intento numero 20 de matar al gigante. Y luego, a por la espada. Luego, a por el casco, luego... Y las monturas, claro. Lo dicho, juegazo si vas a disfrutar de los pequeños detalles que tiene con un buen grupo de gente. Odioso si quieres ir de hardcore gamer (o Munchkin, que se le llamaba antes). En todo caso, más te vale tener 16 horas libre al día y ser de los que duerme poquito, porque este juego exige demasiado tiempo.



12.- Stars! 2 (PC)
No mencionar este pequeño gran juego me costó en la anterior lista una reprimenda de Yacon, el descubridor que lo trajo al grupo de colegas. Y es que es un juego pequeño (ocupaba menos de un disquete, antes de que las unidades de "juego" fuesen los CD's) y simple (en su momento cualquier ordenador lo abría, si tenia disquetera, podía arrancarlo), pero que se enrebesa con una facilidad horrible. Exploración y conquista espacial contra otros jugadores o contra la IA (inteligencia artificial, el ordenador jugando, vamos), planetas con diferentes tipos de ambiente (y que se podían terraformar), industrias y minas de mineral, asaltos planetarios, estaciones espaciales, de todo, muy completo. Con la coña añadida que los turnos tenían que enviarse por email (no es broma) al director de juego, que podía generar el turno siguiente cuando ya tenia el de todos los jugadores. Imprescindible las anécdotas que atesoramos de este juego, como que el nombre de la partida siempre solía ser de alguna broma recurrente (como "Cold" que venía de "The hard cold rain..." la primera frase de la novelización de la primera película de X-Men (uf, cuanto tiempo) que me regalaron en inglés y que no quería leer para no destriparme la peli antes de verla) o como cuando montamos una partida en la que dos jugadores hacían su propio papel y al mismo tiempo simulaban ser una de las IA's controladas por el ordenador. Oír lamentarse a los otros jugadores de lo que aquella IA de un juego que cabía en menos de un disquete les había hecho era descojonante. Luego tardamos días en convencerlos, no se lo creían... Lamentablemente, desde el Windows XP este juego no ha vuelto a poderse arrancar ni emular y los planes de los creadores de sacar un tercer juego con mejores gráficos quedó en nada. Descanse en paz, amigo. Pasamos grandes ratos juntos.

(De este no sale ni una triste foto por el Google Images, que pena de mundo... En fin, invocaremos al Monstre Yacon, a ver que se saca de la manga...). Edito y añado fotos. Gracias, su malignidad.

Sacada de Abandonia.com ...
(el nombre de la web ya dice mucho)

11.- Mario Strikers Charged Footbol (Wii).
Ya era hora de que un juego de la Wii se colase en las listas. Las cosas como sean, tampoco la quemamos mucho, la verdad, pero si que nos causó unas cuantas noches en vela con los colegas al Wii Sports entre otros. Era como Star Wars, hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana (y sin hijos). Este juego en particular no entró en el Top-10 por haber sido puesto en criogénesis al haber alterado de manera preocupante a un amigo, una persona de carácter tranquilo que estalló como no lo había visto nunca. Riete del Hitler de "El hundimiento". El juego es un torneo de fútbol con personajes de Super Mario Bros. Hasta aquí, nada especial. Pero ahora quítale las faltas, los fueras de banda y córners, añadele características ambientales (que caigan rocas del cielo, tormentas que lancen tractores sobre el campo...), poderes especiales de los jugadores y jugadores estrella con la habilidad especial y jodidísima del Super-Trallazo, un chute de balón que si aciertas con el mando le puedes multiplicar el número de balones hasta siete y potenciar la velocidad de los mismos (y si eres una puta bestia jugando, puedes conseguir ambas cosas). En este juego puedes ir perdiendo 0-5 el último minuto y acabar ganando por goleada. Lo echo de menos, la verdad. Desde que el señor J. salió de la terapia por agresividad y se vendió la Wii para comprarse, cual gamer borreguil, Playstation tras otra, nuestras frikinights dejaron de ser de videojuegos para volver a las series. No llega más arriba en mi lista por el adrenalínico incidente y porque sin otro jugador al que put... digoo, contra el que jugar, deja de tener tanta gracia, ya que la IA es de las de dejarse ganar tontamente (en modo fácil) y hacer trampas en el modo difícil...


Y para rematar unos minutos musicales. Es reconfortante ver que hay alguien que ha perdido aún más horas (o semanas) que tu jugando... Premio especial para el que se haya pasado todos los juegos que menciona aquí el colega:


Y una nota final, supongo que los que leéis este pequeño post lo sabréis, pero muchos de estos juegos pueden conseguirse sin problemas por ser Abandonware. O sea, juegazos como son los tienen abandonados a su suerte, nadie se preocupa ya por ellos. Así que ya sabéis, llevadlos con vosotros a casa, ya no se hacen juegos así...