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viernes, 10 de abril de 2020

DLC día 28: Customizando ogros para Mordheim.

Bueno, sigo escribiendo con un dia de retraso, pero hoy vuelvo a ponerme al día (así doy tiempo de dormirme en los laureles para mañana, jejeje)

Ayer me quedó poco tiempo para estar tranquilo con mis frikadas. Un poco de WoW, lo justo para farmear un poquito y poner alguna cosa a la venta en la subasta del juego. Poca cosa, porque no todos los días podría (ni querría) pasarme demasiado rato.

Lo que si vale la pena comentar es una modificación de una figura que tenía de hace tiempo, un proxie para el ogro mercenario de Mordheim.


Esta de arriba es la figura original del guardaespaldas ogro del juego. A día de hoy, difícil de encontrar, por lo menos original y en un estado aceptable. Otro día hablaremos de las opciones de dudosa moral para conseguir miniaturas. ¿Qué? A estas alturas ya sabemos todos que se venden compias recasteadas, ¿no? Habrá quién las dará por buenas y quién no, pero ahí están, para bien o para mal.

Otra opción es la de los proxies, como bien expliqué hace (lo que parece ya) un millón de años aquí. Pues bien, resulta que hace unos cuantos años, me dió por rebuscar opciones y me encontré con esta maravilla:


Gudrun, the Wanderer. O el errante, que lo llamaríamos por aquí. La miniatura es de un juego llamado Hordes que nunca me ha atraído lo más mínimo por lo extraño de su estética, pero que, mira por donde, esta miniatura me encantó desde el primer momento. Lo único que no me convenció era ese glaive que tiene por arma era muy largo y fino. Aparte del hecho que no me cuadraba con el arma de la figura original (lo que no debería haber sido un gran problema) el que fuese de mástil tan fino y de metal implicaría que estaría continuamente doblado. O roto. Así que rebusqué un poco más y me encontré por eBay con un hacha. Marcada como ítem de la Adepticon.


Por aquel entonces no sabía que la Adepticon era una convención de wargames y juegos de miniaturas. Donde se mueven también complementos para algunos juegos. De ahí saqué yo el hacha.

Y ayer, entre tenazas, cutters de modelismo y algo de pegamento instantáneo... consumé el engendro...



Os presento a mi ogro con hacha chunguisima. Pese a ser un poco manazas haciendo estas cosas, debo decir que da bastante el pego. Y definitivamente puede ser un guardaespaldas de los más imponente para moverse por una ciudad maldita.

De los restos que ha dejado el Glaive, pues mira, me he apañado una espadica rara la mar de chula... A ver qué hago con ella, igual para un expositor de armas, rollo HeroQuest.



Pronto, el pintado.

Buenas noches, y recordad, lavaros las manos.



lunes, 30 de marzo de 2020

DLC día 17: Mordheim(s) y colonizando nuevos espacios...

Buenas. Si, gracias, estoy mejor del dolor de cabeza. Al final, contra todo pronóstico me he levantado igual con lo que el chute de ibuprofeno (ningunprofeno, según mi hija) ha sido inevitable. Pero ahora ya estoy perfecto. Con pupilas dilatadas, pero perfecto...

Sigo con las miniaturas, monto, imprimo y pinto. Y al igual que las miniaturas de Blood Bowl que estoy montando son por culpa del videojuego y del pique que me dejó, pues por culpa del juego para móviles de Mordheim he vuelto a sacar las miniaturas y ya estoy montando las bandas. La primera, las Hermanas de Sigmar.

Muchos arqueros buenos, ahí está la clave


Nada mal para ser que de las primeras entradas a este blog era como montarme una banda de estas. La friolera de 7 años, debe hacer ya. Yo cuando me pongo soy así de rápido...

(Y sí, pone zumo, uso esas tarjetas para memorizar léxico en alemán. Der Saft, Die Säfte. Ya me habeis descubierto el secreto, cagon...)

Aparte de esto, me he apropiado con premeditación y alevosía, de un trozo de armario para mis figuras y cosas variadas. De momento tengo un par de cajas para fichas de wargames, las naves de X-Wing y las miniaturas de Age of Sigmar / Shadespire. Las estanterías interiores son cosa mía, he reaprovechado (Dremel mediante) unos trozos viejos de DM de cuando exponía los blisters de los MOTU Classics para poner varios niveles (aprovechar altura) pero que todo esté accesible. Si no, estanterías normales cuando las pongo apretadas significa que en un armario con mucho fondo (como este) no llegas al final. De momento, funcional.


Y poco más ha dado el día de sí en el tema lúdico. Pero hablando de aprovechar, veréis que cosa más chula os explico mañana.



sábado, 11 de agosto de 2018

Mordheim: La ciudad de los condenados

Saludos a todos, escasos pero fieles lectores.

Hoy me gustaría enseñaros uno de los juegos viejunos a los que tanto me ha aficionado los últimos años. Y casi sin haber jugado desde hace años, pero cuando uno tiene que meterse bien en un proyecto de este calibre, tiene que hacerlo a largo plazo. ¿Porqué? Pues por que es jodidamente bueno y además tiene todo lo necesario para pasárselo en grande de muchas formas diferentes, por poco dinero. Bienvenidos a Mordheim, la ciudad de los malditos.


Mordheim nació como un juego alternativo del universo de Warhammer sobre el año 1998, en las revistas White Dwarf números 40 a 46. Allí Tuomas Pirinen mostraba unas primeras reglas para un juego de escaramuzas en una ciudad en ruinas. Nada de batallas masivas con regimientos, máquinas de guerra y monstruos. No, cuatro gatos, mal equipados, acechando entre las ruinas de una ciudad maldita. Que, no me diréis que ya de salida no mola mucho. Pues esperad, esperad.


Poco después, en el 1999, apareció la primera caja del juego, con reglas de Alessio Cavatore, Tuomas Pirinen y Rick Priestley. Dentro de la caja dos bandas, los humanos de Marienburgo con fuerte estética germánica y los repulsivos Skaven, hombres rata cobardes, traicioneros y quejicas (hola Yacon! XD). Además, un buen montón de edificios en ruinas, de cartón con partes de plástico (tejados, ventanas y esquinas de piedra). Estos edificios permitían al juego tener una fuerte ambientación, ya que estaban todos ellos parcialmente derruidos y faltaban paredes. Le daba ambientación a la mesa de juego y a la vez permitía usarlos con las miniaturas. Bien para escapar, para cubrirse de los disparos enemigos o para acechar al contrario. Las reglas incluían opciones para entrar en edificios, trepar por muros, saltar... y también para ver que pasaba si te salía mal y caías. Las opciones de juego eran muchas y variadas, pudiendo tener escenarios en los que había que resistir en una zona concreta, asaltar al enemigo, llegar al otro extremo de la mesa de juego, etc. Todo el juego había sido diseñado para que pareciese estar en medio de las ruinas de una ciudad fantasma y se nota. Es una sensación que no te quitas de encima.


También se amplió el trasfondo del juego. La ciudad de Mordheim había sido una pequeña ciudad, no muy importante, hasta que se predijo la llegada de un cometa con dos colas, precisamente como el signo de Sigmar, el dios de los humanos. La profecía pronto se interpretó como una nueva llegada del mesías (esto me suena). El pequeño pueblo pronto se vio inundado de gentes de todo el imperio que querían estar ahí cuando el momento llegase. Con la llegada de más y más gente, pronto la ciudad se atestó de comerciantes que buscaban su beneficio, de gentes pródigas en los vicios humanos, bien buscando el perdón, bien buscando un lugar donde practicarlos. También seguidores de oscuros cultos aprovecharon la ocasión para sembrar las semillas de la discordia, semillas que esperaban que florecerían en su beneficio. Pronto la ciudad se convirtió en un lugar de vicio y dejadez, en el que se mezclaba la superstición, el fanatismo religioso y la vida licenciosa.


Pese a las advertencias de las Hermanas de Sigmar, la orden religiosa imperante en el lugar, la ciudad creció rápidamente en maldad como en población. Cuando llegó el cometa, no trajo bendiciones y perdón, sino lo que se interpretó como el castigo divino. El meteorito golpeó con una violencia tremenda, dejando poco en pie, aparte de la iglesia de las Sigmaritas. Y no solo eso, sino que cuando se disipó el humo, no tardaron en descubrir que entre los escombros y los cadáveres habían restos del meteorito, restos que contenían un mineral conocido como Piedra Bruja. Dicha piedra tenía la particularidad de ser especialmente peligrosa, así como útil para las artes oscuras. Con ella se podían acelerar mutaciones, potencias rituales y crear potentes objetos mágicos. Pronto todas las facciones en liza en la zona del imperio y alrededores no tardaron en enviar grupos de buscadores para salvar toda la piedra bruja que pudieran. Así pues, las ruinas se convertirse en un hervidero de carroñeros y mercenarios, dispuestos a todo para conseguir la piedra maldita.

La gracia del juego, de hecho su principal baza, no es que puedas jugar una pachanguilla de vez en cuando, como una partida a un juego de mesa que la inicias y la acabas. Al igual que muchos otros juegos clásicos de la casa (Blood Bowl, Necromunda, etc), la gracia está en poder realizar campañas de más de una partida (una liga, en el caso de Blood Bowl) en la que los personajes mejoran, aprenden nuevas habilidades, quedan heridos, pueden llegar a morir y ser sustituidos (o no), puedes conseguir suficiente dinero como para poder contratar Espadas de Alquiler o Dramatis Personae (bonito latinajo, sacado de las primera páginas de las primeras novelas, en la que describen a los principales personajes de la misma). Tu banda evoluciona, mejora y se vuelve más especializada. Bueno, o va perdiendo miembros y al final la falta de oro y opciones que sugiere abandonarla a su suerte e ir a por una nueva.

Hay que añadirle a todo esto que, siendo un juego de fantasía medieval, y además ambientado en el universo de Warhammer (unos siglos antes, eso sí), había una amplia variedad de bandas con las que jugar, no todas humanas (por suerte), cada una con sus propias características y sus unidades, todas ellas similares pero a la vez diferentes. Estas son algunas de ellas:

Mercenarios (de Marienburgo, Averland o Ostland)


Humanos, provenientes de uno u otro rincón del imperio. Su origen les proporciona unas características u otras, alguno van con armadura, otros son más de llevar floripondios en la cabeza (como los de la imagen, de Marienburgo). No suelen ser muy populares, más allá de que una de las facciones de la caja básica eran humanos. Tienen fama de ser fáciles de llevar y que tienen acceso a armas y equipo que para las otras facciones es más complicado conseguir.


Cazadores de brujas



Aquí ya comenzamos con lo divertido. ¿Para que ser un humano normal, cuando puedes ser un fanático religioso con afición a las hogueras con gente dentro? Porque según ellos, no cabe duda que han sido las brujas y herejes variados las que han causado la tragedia de Mordheim. Incluso las Hermanas de Sigmar, que no han hecho nada... ¿O puede que sí? ¡A la hoguera también!


Enanos Buscadores de Tesoros



Porque seguro que esa piedra bruja podría ser un combustible fabuloso para multitud de construcciones mecánicas enanas... o si no, seguro que vale una buena pasta. Así que ya sabéis, si os gusta ser duros como la piedra y pegar fuerte, pero no os importa correr "a vuestro ritmo" mientras esquiváis proyectiles, ¡poned un tapón en vuestra vida!


No Muertos



Mi banda favorita (cómo no), capaces de tener en el equipo lo mejor (un vampiro, un nigromante) con lo peor (los despojos, los zombies...). Hay que llevarlos con cuidado, pero son divertidísimos de jugar. Aunque eso signifique proteger al vampiro de los arqueros cobardes con una pared de zombies.


Culto de los Poseídos

Porque, en el fondo, este es un juego ambientado en el universo de Warhammer, y no podían faltar los dioses del Caos haciendo de las suyas por ahí. Aquí tenemos a unos cuantos de sus adoradores, tipejos tenebrosos que pueden conseguir algún "regalo" de sus oscuros señores, siempre que les sean fieles...


Hermanas de Sigmar



Monjas guerreras, seguidoras de Sigmar. Martillos sagrados que aplastan todo lo hereje (y abunda en Mordheim) a cambio de una vida de devoción y humildad... lo que no quita que sean las típicas del "Mira que os lo dijimos..." antes de aplastarte el cráneo. Por hereje.


Skaven Cazadores de Piedra Bruja



Ratas humanoides, especialistas en usar la piedra bruja casi para todo, especialmente uno de los clanes (que no recuerdo su nombre, Yacon nos lo dirá). Son rápidos, esquivos y baratos, lo que para este juego es una putada, porque pueden tener más miniaturas que cualquier otra banda y encima con equipo a distancia barato y fácil de conseguir. Los odiarás si te enfrentas con ellos. Y huelen mal.



Evidentemente, con el éxito del juego no tardaron en aparecer muchas más bandas, muchas de las cuales, sin ser oficiales, se contemplaban como tales, así como muchas otras que aunque se propusieron nunca llegaron a tener el visto bueno de la compañía. Todas esas bandas rondan aún por estos "internetes" de Sigmar, fácilmente localizables para el que sabe buscar. Y no hay que saber demasiado.

El juego tuvo un gran éxito en su momento y en el momento álgido de su popularidad no tardaron en aparecer otras ambientaciones, al principio oficiales y luego oficiosas. Pronto no sólo podía lucharse escaramuzas en la ciudad maldita, sino también en las mismas calles y pueblos del Imperio (Empire in Flames), en el perdido continente de Lustria, hogar de los temibles Hombres-Lagarto (Lustria, Cities of Gold), una ciudad tomada por los No Muertos en el corazón de Bretonia (Mousillon), incluso los áridos desiertos de Khemri, donde antiguas civilizaciones malditas aun lloran la traición de Nagash...

http://whfbnarratives.blogspot.com

Supongo que a alguien en Games Workshop se le ocurrió que una idea tan atractiva les aportaría tan poco dinero a la compañía, ya que con un puñado de miniaturas podías jugar durante años y eso a la compañía de miniaturas les generaba un beneficio insuficiente (menudos son...) así que al cabo de los años decidieron abandonar el juego (como la mayoría de los "juegos de especialista" de la compañía) para irse a pastos más verdes, sus juegos estrella Warhammer y Warhammer 40.000, donde los jugadores tenían que comprar cientos de miniaturas, monstruos enormes y máquinas de guerra, para poder jugar. Al menos, como ellos querían.

Pero aunque los juegos de especialista acabaron descatalogados, no solo no murieron sino que entraron en una época dorada en la que los aficionados pusieron toda su ilusión en mantener vivo, mejorar y  expandir su juegos favorito. Y ahí es donde entré yo en el mundillo, tarde como siempre, apenas sin haber jugado media partida cuando salió el juego y sin que entonces me llamase especialmente la atención, ahora de repente me volví un poco loco (comienzo a pensar que me vuelvo un poco loco con demasiada frecuencia) al ver lo que los aficionados que habían llegado tarde al juego pero que eran unos manitas podían conseguir con un poco de madera, cartón, serrín, cola blanca y pintura. Y tiempo, claro. Ahí tropiezo yo...









Cuando decidí entrar en este juego, lo que me ha implicado AÑOS (sin exagerar) de buscar material por la red, conseguir viejas minis (o nuevas, si las viejas no me gustaban), etc., lo hice sobretodo pensando en un juego que fuese algo más que comprar una caja y expansiones. Quería que fuese algo que llamase la atención de mis hijos, que ayudase a ver que hay mucho más con lo que divertirse que una pantalla, que algo que puedes hacer tu mismo, con tus manos, puedes añadirlo a un juego, para mejorarlo o cambiarlo si quieres, y que puede ser tan o más divertido que jugarlo. Sólo necesitas un poco de tiempo, algo de material y sobretodo, ganas de querer pasarlo bien y dejar volar la imaginación. 

Ya tengo ganas de poder ponerlo en práctica. De momento ya tengo a los enanos (no esos no, quiero decir mis calabacillos) enganchados a los juegos de miniaturas y de vez en cuando sacando la cabeza por mi habitación para ver qué estoy pintando. ¿Eso es un zombie? ¿Me dejarás pintar alguno? 

Claro, pasa... Verás qué divertido que es. Mira, mira...



NOTA IMPORTANTE:
Como bien he dicho, llevo años buscando material por la red del juego. Esto no es solo reglamentos (estuvieron hasta en descarga libre hace unos años, en la propia web de GW), sino también guías, consejos y fotos. Muchísimas fotos, que han salido de mil y un rincones de la red de redes, incluso de antes de saber que es un detalle importante el reconocer al propietario original de la misma. Por eso, muchas de las fotos de este artículo no tienen reconocido a su autor. Así pues, si eres uno de ellos, primero de todo, felicidades, que pasada de imagen. Y segundo, no dudes en hacérmelo saber y te pondré como tal, o retiraré la foto, lo que quieras.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Feliz año nuevo a todos!

Bueno, pues aqui estamos otro año más, a 31 de diciembre, haciendo memoria de lo que nos ha aportado este año 2015.

Va a ser un post cortito, porque a nivel lúdico se ha podido rascar poca cosa. Con dos peques, una de casi cuatro y otro con dos años recién cumplidos, ya tenia poco tiempo libre, como encima para buscarme más faena. Y cómo no, lo acabé haciendo. De nuevo soy universitario, esta vez de letras. Y aunque muy poco a poco (demasiado) debo decir que estoy animado y me gusta lo que hago. Lo que no significa que pueda continuar... Vamos, que lo del tiempo libre está siendo bastante crítico.

¿Y eso que ha significado, a nivel práctico? Que menos en vacaciones de verano, y un par de noches que la Sra. Lantern me ha empujado ha ello, a duras penas han habido partidas a nada. Unos cuantos King of Tokyo, un par de Dixit y las partidas que hicimos introductorias a X-Wing, que me quedé sin hacer la reseña en el blog como debería. Y de temas de miniaturismo, nada de nada. Empecé a pintar algunos Skaven y algunos Guerreros del Caos para Oldhammer, pero ahí se quedaron. Y mis bandas de Mordheim, idem. Que pena dan, verlas suplicando que las pinten, y yo ni caso...

Por favor... píntanos...
Así que... habrá que organizarse mejor. Esa será la clave, la organización.

Así pues... ¡los propósitos de año nuevo! (introducir música tétrica aquí):

- Jugar más. Aunque sea ajuegos chorras, pero a algo.
- Comprar menos. Mejor dicho, más seleccionado. Mi stock de juegos sin usar empieza a ser demasiado grande. 
- Retomar el vicio de pintar miniaturas. Aunque sea a nivel de relajación.
- Tema lectura lo tengo cubierto, quiera o no. Shakespeare, si, te miro a ti...

Así pues, veremos si puedo cumplir con algo de todo esto, o simplemente vuelven a darme calabazas otro año. ¿Alguien de preguntaba de donde venia mi nick? Pues eso...

¡Feliz año 2016!


domingo, 19 de octubre de 2014

¿Qué son los proxies?

En tema de juegos de miniaturas, una proxie es una figura similar a la que queremos. Normalmente de otro fabricante y/o otro juego diferente. ¿Y porqué usamos otra figura en vez de la original? Pues normalmente por tema de precio y/o disponibilidad.

Y/o, nunca me canso de escribirlo...  y/o... y/o...    :P

Vamos, que quieres hacerte una banda o ejercito de un juego descatalogado, miras por eBay y se te caen los ojos al suelo del precio que le pone la gente. O juegas a Warhammer y quieres una nueva figura tamaño humano y que cuesta 21 € (WTF!?) Tienes dos opciones, o te aguantas y esperas un golpe de suerte o buscas algo parecido. Eso precisamente es una proxie.

En mi caso concreto, me estoy haciendo varias bandas de Mordheim (juego del que hablaré largo y tendido próximamente). ¿Porqué varias en vez de una? Porque no confio en encontrar jugadores en mi pequeña ciudad, así que dejaré el juego preparado para cuando podamos jugar en familia.

Una de las bandas que hago son las Hermanas de Sigmar, una banda de monjas guerreras bastante cañeras, con sus martillacos sagrados...

Las Hermanas de Sigmar
(foto extraida de 2centson40k.blogspot.com)

Una de las hermanas es una Augur. Una monja que sacrifica el sentido de la vista a cambio de bendiciones que la hacen extraordinaria en combate.

La Augur
(foto extraida de Coolminiornot.com)
Os reto a que busqueis una de estas figuras a un precio razonable por eBay. Absolutamente imposible. Así que me decanté por la opción de "sigue buscando". Y mientras, para poder ir jugando si llega el dia, me puse a buscar opciones para consegur una figura que diera el pego. 

Y la encontré. Del fabricante Reaper, que puede que no haga figuras espectaculares (muchas pecan de ser muy "lineales"), pero que tiene un catálogo alucinantemente grande. Y como no, algo encontré.




Mi-Sher, Dervish Warrior (la foto de la derecha, extraida de belminiart.com, otra página de babear al ver como pinta la peña) me pareció la figura perfecta. Vale, no tiene la cabeza afeitada a la vista y el ropaje es algo más ostentoso que la de la figura original, pero pintada con los mismos colores del resto de figuras de la banda, puede dar el pego bastante bien. He de confesar que la escala no es exactamente la misma, es ligeramente más pequeña, pero casi no se aprecia.

Al final por menos de 9 € con gastos de envio incluidos, un precio creo más que razonable. Ahora, a montarla, imprimarla, pintarla y que quede bien, que es lo más dificil de todo. Cuando tenga la banda finalizada ya colgaré fotos.