Mostrando entradas con la etiqueta Motu. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Motu. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de septiembre de 2019

Masters del Universo: Edición especial coleccionista

Porque, a veces, no hay autocontrol que valga cuando ves una preventa anunciada de una edición de coleccionista de una peli de tu infancia. Porque incluso esa peli que no te gustó demasiado de pequeño puedes llegar a verla mejorar con los años. Porque cuando entiendes cómo se rodó y lo que tuvieron que pasar los involucrados, en el fondo, crees que se merecen este pequeño homenaje. Por todo ello, hoy el cartero me ha traído la edición especial coleccionista de una película... especial. En muchos sentidos. No necesariamente todos ellos buenos para todo el mundo. Pero, por lo menos para mi, sí que es especial de una forma positiva. 

Imdb.com

¡Los Masters del Universo! Sí, de 1987, cuando ya los muñecos estaban empezando a perder su fuerza con los chavales. Y además de llegar tarde, llegó pasada por un tamiz ochentero (que, entonces, tampoco era tan extraño) y con un extraño regusto a un Star Wars de serie B. Aun así, fuimos todos a verla ilusionados, cómo no. A un servidor le llevó su abuela por navidades (si no recuerdo mal), y me consta que aunque la buena mujer hizo lo que pudo por aguantar, acabó durmiéndose en el cine para despertarse de golpe al volverse a encender las luces diciendo "pues es una película muy bonita para niños".  XD

La verdad es que aunque salí un poco decepcionado, tal vez porque esperaba algo más espectacular, a la altura de las épicas batallas que me montaba en mi habitación con todos los muñecos que tenía, tampoco salí con sensación de haber visto un bodrio. Sí, habían cambiado muchas cosas, pero habían viejos amigos, acción, drama, efectos especiales y muchas cosas que en otras películas nos habrían encantado. Simplemente, teníamos unas expectativas excesivas. Aun no habíamos oído hablar de la Canon Films (ver aquí).



Con el tiempo, aprendes a valorar el gran esfuerzo que hizo Dolph Lundgren no solo por superar el ridículo de interpretar a un juguete, sino además por tener que estar pendiente de aguantar ese peinado (no lo digo yo, lo dijo él mismo) o como Frank Langela, por lo visto igual de padrazo que de actorazo, aceptó el papel de Skeletor para hacer feliz a su hijo, dando lo mejor de su oficio para dotar de algo de profundidad al personaje. Por no hablar de que el director, Gary Goddard, tuvo incluso que poner dinero de su bolsillo para poder acabar la película con la escena que quedaba (esa pelea final entre luces de colores). Jamás volvió a dirigir.

Así que, por cosas como esas, y por mi mismo y que me apetecía tenerla, hoy toca reseña, no de la peli en sí misma (ya llegará) sino de la edición. Una edición limitada a 2000 unidades, que vendrá a ser algo así como la cantidad de fans de la película. Así que vamos allá:

Carátula de la caja metálica, con relieve

El cartoncillo posterior, que puede quitarse. Yo lo he recortado
por los laterales y metido en el interior, con las postales.

La parte posterior, sin el cartón de las características

Eso que se ve no es el dorso, sino la parte de la caja donde se abre. Parece que
encima tiene un cartón estrecho y alargado cutre, pero no es el caso...

¡Es un imán! Muy poco práctico para dejarlo ahí una vez desprecintado el bluray.
¿Qué hago con él? ¿lo pego en la nevera?

Vista interior. A la izquierda las postales. A la derecha el disco.

La caja vacía, sin postales ni disco. La imagen de la derecha es de un catálogo
que venía con algunas figuras, muy buscado.

Las postales de la película. Al parecer, en la edición estadounidense venían
algunas más. La verdad, es un detalle, pero no es para tirar cohetes, precisamente.
 
Lista de temas de la banda sonora original de 1987.

Y la banda sonora del film, completa. Ambas, en el mismo
disco de la película.
Y poco más. Tan pronto como pueda veré la película y me moveré un poco por los menús de contenido extra. Que, tal y como puede verse, son más bien escasos. Además de las bandas sonoras (o sea, la misma, en versión recortada y en versión completa), un making of y un trailer. O sea, casi nada para una edición de coleccionista en Blu-Ray. Pero teniendo en cuenta lo cerca que estuvo de no ver la luz... pues casi es un milagro que hayan podido recopilar esto.

A ver si algún día consigo un rato de tranquilidad con o sin niños y pongo la película, que supongo que además del puntillo nostálgico se seguirá viendo como una película con poca chicha, pero que podría haber sido muy chula. 

lunes, 4 de marzo de 2019

Masters of the Universe, 3D action game

Justo el post anterior a este explicaba como había conseguido en un lote de merchandising de los Masters del Universo un juego de mesa al que hacía algún tiempo que le había echado el ojo. Y uno, dinero no tendrá mucho, muchas virtudes tampoco, pero paciencia, lo que se dice paciencia... tampoco. Pero tengo suerte. Y memoria.

Pues eso. Que cuando me llegó el juego de marras me faltó tiempo para sacarlo a la mesa de casa y probarlo con mis calabacillos. Porque seamos sinceros, a mi grupo de juego habitual (¿hola? ¡hoooolaaaa!) no es el perfil de juego que pueda sacarles a la mesa, la verdad. Es un juego del año 198X, pensado para niños, en concreto fanáticos de los Masters. Así que lo jugué yo con los que se pasan el santo día pidiéndome que les saque mis muñecos de las vitrinas para jugar un rato con ellos. (Spoiler: Sí, se los dejo, siempre que respeten dos reglas: se han de tratar con cuidado y son solo para la gente de casa. Nada de llevárselos al cole ni dejárselos a nadie. Por si acaso)


El juego es poco más que un juego de la oca (algunas casillas te frenan, otras te transportan, te hacen ir hacia atrás, etc), con toques del stairs & ladders (¿escaleras y toboganes, se llamaba en castellano? juraría haber jugado a uno de pequeño que tenía serpientes y no toboganes...) en forma de una bandeja de plástico transparente que está encima del tablero y que al caer en determinadas casillas hace que gire 90º en el sentido de las agujas del reloj, para exaltación de los enanos y desesperación de los padres, que ven como ese juego puede volverse eterno, dejándote de nuevo al inicio del tablero cada dos por tres. Pero como los dibujos son del estilo de los primeros mini-comics (los que venían con las figuras) pues por lo menos es agradable de ver.


Por cierto, este es el famoso efecto 3D del juego... es decir, que es un 2D de libro. Pero bueno, estoy seguro que el público potencial de la época no era muy estricto con la geometría...

A partir de allí, poca cosa más. Tiene seis personajes clásicos de los Masters para jugar con ellos (He-Man, Man-at-arms, Teela, Skeletor, Mer-Man y Beast-Man), tres buenos y tres malos, que si coinciden unos y otros en la misma casilla se "pegan" y el que pierde... ¿lo adivináis? Sí, vuelve a la casilla de inicio. Lo dicho, el "infienno".


Hay también una ruleta que indica el numero de casillas que puedes avanzar, de 1 a 4. Supongo que el juego pilló los último coletazos de la época de la crisis del petroleo y poner dados hubiese encarecido mucho el producto. Esto, por si no lo sabíais, pasó con muchos juegos de finales de los 70 y principios de los 80. 


O no, y la ruleta es otro de esos "efectos 3D", claro.

Que puedo decir. El coleccionismo tiene estas cosas. En su momento seguro que era la repera, pero ahora mismo es una agonía jugarlo. Pero a los enanos, los vuelve locos. Menos mal que hay donde elegir y parece que el Carcassone les ha caído en gracia, que si no... 

¿He-Man a punto de acabar? Aguántame el cubata...

Dos pasadas por casillas "3D" y nada, situación invertida
Pues eso. Artículo interesante de coleccionista. Juegazo para mis peques. Tostón para los jugones profesionales. Pero, ey, que es de los Masters... :)

A veces, pasan cosas... maravillosas

Os voy a explicar una cosa que me pasó el otro día. Una de esas cosas raras que a veces te devuelven (un poquito) la fe en la humanidad. Digo un poquito por lo del corolario aquél de la ley de Murphy, que dice que si te encuentras muy bien, no te preocupes, que ya se te pasará...

Pero no, hoy no es día de ponerse pesimistas. Al contrario. En un mundo lleno de gentuza, chanchulleros y especuladores, da gusto encontrarse a veces con gente agradable y detallista. 

Vamos al caso, el otro día me llego a casa un paquete de unas cosas que compré por eBay. Como coleccionista que soy de juguetes de mi infancia, de vez en cuando rastreo ("otear") algunas webs de venta de segunda mano, a ver que va saliendo. La mayoría de las veces hay muñecos hechos un Cristo, a precio de Santo Grial. Pero aquél día en concreto encontré un lote muy atractivo y por bastante menos de lo que costaría conseguir todo aquello por separado. Y hablo de económicamente, en tiempo ya ni os explico.

El juego 3D (próxima reseña), dos cuentos ingleses en tapa blanda y el mini-LP inglés de historias. Lotazo.

Una cosa que he aprendido en muchos años de coleccionar es a no dudar. Si tienes claro que eso los estabas buscando, el precio es bueno y el vendedor tiene muchas y buenas reseñas, hay que lanzarse rápido. De lo contrario, ese momento de duda es en el que los competidores te roban la presa, cual mezquinas hienas. O skavens...

Pues eso. Compro, pago y espero. El paquete llega pronto y el mismo día lo abro y... me encuentro más cosas de las que yo había comprado. Evidentemente, como me lancé al lote tan rápido no comprobé si el vendedor tenía otros artículos a la venta que me pudiesen interesar y todo esto tenía pinta de haber sido otro lote, que (pensé) el vendedor había creído que yo también había comprado y me lo puso en el mismo paquete.

Una cinta VHS de la serie clásica, dos de la serie de 200X y una figura de He-Man New Adventures con espada repro 3D

Al momento me puse en contacto con el vendedor para agradecerle la rapidez y de paso, comentarle lo que había pasado, para ver cómo quería recuperar el lote extraviado. Y aquí es cuando vino la sorpresa. No era un lote extraviado, el vendedor me lo puso en el paquete como detalle por la compra. No una cinta o el muñeco incompleto, no, lo puso todo. Cómo no, lo agradecí muchísimo y no solo por los artículos, sino por haberme alegrado el día.

No se si tienen mucho valor económico o no, pero el caso es que lo que más cuenta en casos como este, es el detalle. Detalles que a veces me han llegado incluso como nota manuscrita, una vez que compré una pegatina de He-Man que venía con el numero 1 del comic de los Masters del Universo de Zinco, pegatinas que se extraviaron (yo ni las usé ni las regalé, en aquel momento para mí eran valiosísimas) y que una chica puso a la venta por eBay y me envió explicando que llevaba con ella desde niña y que confiaba que le diese un buen hogar, como si de un cachorrito se tratase.

Estas cosas, aunque sean simples, son maravillosas. Sí, el mundo es una mierda a veces, pero sigue habiendo gente majísima por ahí. Y siempre consiguen animarte y que, como consecuencia, a tu vez acabes ayudando tú a los demás.

domingo, 8 de julio de 2018

El extraño caso del cupón premiado...

Os voy a explicar una cosa que me sucedió, hace muchos años y que hasta hace un par de meses no me di cuenta de lo extraño que fue. Espero que, como a mí, os sorprenda y os divierta, al menos un poco.

Hace ese par de meses pude conseguir un artículo de coleccionismo al que hacía bastante tiempo que le había echado el ojo. Como desde mi infancia, nada menos. Era el disco de vinilo (¡amarillo fluorescente!) con las canciones licenciadas de la colección de muñecos. En perfecto estado y por un precio muy razonable, lo que viene a ser un precio casi normal cuando desde hace años solo lo ves en los portales de venta por internet por 80-100 €, cortesía de los especuladores de turno.


Ahora, el viaje al pasado... ¿Porqué ese disco era tan atrayente para mi?

Hablamos del año 1985 o 86, no mucho más tarde de eso. Por aquél entonces los niños no disfrutaban de una (excesiva) abundancia de cosas como los de ahora. Muchos teníamos un puñado de tebeos que nos sabíamos de memoria, unos cuantos muñecos y con suerte algún vehículo, puede que algún juego de mesa y poca cosa más. El resto solía ser las cosas que encontrabas por casa, de tus padres (y si tenias suerte, de tus hermanos mayores). Y si no, siempre tenías aquella ventana a miles de universos mágicos que era la tele. Por aquella época Ediciones Zinco no se había estrellado aun con sus historias de DC cómics (pero poco faltaba). Y también comenzaron a editar en España las historietas del nuevo fenómeno de las figuras de acción y pronto también de la tele, los Másters del Universo. Héroes hiper-musculados en taparrabos de piel contra monstruos horribles (tambíen hiper-musculados y en el mismo modelo de taparrabos) en un mundo mágico lleno de tecnología futurista, de ambientación pseudo-barbárica. En aquella época era el no va más. Fue una locura. Y así nos quedamos muchos.

El caso es que recuerdo muy bien aquellos tebeos. Desde que me enteré conseguí tantos como pude, que generalmente era cuando mis abuelos nos invitaban a comer el sábado, mi abuela siempre nos daba dinero para un tebeo. El primer número de esta colección, además traía regalo, un par de pegatinas muy chulas (y también muy buscadas) de He-Man y Skeletor. El numero dos venía con un sobre de cromos de los Masters del Universo.

El caso es que aparte de las historietas mismas que habían en el interior, de la publicidad con imágenes de las novedades de la línea, los pósters promocionales, etc (por si había poco), estos cómics tenían una cosa que nos volvían locos, el GRAN CONCURSO.


Casi todos los números de la colección incluían un cupón en la última página, para recortar y enviar a la dirección indicada para entrar en el sorteo de algún artículo de la colección, normalmente figuras, vehículos o playsets, además del famoso disco. Y para muestra, un botón. Mejor dicho, dos:


De ahí que este disco traiga unos recuerdos tan potentes. No sólo era de la colección, sino que hasta la foto promocional tenía la típica gravilla y el fondo crepuscular que tenían muchas de las fotos de propaganda de la colección. Que, por cierto, muchas de las otras fotos del concurso no tenían, ya es casualidad.

Pues como iba diciendo hace un rato ya, pude llegar a conseguir el famoso disco. Y era un LP y no uno de los pequeños singles, como siempre había creído. Es grande, grande. Así que después de que me llegase por correo, me dediqué a repasar mis viejos cómics de la colección, concretamente las páginas del sorteo. Porque, además, resulta que cuando participaba en el mismo (creo que no perdí ni una sola oportunidad de hacerlo), una de las veces me tocó. En concreto, un Stalker (en inglés, Night Stalker, acosador nocturno... tela el nombre del caballito)

De He-man.org

La imagen que venía en la caja. Sacada del blog Battle Ram, imprescindible no, lo siguiente.
Recuerdo a mi madre venir a buscarme al colegio, un día normal y corriente, diciéndome que me había llegado un paquete. Un premio, me dijo. ¿Un premio? No tenía ni idea de a qué se refería. Cuando llegué a casa y me encontré con la caja del caballo casi me da un ataque. Saqué ahí mismo todo el resto de mis muñecos de la colección y la batalla que se montó en mi cuarto fue de las que quedan registradas en los anales de la historia. Dentro de las esperanzas de aquel niño de 8 o 9 años, nunca entró el que le tocara en el concurso aquél caballo robótico, negro y dorado. Me había imaginado muchas veces ganando, claro, pero no aquello. Pero como a caballo regalado (y nunca mejor dicho) no le mires el dentado, pues ni volví a pensar en ello. Entonces.

Pero al revisar los viejos tebeos hace pocos meses, comencé a darle vueltas al asunto. Rebusqué entre las páginas de los tebeos que fueron de mi propiedad (con los años y alguna salida al Mercat de Sant Antoni de Barcelona cayeron muchos otros) y en ninguno de ellos aparecía Stalker como premio en el concurso. Revisé el resto de cómics, y tampoco. Aquí ya me comenzó a picar la curiosidad...

Entonces me fijé en que en algunos de los tebeos había una pagina entera en la que salían los ganadores del concurso de un par de meses atrás (¡y con sus direcciones postales! Como se nota que entonces aun no estaba "de moda" la ley de confidencialidad de datos...). Así pues... si encontraba mi nombre, sabría en qué concurso participé y resulté ganador. Vuelta a revisar, y no me encontré. Al parecer me faltaban tres números de la colección, que después de una razzia por TodoColección no tardé en pedirlos (a dos euros la unidad, no es una colección muy valorada, por suerte para mi y desgracia de todos). Y mientras tenían que llegarme, me acordé de Aquatar, un compañero del extinto foro NuevaDominion Eternia. Aparte de ser un gran coleccionista y mejor persona, nuestro amigo Aquatar era todo un recopilador del material disperso de la web. Así que miré en su blog, El Cofre de la Cueva del Terror, ahora ya el blog oficial del podcast "La cueva del Terror", imprescindible si estáis al día de la colección. Y efectivamente, en uno de los números que estaban de camino salía yo, mi nombre y mi antigua dirección... Toda una patada de nostalgia...

Aquí, aquí... Aquí hay cosas interesantes... Muy grande este Aquatar.
Con mi nombre, podía confirmar la fecha del concurso que gané, así que fui a buscar el tebeo de aquel mes... y nunca lo tuve. Era otro de los números que me faltaban y que me acababa de comprar por internet hacía un par de días (por cierto, tenéis una foto de la página en este mismo post, de las dos que he puesto, la de la derecha). Así pues, ahí está el misterio, yo no pude enviar el cupón en su momento, porque ese tebeo nunca estuvo en mis manos hasta ya entrado el año 2018. Y por lo que vi, no hubo otro concurso con ese premio... así que, nuca lo sabremos. Supongo que se extravió un cupón mío de otro concurso y fue a parar con los más nuevos. Ni idea. En todo caso, en aquel momento, un renacuajo fue feliz hasta rabiar con su juguete nuevo. Sigue conmigo y espero que algún día también consiga divertir a mis hijos. Y que no me lo rompan. Demasiado.

martes, 1 de mayo de 2018

Sant Jordi 2018

Llego tarde a esta entrada, pero es que se me ha complicado mucho el fin de mes. Además acabamos de llegar todos de unos días de puente y a mi es que eso de escribir textos largos con el móvil, como que no, mis dedazos estilo morcilla no casan bien con las miniteclas de la pantalla táctil. Ay, pequeño (pero pesadísimo) Nokia 3210, como te echo de menos...

En fin, a lo que iba, pues que otro año ha pasado y volvemos a llegar a otro Sant Jordi, una no-festividad (aunque si día muy señalado en Cataluña) a la que le tengo especial afecto. Y también un poco de rabia, porque cuando no cae en fin de semana y por los motivos que sea no me he cogido vacaciones puedo salir a pasear cuando lo hace todo el mundo, lo que crea colapsos importantes. Y no sólo de tráfico, sino también a pié, en las proximidades de las librerías y floristerías más importantes de la ciudad, así como ramblas y avenidas neurálgicas. Y yo este año las pillé todas, así que acabé un poco hasta las pelotas. Pero oye, sigue siento bonito, aunque no puedas darte cuenta a veces. El año que viene me pido vacaciones y a vivir.

Este año me han regalado estos dos, a David y Goliath, por el tamaño:


Vamos por partes:

El Gordaco. 512 páginas encuadernadas con aleación de plomo y acero. Todo un grimorio lleno de personajes para aburrir (es un decir, pero para cualquiera que no sea yo, literal) de personajes de la mitología de los Masters del Universo, ya sean de cómics, series de animación, la película de la Cannon, cintas de audio con historias narradas, etc. Una más de las muchas guías que van saliendo últimamente y que a un servidor le va a ir especialmente bien para cierto proyecto que tengo entre manos con mi colega de armas Aquatar. Que yo sepa, después de este solo me queda otro, de tiras cómicas (San Jordi 2019?) y ya cierro la colección, a la espera de unos conocidos que han resucitado el antiguo Club Masters del Universo y que van a editar el que promete ser el libraco definitivo de la franquicia más poderosa y olvidada de Mattel. Evidentemente estoy en la cola para comprarlo desde que dijeron "¿Oye, y si...?"

El libro histórico, que no falte. Este año he saltado de la segunda guerra mundial (no, aun no he podido comenzar con el del año pasado...) hasta el siglo noveno para encontrarnos con los combates más encarnizados entre Vikingos y Anglo-Sajones. Un libro pequeño (apenas 80 páginas) pero que rebosa información, fotografías sacadas de museos, mapas y dibujos de la equipación, las formaciones, los estandartes y todo lo que deba saberse que las batallas que les enfrentaron, con la calidad que una editorial como Osprey se preocupa de dar a sus productos históricos. Nada que ver con la controvertida (eh, que eso tampoco es malo, solo... tronchante) serie de TV El Guerrero más Letal (de próxima reseña en este blog) que pretende hacer algo parecido, solo que pasado por el filtro de TV basura (basura de comida basura, no de lo de dentro del cubo de la idem, que se parece, pero no es lo mismo).


BONUS BOOK!
Bueno, aunque no ha sido para mí, si no para mi hijo mediano, el caso es que por temática me toca lo suficiente para que se haya ganado el sitio en este post. Y total, ya que él va loco por que le deje mis libros, por una vez que me deje el unos suyo no va a pasar nada, ¿no?

Mi señor padre, que por lo visto se debió liar un poco a la hora de comprarles un cuento a mis calabacillos, le acabó regalando este a mi hijo de cuatro años. Muy propio no es, la verdad, pero la verdad es que él estalló en alegría al verlo. De pocas páginas (80) aunque con muy buen tamaño de ellas, es una guía visual del Episodio VIII (que él aun no ha visto). Aun así, tiene suficientes fotos de naves, personajes, armas y planetas como para volver loco a un fan. Debo reconocer que llama la atención, aunque para mi todo lo que esté fuera de los episodios IV-VI me deja un poco resignado. Aun así, me gustan algunos diseños y es curioso ver lo detallada que puede ser una de estas guías. Hasta salen las zapatillas del Líden Supremo Snoke. Sí, en serio. Algo que a duras penas podía verse el la película, un detalle ínfimo, las zapatillas (de andar por casa, no de deporte) que lleva en los pies. Salen. Sí, de verdad. 



viernes, 23 de marzo de 2018

Electric Boogaloo, la loca historia de Cannon Films

El otro día andaba echandole un ojo al último artículo de un blog amigo (que aprovecho para recomendaros encarecidamente si os va el metal trallero y el cine de acción) en el que Victor analizaba una película tan extraña y a la vez tan mítica como Cobra, de Silvester Stallone, cuando salió el nombre de la co-productora, la Cannon.

Ay, la Cannon... Puede que así a simple vista este nombre os suene pero no sepáis de qué, pero puedo garantizaros que si tenéis más de 30 años, habéis disfrutado/sufrido sus películas con frecuencia. Que levante la mano quien recuerde sagas como Desaparecido en Combate de Chuck Norris, las películas de sexploitation y ultraviolencia de un Charles Bronson ya algo crepuscular, o títulos míticos como Superman IV, El Guerrero Americano (¡Michael Dudikoff!) o Masters del Universo con Dolph Lundgren. Lo veis, ya lo decía yo...

Pues escribiendo un comentario me acordé del título de un reportaje que se estaba preparando sobre la compañía y del que me olvidé durante bastante tiempo. Al recordarlo, fui a buscar por Youtube, a ver si tenía suerte y podía encontrar un trailer cachondo o algún corte del mismo. 

Y va y lo encuento entero. Toma ya.

Así que sea como sea, aprovechad para verlo. Os vais a reír un montón, es increíble la que montaron un par de enfermos patológicos de cine popular a su llegada a Hollywood...

domingo, 24 de septiembre de 2017

Fiestaza sorpresa por mi 40 cumpleaños

Y sí, fue sorpresa. Lo puedo decir sin ningún tipo de vergüenza, me la clavaron doblada, pero bien doblada...

My sister, con muy buen ojo, preparó unos banderines de Star Wars, ya que hacia poco que se había celebrado el
40 aniversario del episodio IV. Dos detallazos frikis en uno. Pedazo de mana...
Me remito a los antecedentes: (primero se enfrió la tierra, luego se murieron los dinosaurios...) yo cumplo años el día 20 de septiembre. El mismo día que George R. R. Martin y el día antes que Stephen King, dos de mis escritores favoritos. El caso es que este año tocaba cumplir 40, esa cifra a la que la gente parece tenerle tanto pánico. En mi caso no suelo tener demasiados complejos a la edad, y además ya era algo que ya habíamos hablado con la Sra. Lantern, así que tampoco esperaba nada especial.

Así que llegó el día, y me encontré con una fiesta con la familia, mis hijos me hicieron unos dibujos preciosos, me prepararon una tarta de chocolate blanco buenísima pero cuyas calorías acabaré de quemar cuando cumpla 80, y me hicieron regalos varios. Mis padres me regalaron algo de ropa (mi madre sabe que odio que me regalen ropa, pero aun así lo hace, a sabiendas) y en casa me regalaron un juego de mesa al que le tenía echado el ojo de hacía tiempo, Mysterium, ampliación incluida.


¿Recordais aquella partida que reseñé, hace ya algunos años al Dixit? A esta me refiero. Pues este juego viene a ser como un sucesor de aquel, solo que con una vuelta de tuerca em plan película de intriga. Cada jugador representa a un medium, que deben entrar en una mansión encantada. Allí, un fantasma (otro jugador) les va haciendo llegar imágenes que deben interpretar adecuadamente, para poder solucionar el misterioso asesinato ocurrido. Vamos, como una especia de mezcla entre Cluedo y Dixit, por lo que me ha parecido entender. Muchas ganas de probarlo, este tiene pinta de ser de los que ganan jugado a la luz de las velas...

Así que nada, fue una fiesta muy bonita, pero como todos los días de cumpleaños pasó y seguí con la rutina. Como fue un día entre semana no pudieron venir mi hermana ni mi cuñado que viven en otra ciudad, así que quedamos en buscar un rato para poder vernos pronto. Y nada, así llegamos al primer fin de semana desde tan señalada fecha.

Y yo ni idea. Sí que es cierto que algún día La Sra. Lantern había hecho algún que otro gesto extraño al verme llegar cuando estaba con el ordenador, el mismo sábado al mediodía subiendo bolsas del supermercado con bebidas, que habitualmente no compramos... pero bueno, tampoco le di mucha importancia. Podría ser para alguna otra fiesta, o para algo del colegio. Sí que me extrañó, pero ¿qué me iba yo a pensar? En mi cerebro, la casilla de celebración de cumpleaños ya estaba marcada como "realizada" así que en medio de los otros cientos de cosas que siempre me rondan por la cabeza, pasó desapercibida. Supongo que pensé que ya me explicaría que pasaba.

Por la tarde me fui con los peques a casa de mis padres. Mi madre nos invitó a merendar. Mi padre había quedado con un viejo amigo y no estaba en casa. Mi madre me preguntaba si se podía venir con nosotros, se estaría un rato con los chicos y luego quedaría con una amiga. Todo muy normal, muy cotidiano.

Llegamos a casa, abro la puerta y resuena un grito "¡SORPRESA!" que casi me provoca un infarto. No se si esto sólo es una exageración poética o realmente estuvo a punto de pasar, lo digo por las taquicardias y los sofocos de calor que me vinieron al cabo de unos minutos (los 40, si ya tenían razón...). Allí estaba toda la familia al completo, mi padre (mi madre llegaba conmigo, ¿recordáis?) mi hermana y mi cuñado con mi sobrina, y también todos mis amigos, incluso los que no suelen coincidir muy a menudo. Todos, a excepción de un par de ellos que no pudieron estar allí por compromisos ineludibles, participaron y estuvieron con nosotros, a su manera.

Fue una fiesta alucinante, dos mesas extensibles en el comedor dieron para sentar a más de 25 personas, niños incluidos, donde además llegaron otras sorpresas. Primero de todo, ese pastelazo alucinante:


En conmemoración del 40 aniversario de un fricazo como un servidor, solo podía servir un monumento de pastel, y así llegó nada menos que un castillo de Grayskull de fondant, realmente alucinante. Que por cierto, si os pensabais que sólo por fuera era realista...

Hace dos días me dicen que iba a comer un bizcocho verde con nata gris, y me da un ataque de risa
Mientras comíamos llegaron otros regalos, mi colega V., mentor del buen metaleo y cine de acción, me regaló la edición física del mejor disco de death metal melódico, así como el blu-ray de un peliculón:

El Cuervo, con Brandon Lee (el hijo de Bruce Lee, efectivamente) y Winter's Gate, de Insomnium.
Como si esto fuera poco, entre el resto de colegas me regalaron otro de los juegos que me tenían más encandilado, uno de esos que no puedes evitar que te entre por la vista (fácil, con ese arte precioso, al estilo pictórico clásico) y luego descubres que es un juego como la copa de un pino: Scythe.

Efectivamente, Sr. Yacon, hay que probarlo pronto. A ver si mañana puedo comenzar a leerme las instrucciones...
Regalos de música, cine, juegos de mesa... todo lo que me gusta, y sobretodo, por estar rodeado de mi familia y todos mis amigos, fue una jornada alucinante. No, alucinante es decir poco, creo que ha sido, con diferencia, el mejor cumpleaños que he tenido nunca. Al final, resultó que sí que acabó siendo una fecha especial, pero no en negativo, sino en muy positivo. 

Incluso intenté hacer una adaptación del Hobbit, con el famoso discurso de Bilbo al cumplir los 111 años, pero me salió rana (¿llevaré demasiado tiempo sin releer el libro?) y acabé agradeciendo a los presentes una fiesta tan genial de manera menos graciosa y más torpe...


Y cuando parecía que la cosa ya no podía mejorar más (¿cómo seria posible mejorar ese día?), pues aún lo hizo, y bastante. Cuando ya dimos cuenta de la comida (muy al estilo Hobbit, eso sí...) me llegó una curiosa nota de manos de la confabuladora mayor del reino, la Sra. Lantern:

"Hola (...), te han encomendado una misión y debes cumplirla. ¡Te espero en la casa
de Pentargo este sábado, con tus amigos, para poder hacer justicia! ¡Confío en vuestra valentía! ¡Nos vemos!"
Estábamos citados en una casa misteriosa, para una misión aun más misteriosa. No tenía ni idea de que iba el tema, pero para poder llegar a tiempo tuvimos que salir pitando unos cuantos. Íbamos a ser los valientes que teníamos que investigar el misterio de Pentargo.

Llegamos pasadas por poco las diez, a nada menos que una alucinante Escape Room, de las que había oído hablar pero nunca había llegado a plantearme ir. Pero esta es mucho más que eso, nada de una habitación, es toda una casa antigua en la que a la muerte del antiguo cura del pueblo se descubrió que había sido uno de los últimos grandes líderes de una peligrosa secta satánica con tanto poder que incluso los periodistas que la habían descubierto habían sido silenciados y su trabajo anulado. Ahora esos periodistas nos pedían ayuda. Los nuevos inquilinos de la casa, cultistas cómo no, iban a abandonar la casa brevemente. En esa hora, debíamos colarnos en la tétrica casa, encontrar y fotografiar dos carpetas ocultas que contenían documentos clave y abandonar la casa antes de ser descubiertos. Y, nos indicaron, si las cosas se ponen difíciles, olvidad las carpetas, vuestra vida es lo primero. Sed sigilosos, dijeron, y tened mucho cuidado.

www.pentargo.com
Fue una experiencia alucinante. Esa hora pasó volando, estábamos con el corazón en un puño, mientras buscabas documentos, llaves que abrían puertas, códigos secretos en viejos libros. No estabas en una sala con objetos fácilmente identificables, sino que estabas en una vieja casa casi a oscuras, llena de objetos, armarios, libros, etc. Todo podía tener una pista y era fácil equivocarse, o incluso perder el tiempo buscando donde no era. Y mientras, extraños sonidos a tus espaldas, objetos que aparecían o desaparecían en tus narices, voces espectrales de niñas llamando a su madre... y hacia el final, los cultistas acechando en la casa. Alucinante, realmente alucinante. No pensaba que podía llegar a pasarlo tan bien en una actividad de este tipo.

Conseguimos salir de la casa por los pelos, habiendo encontrado sólo una de las dos carpetas, por culpa de que el tiempo se nos echó encima muy rápido. Ya he dicho que era fácil despistarse allí dentro. Tengo que admitir que aun no se cómo conseguimos saber cual de las llaves era la que abría la puerta de salida, ocupado como estaba no perdiendo de vista al cultista que nos había localizado... 

Luego, hablando con los organizadores, nos enteramos que se dedicaban al mundo del cine y la creación audiovisual y que, de hecho, mucho del material de la casa había salido del set de rodaje de la (muy excelente) película Rec, de Jaume Balagueró y Paco Plaza. Película que si no habéis visto, os recomiendo encarecidamente. ¿A que da mal rollo la casa? Pues mira, en un lugar así tuvimos que meternos...

Lo dicho, un día alucinante en el sentido más amplio de la expresión, con la mejor de las compañías, unos amigos que no me los merezco, una familia fabulosa y, sobretodo, a mi Sra. esposa, que organizó toda esta pasada de celebración. Hablando de no merecer a gente, en mi caso ella es el mejor ejemplo. T'estimo!

domingo, 7 de mayo de 2017

Sant Jordi 2017

Siempre suele pasarme que llego tarde a escribir los posts de jornadas determinadas. Pienso en hacer un bonito mensaje con las fotos de las adquisiciones y todas esas cosas, pero la gracia está en hacerlo el día que toca y no un mes más tarde. Y la mayoría de veces, acaba pasando tanto tiempo que al final renuncio a hacerlo. ¡Pero hoy no amigos! Hoy llego (solo) 15 dias tarde, pero os presento... los libros que me han regalado por Sant Jordi.

Supongo que todo el que leerá estas líneas lo sabrá, pero en Cataluña es tradición que el día de Sant Jordi, 23 de abril, los chicos regalan rosas a las chicas y ellas libros a ellos. Es el día de los enamorados versión catalana. En vez de cupidos y chorradas cursi-yankees, pues tenemos una fiesta colorida y cultural. Por un día, hasta parecemos europeos de verdad...

Va, al lío. Esto es lo que me han regalado este año:

Que soy uno de los "Constant readers" del bueno de Stephen King es un hecho que toda mi familia conoce. Desde que con 12 años leí "El Umbral de la Noche" y me voló la cabeza en pedazos he leído todo lo que ha caído en mis manos del Rey del Terror. Además, si es una recopilación de relatos aun más. Así que ahí lo tengo, preparado en mi mesita de noche para atacarlo así que acabe los exámenes. Por lo que he podido saber, es una recopilación de nuevos cuentos, segundas versiones de otros ya publicados y muchos comentarios acerca de ellos. Veremos si forma parte de sus mejores trabajos, pero para qué engañarnos, solo por ser de quien es lo habría leído. ¿Os he recomendado ya "El Umbral de la Noche". Leedlo, en serio. Puta obra maestra. Así me quedé yo después... Tendré que hacer una reseña un día de estos... tanto que hacer y tan poco tiempo.







Todos los años intento que (en la medida de lo que pueda sugerir o indicar) me caiga un libro "serio", sobretodo de historia. Siempre me ha costado estudiar historia pero me encanta aprender cosas nuevas, especialmente de mis periodos favoritos, la república y el imperio romano y la segunda guerra mundial. Por lo que me habían recomendado (Gracias, V.) este es el libro definitivo sobre el nazismo en la 2ªGM. Lo he ojeado y parece muy completo y redactado de forma amena, así que promete. La verdad es que tenía pensado conseguir "La guerra que había que ganar" de Murray Williamson y Millett Allan, que tendrá que esperar a otra oportunidad.









Y sí amigos, aquí llega la frikada de turno. Pero vamos, es que no se dónde os pensabais que estabais. Este es mi blog y un servidor es más freak y nerd que los protagonistas de The IT Crowd y The Big Bang Theory metidos todos juntos en la máquina de "La mosca" (y este comentario absurdo lo certifica, por si teníais dudas). Que este libraco salga después del anterior le puede causar alergia a algunos, pero que le voy a hacer. Soy un fan absoluto de la historia de los muñecos favoritos de mi infancia y estas guías son un "must have" en mi biblioteca. Aparte, ya que no puedes tener todo lo que existe del mundillo MOTU, la mejor opción es conseguir el libro y leerlo lamentándote / congratulándote de todo lo que existe y tu no tienes. No voy a echar la culpa a mis dos hijos mayores, que han comenzado a ver la serie y a interesarse por los protagonistas, lo que podría justificar esta guía. Porque de hecho, se la puse yo. Así que culpable como el infierno, je, je, je...





Y hasta aquí llegó el tema. No puedo quejarme ni mucho menos, porque tengo material de lectura para todas las facetas de mi mente desequilibrada para una buena temporada. Aunque ahora después de este post, los que lo lean se aparten de mi camino haciendo ver que no me han visto... Chavales, es lo que hay...





miércoles, 1 de marzo de 2017

Los Masters del Universo, modo nostalgia on fire...

Esta es una entrada largo tiempo pospuesta. De alguna manera el tema del coleccionismo había quedado en un plano muy posterior detrás del resto de mis aficiones, después de un tiempo muy largo rebuscando por Internet y participando en los foros de aficionados de la web. Pero eso ya era en el año 2006. De momento tenemos que comenzar en el año 1982...


Es el día de reyes, he levantado a mis padres antes incluso de que salga el sol. Y sólo por que era el día que era, estos accedieron a lo que en otras circunstancias se hubieran negado. Pero para que engañarnos, otro día no hubiese estado despierto a esa hora, pero de pequeño vives esa noche de una forma muy especial. Con los nervios y la emoción por las nubes, voy hacia el comedor y me encuentro con tres paquetes especiales. Del resto no me acuerdo, pero esos tres son los que podríamos decir que me marcaron: He-Man, Skeletor y una nave voladora con aspecto de ser amfíbia, el Wind Raider. Desconozco porque ese año los reyes lo tuvieron tan claro. ¿Lo puse en la carta? ¿Los vi en la tele, en un escaparate? Estoy casi seguro que no los había visto antes en manos de un amigo, creo que fueron de la primera tirada que salió en España, la de Congost, antes de que Mattel España decidiera eliminar intermediarios.



Aquellas figuras eran una pasada para un crío de tan tierna edad. O no, y fue mi tierna edad la que las magnificó, incluso podría haber sido una mezcla de ambas circunstancias. El caso es que eran alucinantes incluso antes de sacarlas (¿arrancarlas?) del cartón. El blister, que le diríamos ahora. Hoy me hubiese gustado haber podido conservar esos cartones, pero que le vas a explicar a un niño... El mismo cartón tenia una explosión de rocas rojas sobre un cielo azul en el que destacaba el logo las figuras tenían constitución de culturista y algunas una cara de mala leche importante. He visto porteros de discoteca menos amenazadores que Man-at-Arms. No tenían muchas cosas especiales, ni chips con sonido, ni cambiaban de color ni nada, eran los ochenta. El único "action feature" era un puñetazo que podían pegar gracias a un giro de cintura y un muelle interior. Simple pero efectivo. A partir de ahí, poco más que complementos, armas y alguna pieza de armadura. Pero nos hacía falta poco por entonces.


En aquella época fue todo un boom, cómo pocos que recuerde. Todos los críos teníamos alguna de esas figuras, y nos apelotonábamos en los escaparates de las jugueterias, manchando el cristal de babas, imaginando que teníamos aquellas figuras musculadas y terroríficas. Porque, como siempre, las más interesantes era siempre las figuras de los malos, eso era indudable. Los buenos tenían armas, tenían armaduras y tendrían una causa justa, pero no eran deformes, monstruosos y amenazadores. No había ni punto de comparación. Yo igual que todos mis amigos teníamos muchos más malos que buenos. Llámanos tontos.

Para colmo, las figuras venían con un mini-cómic en el interior de la burbuja. Los primeros, oscuros y brutales, como una versión extraña de un mundo hiboreo. Coexistían bestias gigantescas, ruinas arcanas, tecnología de ciencia ficción, héroes intrépidos y villanos bizarros.


Pronto los minicomics fueron abandonando ese aire de cómic pseudoadulto al estilo Conan para volver a un cómic de aventuras del montón, para acabar finalmente con minicomics dibujados con el ojete y sacados casi sin ganas cuando la línea ya estaba decayendo. Creo que mi paso de la infancia al adolescencia fue al leer aquel minicomic con los "demonios reloj"... Brrr...

Y así es como el tiempo pasa. No recuerdo muy bien en que punto fue, creo que abandoné la afición a las figuras de acción poco más o menos cuando comencé a aficionarme a los juegos de mesa, hablamos de séptimo de EGB si no recuerdo mal. El juego en cuestión fue el HeroQuest. Pero esa es otra historia, y se contará en otra ocasión...

El caso es que con el tiempo, llegó un día en el que apareció ese extraordinario invento del demonio llamado Internet. Y de repente tenias en tu propia casa la mayor base de datos de información útil y también de chorradas. Todo, ahí dentro había de todo. Y un día va y me dio por buscar a ver si alguien más recordaba con cariño aquellos muñecos con los que montábamos batallas campales y grandes historias en nuestra niñez. Y claro, si te preguntas eso es que realmente aun no sabes nada de Internet. Iluso... Miles de webs, fotos de colecciones alucinantes, figuras que ni sabias que habían existido, cómics que no se habían traducido, prototipos, hasta una "biblia" motu... Todo. Y más. Porque encima descubres webs como ebay y todocolección donde aún se venden esas figuras. Y si, incluyendo aquella que siempre quisiste y nunca pudiste tener. O el arma de aquella otra figura que perdiste y te dolió en el alma. Y ahí está de nuevo a tu alcance. Así que sin darte cuenta compras alguna cosilla y acabas liadísimo haciendo algo que en su momento ni hubieses soñado: coleccionar. Es decir, no intentar conseguir lo que más te gustaba, no. Sino intentarlo tener todo.


Pero oh, amigos. Antaño había acabado de nacer el concepto de merchandising y más o menos todos entendíamos que había un montón de cosas de nuestros queridos masters. Pero en la.actualidad ese concepto es un monstruo gigantesco e incontrolable, y no es que haya muchas cosas. Hay de todo, en una abundancia consumista que hasta al propio coleccionista ofende. Y es que con Internet descubrimos todo lo que había pasado en el tiempo entre el que dejamos los muñecos y los redescubrimos. Porque no, la línea no murió, solo alternó períodos de letargo con explosiones de actividad. Habían aparecido líneas conmemorativas, chulísimas con un blister protector extra también chulísimo. Se había puesto de moda modificar figuras para hacer tus propios personajes o algunos que habías visto en la tele, lo que se llama customizar, habían salido nuevas versiones de las figuras con su nueva serie de dibujos, la denominada línea 200X, muy manga de estética y más épica y violenta de argumento...


Y un día ya llega la bomba atómica: esa línea la cancelan ya que en una conferencia de aficionados se muestra un prototipo: un He-man, con aspecto del original, pero más articulado y algo más anatomicamente correcto (si es que algo así es posible). Los rumores de disparan y pronto es oficial, nueva línea de coleccionismo, revisión de las figuras, de venta directamente de Estados Unidos, solo para coleccionistas adultos. Unas figuras alucinantes, masivas y super articulables. Y a la vez, respetuosas con las originales. Y ese fan loco que has tenido contenido dentro tuyo se descontrola. Entonces estaba acabado de emancipar, vivía de alquiler (aun no conocía el maravilloso mundo del IBI, la comunidad, el impuesto de circulación...) con un buen sueldo (época pre-crisis) y sin hijos. Y me lancé, vaya si me lancé. Con un doble tirabuzón y pirueta.


Creo que en mi vida he coleccionado nada como coleccioné los Masters of the Universe Classics. Todas las figuras que sacaban a la venta eran alucinantes, pero no podías despistarte. O estabas frente al ordenador 18:00 o podías quedarte sin ellas, algunas apenas estaban a la venta durante minutos, sin exagerar. Creo recordar alguna que aguantó dos minutos, mas te valía que no te fallase la conexión. Era una línea menor y se fabricaban pocas copias. Pronto, llegaron las suscripciones, una figura en tu casa cada mes, y como premio una exclusiva que nadie más podía comprar. Incluso a día de hoy, esas exclusivas valen un riñón. Conforme fueron teniendo más éxito sacaban más y más figuras. Algunas menores, menos conocidas, las clásicas que más se hacían de rogar empezaban a echarse de menos. Mientras, versiones classic de prototipos, de figuras de las serie de dibujos de filmation, antiguas figuras que tendrían que haber salido, como premio de un concurso y no salieron, como Fearless Photog. Cada ver más, estirando el chicle. Hacia ya muchos años que seguíamos la colección, y aquello se estaba volviendo absurdo. Y entonces, como cada vez que algo se descontrola, simplemente deja de tener magia. En mi caso dejé de comprar las suscripciones y comencé a vender figuras que no me entraban interesaban, o que incluso llegué a tener repetidas. Cada vez más. Ya tenía dos hijos, una parte del sueldo que poder destinar a vicios mucho menor y bastante menos espacio en casa.

A día de hoy todo ha cambiado mucho, con un tercer hijo acabado de nacer casi no hay ni espacio ni dinero para tantas colecciones. Hay que racionar, y tengo casi toda la colección a la venta. Guardaré algunas pocas figuras de las Classics de recuerdo y hasta ahí. Siempre tendré Internet para alucinar con lo que hubo y las figuras vintage originales para jugar con mis hijos.

Lo que en su momento guardé en vitrinas y con los complementos catalogados acabará roto y perdido. Pero es ley de vida, yo los disfruté sin medida y ahora le toca a la nueva generación. Ojalá algún día puedan recordarlos con cariño cómo yo lo hago ahora.

Sacada de "The Fwoosh". Para alucinar con sus fotos...
Hijos, si algún día leéis esto. ¡Cuidadlo todo bien! Nunca se sabe si podréis volver a disfrutarlo...