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jueves, 9 de abril de 2020

DLC dia 27: ¡La jornada familiar superfriki!

Este día habrá que señalarlo en los libros de... quiero decir en este humilde blog como una fecha señalada a festejar. Ayer hicimos saltar todos los límites del frikómetro de casa. Vereis, vereis...

Primero de todo, por la mañana trabajamos todos, los chicos con sus deberes (ayudados por la Sra. Lantern) y un servidor organizando cosas para el instituto. Hasta ahí, lo normal.

Después de comer los peques pidieron ver un rato la tele y como habían trabajado bien por la mañana (y también porque los padres necesitamos/merecemos un rato de descanso de la jauría infantil, dicho sea con todo el cariño del mundo) pues aceptamos. Y me saqué de la manga, es decir, del Disney+ en este caso una película que recordaba haber visto a su edad y que me gustó mucho, Un Gato del F.B.I. (That Darn Cat), nada más y nada menos que de 1965.


Cuando yo la ví, con 6 o 7 años, me reí mucho con ella, pero debo decir que de eso ya hace muuucho. Ahora, cuando la puse y vi el aspecto que tiene, me temí que no llegaríamos lejos con ella. Pero no, la vieron y se lo pasaron muy bien, salvando las escenas en la que los secuestradores amenazan a la pobre dama en apuros. Aparte de eso, es una comedia de enredos con un gato nada dócil como eje del argumento, disparatado, como en las comedias infantiles de la época. Aunque se nota que no se trataba a los niños como ahora.

Acabada la película, tocaba cambio de actividad, nada de pantallas. Así que hubo un cisma. Cuando yo propuse sacar unos juegos de mesa la Sra. Lantern y la calabacilla decicieron que preferían irse a hacer galletas. El calabacillo mayor aulló de emoción y dijo que sí, que sí, que juegos de mesa, faltaría más. El tercer calabacillo, dormía como un bendito en el sofá.

Así que saqué dos juegos, los dos por estrenar, aunque no igual de nuevos, precisamente.


Superhéroes de FaberJuegos, debe ser el juego más antiguo que tengo. Y no era mio, lo compré por eBay pensando que sería otra cosa, no me preguntéis porqué. El caso es que el peque quería un juego de superhéroes...





Simple como el mecanismo de un botijo, me dejó un poco decepcionado porque esperaba un mínimo de... no se, de algo. Supongo que cuando salió el juego (igual debe ser incluso más antiguo que el Imperio Cobra) cumplía para el público infantil, y el caso es que a mi hijo le encantó y se lo pasó en grande con él, pero para el sector adulto, es un horror sin sentido. Solo con decir que de las tres competiciones (?) que hay que hacer, la primera hagas lo que hagas con las tiradas de dados siempre acabas obteniendo de resultado en mismo número de fichas (???). A partir de ahí, pues ir luchando contra otros superhéroes, comparando nivel de fuerza + superhéroe invitado contra tirada de dado y nivel de fuerza. Lo mejor, las ilustraciones clásicas y ese aspecto ochentero añejo. Lo peor, todo lo demás. Y que me tocará repetir, fijo.

Después, ya tocó algo más nuevo. No mucho más difícil, pero sí con mucha más chicha: Drako.



La base argumental del juego es sencilla. Tres enanos han conseguido atrapar a un dragón en un valle y quieren cazarlo. Evidentemente el dragón es muy suyo y se niega a darse por vencido. Los enanos tienen una habilidad cada uno, disparar con ballesta, furia berserker o lanzar una red. Y un numero de puntos de vida cada uno. El dragón por su parte, puede moverse, morder (ataque básico), escupir fuego en línea recta (pillando a todo el que está en ella) y volar a cualquier punto de tablero. Pero, una vez agotados los puntos de vida de su "armadura" de escamas, los enanos elegirán donde atacar, con lo que pueden anular estas habilidades. 

Ganan los enanos si matan al dragón y gana el dragón si los mata o si a los enanos se les acaba su mazo de cartas. Un juego simpático, un gato y ratón temático con buenas opciones, muy sencillo para jugar con peques ideal y entre adultos interesante si quieres jugarlo en modo competitividad salvaje. 

Por cierto, en la primera partida ganó el dragón porque se le agotaron las cartas al único enano que logró sobrevivir. Pero no creo que sea un buen ejemplo, porque el calabacillo, ilusionado por el dragón, quiso no atacarle en algún turno.

Y justo cuando acabamos, llegan las cocineras del reino con... ¡ataque friki stealth! los pastelillos de limón preferidos de Sansa, el personaje de Juego de Tronos. Y no, no me lo invento, porque la receta está sacada del recetario oficial de la saga. ¡Toma ya!


Al parecer la autoras del libro, ambas cocineras, se presentaron ante el bueno de George R. R. Martin en una firma de libros con una cesta de comida que improvisaron a partir de las descripciones de los libros. Y claro, George encantado, con lo que pronto el libro se hizo realidad. Y es una de esas cosas por las que las ofertas flash de amazon están muy bien si las pillas a tiempo...

Estaban de muerte. Incluso más, la masa, antes de cocinarla.





jueves, 26 de marzo de 2020

DLC día 13: casi nada, algo de WoW, Blood Bowl y Disney+

Entrada cortita, que hay poco de decir de ayer (a partir de mañana intentaré de volver a escribir en el diario "al día").

Por un lado, hola a todos, me llamo Jack O'Lantern (todos: "hola Jack") y he sufrido mi enésima recaída al World of Warcraft (todos: "Oh, nooo..."). Pues eso. Aunque la culpa es del confinamiento y de mi antiguo grupo de juego del WoW, también confinados y también con el picorcillo ese de volver a jugar como antaño. Así que ya lo sabeis, si veis que me retraso montando o pintando minis hacedmelo saber, que seguro que vuelvo a estar atascado en Forja o Foso, buscando tesoros...


Además, he decidido recentralizar mi impulso montador y pintador de minis hacia un solo juego (acabo de inventar la sopa de ajo, sí, lo se), en este caso hacia Blood Bowl, de manera que pronto pueda jugar una partidilla bien chula con la Sra. Lantern o alguno de los peques. O quien quiera, vamos, pero eso ya tendrá que ser post-encierro, si es que eso pasa algún día...

Frikipremio para el que me sepa decir de dónde he sacado esas "cajillas" de plástico transparente...
Vale, y por último, he caído a la tentación (de momento) y estoy probando la plataforma de Streaming Disney+. Decepcionado porque todo lo que podían haber puesto para adultos (sagas de Alien, Predator, Masacre, etc.) no lo han puesto. Pero, a cambio hay bastantes cosillas de calidad, algunas de sorpresa. Por ejemplo, si tenéis la oportunidad mirad estas dos series (con peques o sin, valen perfectamente para ambas situaciones):

Gargoyles, Héroes Mitológicos. Una serie de 10 redondo, pero de verdad.

Comparado con las pelis, -90% de bromitas chorras, +100% de epicidad y puro comic


jueves, 19 de marzo de 2020

DLC día 6: Elfos, sirenas y simbiontes...

A nivel de teletrabajo está siendo una semana complicada. No puedes fliparte demasiado y pedirle a los alumnos un montón de trabajo porque estén en cada, entre otras cosas porque se supone que podemos pedir lo que hubieran hecho en clase y eso es como una pocas horas a la semana en función de la asignatura. Así que, aparte de poner notas del trimestre pasado, el corregir trabajos es poca cosa de momento. El poner más faena también. 


Además está el tema de las oposiciones, que me imagino que están valorando qué hacer con ellas. Y tal y como están las cosas (y encerrado en casa con tres críos), no puedes evitar relajar el pié del acelerador. Que no debería, pero no te das cuenta y lo haces. Habrá que ponerse las pilas. Y un horario, pero de los de cumplirlo. A rajatabla.

La parte lúdica no os penseis que es harina de otro costal. Poco más o menos estamos igual. Esa idea inicial de que se podría aprovechar para hacer de todo... pues va a ser que no, más bien. Aun así, rascar un ratillo de aquí y de allá, pues más o menos siempre se puede.

Un par de ejemplos, ayer acabé, a excepción de la peana (que es, curiosamente, lo que más me cuesta siempre de hacer) a nuestro amigo el elfo de HeroQuest.




Además, le eché el último ojo a la reparación de la sirena de mi hija. Ay, la sirena... tiene una historia muy trágica. Resulta que una de las veces que fuimos a comprar le tocó como premio por portarse especialmente bien, o algo por el estilo. Era un cuento (así potenciábamos la lectura) con una sirenita de juguete. La sirenita en cuestión tenía un cabezón enorme con un cuello minúsculo, con lo que pronto acabó decapitada. Para lo que era, lo podríamos haber tirado a la basura, pero a la niña le hacía mucha ilusión, así que intenté pegarla de nuevo.


Tan pesada era la cabeza que ni con superglue se aguantaba, así que hubo que usar un viejo truco de warhammero. Cortar de un clip una sección recta, taladrar ambos extremos del cuello cercenado de la sirena, meter dentro el metal, pegado por los extremos y reforzar desde fuera. Y voilà, ya tenemos sirena frankenstein vuelta a la vida. Y a la niña contenta.






Después de eso, ya a última hora, me fui a dormir tempranito pensando en madrugar hoy... jajaAJAJAJAJAJAjajaja... ay, perdón.

Decía que me puse una película aprovechando que ya tenía a todo el mundo en la cama. Venom.



Versión resumida, película del montón, tirando para abajo. Buenos efectos, guión mediocre y previsible, oportunidad perdida para explorar la psique oscura de una persona torturada por su vida, con un parásito alienígena que le aporta grandes poderes pero que al mismo tiempo se está alimentando de él. No es que hubiese esperado otro Joker (que ya hubiese estado bien, el rollo infección por simbionte alien puede dar para mucho si lo haces bien), pero que esperaba yo de una peli donde el simbionte come personas (si siquiera cerebros, como en el comic) pero no se ve ni una gota de sangre. O sea, peli para adolescentes pero hablaremos de sangre y violencia. Pero que no se vea, eso sí. 

Para colmo presentan en la escena post créditos a Cletus Kasady, el futuro Matanza, el receptor del hijo del simbionte de Venom. ¿Veis ahí la coña? No puede verse sangre en pantalla, pero me apresuro a presentar a Matanza... que se llama así, no precisamente por ir a misa los domingos...

Voy a tener que hacer un artículo hablando del personaje, como se merece

En fín, ¿que estoy haciendo yo perdiendo mi tiempo hablando de esta basura de película? Con lo bueno que era el cómic... en fin, me vuelvo a trabajar un rato en mi programación, no sea que al final no pospongan las oposiciones y me pillen con el culo al aire...

Hasta mañana.




miércoles, 31 de julio de 2019

Videojuegos arácnidos

Ayer me pasé ha hacerle una visita por casa al Sr. J. Cosas de las vacaciones de verano, tenía a las dos calabacillas mayores conmigo, en lo sucesivo C1 y C2. Así que intenté que se distrajeran con los gatos mientras el Sr. J. y yo hablábamos de cosas "serias"...

... lo que evidentemente no funcionó. El Sr. J. es todo un nerd de la tecnología, con lo que su casa hacía demasiadas cosas fascinantes como para interesarse por un simple (lo siento Neo) felino. De repente, algo perturbadoramente misterioso llamó su atención. A la pregunta de "¿¿Tu tienes videojuegos??" de C2 (iluso), J. encendió el objeto que había despertado la intriga, un extraño aparato arcano llamado... Playstation.

Esta no es la suya. Creo que se la compró después de que yo les enseñara el trailer de Star Wars: Battle Front y después me rajara, para irme dando palmas al juego de mesa de Imperial Assault...

En casa apenas han tocado los videojuegos. Tenemos una Wii muerta de asco, que probaron un día pero que aun no tienen destreza para aprovechar y yo tengo guardada a buen recaudo una SuperNintendo que probaron por encima, sin que el resultado fuese muy diferente del de la Wii.  Tal vez por la falta de práctica, que tampoco tengo ninguna intención de que se corrija con demasiada celeridad. Total, que saben que son los videojuegos, pero casi nunca han jugado. Lo que no quita que sientan fascinación y que, de vez en cuando, en alguna fiesta infantil cuando se enciende alguna (¿pero quien fue el lumbreras que puso una tele y una Play en una sala de juegos infantil de alquiler por horas? ¿que querían, no gastar la piscina de bolas?) se queden maravillados ante la pantalla y toquen el mando (cuando pueden) como quien toca el brazo incorrupto de Santa Teresa. Mágico. Fascinante...

Vuelvo al presente. Así que cuando el señor J. no sólo encendió su PlayStation 4 sino que les dejó jugar (¡!) la adrenalina se disparó al instante. El juego elegido fue Marvel's Spiderman, que me dejó casi tan alucinado como a las calabacillas...



Hiperrealismo absoluto. Trepas por edificios en los que ves tu reflejo en los cristales y en función del ángulo incluso puedes ver el interior del edificio. Dicen (aun no me lo creo) que es una recreación de Nueva York real, en la que puedes moverte con tus telarañas como si estuvieses en la auténtica. Muy impresionante.

Mis hijos eran todo un espectáculo. Pasaban de caer de rascacielos justo encima de un viandante (C2) y empujar a uno sin querer hacia un montón de basura (C1) a encadenar auténticas ondanadas de hostias a los villanos de Kingpin como si nada (o C2 le cogió en truco rápido o el tema del combate es muy mejorable en el juego).

El caso es que, incluso ante la maravilla de la técnica que tenía delante, no podía parar de pensar en cómo habían cambiado los videojuegos del trepamuros desde que yo tuve mi primera consola, la muy sufrida Master System II de Sega, 8 bits de pura creatividad y mucha imaginación con la que complementarlos. Entre los juegos que me regalaron aquellas navidades (no hubieron nuevas adquisiciones en lo sucesivo) estaba el Spider-Man vs. the Kingpin, de 1990. Y creedme, no es exactamente lo mismo...



Y no estoy diciendo que fuese un mal juego, para nada. A pesar de que no tenía buena fama entre otros poseedores de la consola, ya que costaba cogerle el tranquilo al principio (buen ejemplo es el acceso al primer edificio, con los dos policías disparando y gente pegando desde las ventanas... cuanta violencia) la verdad es que era un juego lleno de opciones, donde podías quedarte sin fluido para el lanzaredes que podía reponerse haciendo más en casa con ingredientes que había que comprar, y para tener dinero tenías que hacer fotos de los villanos que poder vender al Daily Bugle. Había que descansar para recuperar fuerzas desde la paliza anterior que te habían pegado los malos. Podías utilizar la telaraña para inmovilizar o balancearte, también tenías el sentido arácnido, etc. Luchabas contra Kingpin y una amplia retahíla de villanos conocidos: el Dr. Octopus, El Duende, Veneno, Sand-Man, Electro, el Lagarto, etc. de Muchas opciones en solo 8 bits, que me temo que no todos supieron valorar de manera justa. Este fue todo un reto de acabar, pero recuerdo la sensación de haber logrado algo importante cuando lo logré. Ese maldito Electro...

Esto mismo, sí...

Pues lo dicho, que por culpa de mis calabacillos tanto J. como yo acabamos sintiéndonos muy mayores. Yo por el videojuego que me hizo recordar. Y J. porque cuando los peques se enteraron de que había visto las películas de Star Wars en el cine, cuando se estrenaron, hicieron una "Uuaaaalaaaaa..." al unísono que dejaron la moral del pobre anfitrión por los suelos.

Estos niños... ya creceréis, ya... no os preocupéis, que os la devolveremos doblada...

lunes, 20 de mayo de 2019

Avengers: Endgame (2019)

Bueno, pues vamos allá. Es difícil ponerse a escribir un reseña de una película como esta. Pero hay que hacerlo, hay que hacerlo. Como cuesta cómo empezar, diré ésto: creo que fue una de las experiencia friki-cinéfila más potente que he vivido en una sala de cine, sino la mayor. Igual que la sala en la que estaba, aplaudimos, nos quedamos sin habla y (creo que no fui el único) alguna lágrima acabé soltando al final. Es cierto que el ambiente en el que estás tiene tendencia a arrastrarte, como los gritos en un campo de fútbol, para los futboleros, pero la ocasión se prestaba a ello. O sea, que si al leer esto que he puesto has sentido vergüenza ajena, mejor no sigas leyendo. Lo que voy a poner sale de dentro de un ex-lector de cómics (ya no hay tiempo) como acto de homenaje a una saga que aunque no sea perfecta, ha sido extraordinaria, en el sentido más amplio de la palabra. Damas y caballeros, comenzamos.

Aviso: artículo Spoiler-free (o esa es la intención), aunque si eres muy listo y sabes sumar 2 y 2, igual acabas entendiendo demasiado. Por si acaso, no dudes en dejar esto para cuando la hayas visto. Merecerá la pena. Ah, y no me responsabilizo de rajadas de terceros en los comentarios.


Bien, partamos de la base de que hacemos trampa. Esto es el cine y cine palomitero de espectáculo trepidante, así no debería extrañarnos mucho. Trampa porque primero, es una película que acaba lo que empezó la primera parte, Infinity War. Que, además, era Avengers III (sin contar esa casi-avengers que era Capitan America: Civil War). Y que, además, ya era una saga que se inició con una película que unió a personajes que ya habian presentado en sus respectivas películas/sagas. O sea, que si has entrado en el cine, ya sabes a lo que vas. Y vamos, entras dando saltitos y aplaudiendo con las orejas. 

La primera de Avengers, no me cansaré de decirlo así, era una perfecta traslación de los cómics Marvel que leíamos de pequeños a la pantalla grande. Lo tenía todo, peleas entre los buenos por melentendidos (un clásico), grandes batallas, ritmo trepidante, peligros imposibles. Hasta los chascarrillos marca de la casa (aunque en el cine con menos humor negro y bastante más para todos los públicos) aparecían de vez en cuando. Era perfecta. Para ser una película de superhéroes, claro. No vayamos a comparar con otros géneros. Tampoco con el universo DC que comenzó tambaleandose al intentar equipararse al esquema muy planeado de Marvel pero con el género casi-adulto y oscuro del Batman de Nolan. Notable, sí, pero es otro tipo de cine. A cada uno le gusta lo que ha mamado y yo apenas caté DC. Es lo que hay.

Supers contra supers. Lo raro es que los supervillanos no le vieran el filón a esto.

Después de 10 años y ventipico películas diferentes, algunas mejores, otras peores (Thor, ¿que te han hecho?) y otras magistrales (sorprendentemente ese Capitán America, especialmente Winter Soldier y Civil War, incluso más ese pseudo-Jason Bourne que la pseudo Avengers). Todas diferentes, supongo que apropósito para que la gente no se cansase. Han sido muchas películas, y todas tienen algo especial. Desde la épica del Capitán America, la pachorra de los Guardianes de la Galaxia, la brutalidad de Hulk. Tal solo discrepo mucho de Thor, que a duras penas pueden salvarse las dos primeras como entretenimiento ligero. En todo caso empezaba a ser un camino ya muy largo. Incluso había quien creía que no se acabaría hasta agotar al público y que el género se quemase a sí mismo. 

Pero hay gente en la Marvel que, listos o no, saben dónde trabajan. Así que había que poner un cierre. Y cuando se hace algo en esta casa, hay que hacerlo a lo grande. Y vaya si lo han hecho. Uno grande y épico, que la gente recuerde durante años. Que después de esto sean ellos los que pidan más, y no que se cansen de otra vez lo mismo. Así que vamos a tirar de épica. Y de amor por los cómics y lo bueno que dejaron en la pantalla. 

Si fuiste al cine a ver Infinity War, saldrías de la sala luchando por volver a respirar después de aquél ritmo imposible y un final apoteósico. Aquel villano que nos dejó a todos con la boca abierta al final de Avengers (¡no puede ser! ¡¡es él!!) no sólo era el villano teje-tramas en la sobra, sino que era capaz de tumbar a Hulk a puñetazos (¡¡¡!!!) sino que además, era paciente, metódico y eficiente el lo que hacía. El Titan loco parecía más cuerdo que nunca, hasta por momentos nos parábamos a pensar si lo que decía tenía sentido. Al final, conseguía su objetivo y aniquilaba a media población del universo, incluyendo algunos personajes conocidos. Porque sí, porque con el guantelete del infinito podía hacer lo que quería. Y lo quiso así.


La película continúa con nuestros héroes rotos y vencidos por el dolor y la pérdida. Sólo cuando una breve esperanza se desvanece tan rápido como aparece, de entre la desesperación aparece una oportunidad, una locura, pero que lo cambia todo...

La primera media hora de película podría decirse que es el duelo por los que se fueron y lo que pasó. Ha sido muy criticada por falta de ritmo (en especial después de la locura que fue el final de Infinity War) pero yo ahí tengo que discrepar. Si sólo saber de Marvel lo que ves en el cine, te has perdido lo mejor, chaval. Es parte intrínseca de los tebeos los personajes lamiéndose las heridas, hundidos, deprimidos, pensando porqué, recordando a los caídos. La humanidad de los personajes, que al principio monopolizó Marvel. Si no has visto a Peter Parker caminar hundido echando de menos a Gwen Stacy y te emocionas al verlos juntos de nuevo al final de la trilogía de las drogas (nota mental, ¡reseña urgente!) o a la Cosa intentando emborracharse de pena al ver la felicidad de su ex-novia Alicia Masters con su compañero y amigo, el joven y alocado Johnny Strorm, es que ni te gustan los cómics ni tienes corazón. ¡Fuera de mi blog, insensible!

Pero tranquilo, eso dura poco. Entonces ya empieza lo mejor. La segunda parte es una extraordinaria oda a todos los buenos y grandes momentos de cine de aventuras pijameras que nos ha dejado esta década de películas Marvel. Y no sólo como un pastiche y recordar lo mejor, no. Un homenaje en toda regla en el que no hay problemas en, si hace falta, reírse de uno mismo o atar cabos que en su momento no existieron. Y hacerlo con gracia. Esta parte no debería haber acabado nunca. Como una vieja road-movie de ciencia ficción, debería haber sido una serie y que durase una temporada entera. Aquí, de san un homenaje a ellos mismo y lo hacen con estilo. Porqué yo lo valgo. Muy grande.

Y, por último, el final. Qué final. QUÉ FINAL. Podría decir tanto, tanto y tanto que prefiero no decir nada. Cuando ya te tienen tan hundido como a los protagonistas, simplemente, ocurre. Es absolutamente genial.

Si ves que solo tienes una oportunidad entre 14 millones, hay que hacer lo que hay que hacer...
A pesar de lo muy entusiasmado que he quedado después de ver y darle vueltas a la película (que volveré a ver, en el cine) debo decir que hay cosas que siguen sin gustarme. Los chacarrillos de humor infantil, por ejemplo. Son muchos menos que en otras de la franquicia, pero siguen saliendo. Ese Hulk en las escaleras es de vergüenza ajena. Y Thor, llevado a la máxima expresión del patetismo. No voy a dignificar esa aberrante encarnación de un personaje mítico con un comentario. Así lo dejo.

Por otro lado, tiene agujeros de guión del tamaño del ego de Thanos, pero que comparándolos con el espectáculo en el que están enrollados, simplemente los ignoras. No pongas esa cara, que has pasado años viendo naves de Star Wars haciendo ruido en el espacio y maniobrando como en la atmósfera, a que sí. Pues eso, que las leyes de la física no te estropeen un buen espectáculo, por tres horas aguantaremos, no?

En resumen: un broche de oro (con seis gemas incluidas, claro) para cerrar un ciclo, por todo lo alto. Sí, cerrar un ciclo porque después de la magnitud de todo esto, no creo que pueda hacerse nada equivalente. Y no digo que no pueda hacerse otra película mejor que ésta (que claro que se hará), sino porque habría que hacer antes veinticuatro películas que revienten la taquilla antes y acabar con algo así. No creo que se pueda. Será diferente, tal vez las partes será mejor aunque el todo lo pueda serlo. Pero mejorar lo que Marvel nos ha dado durante 10 años, aunque se pueda, no será nada fácil si al final hay que ponerle una guinda en el pastel como ésta. Explosiva, gigantesca, dulce y inigualable. Como echaré de menos el cine de superhéroes bien hecho, sin complejos y a lo grande.

Ha sido un viaje muy bonito. Como dice el que lo inició todo, allá por el 2010: Te quiero 3000.

martes, 20 de noviembre de 2018

Ha muerto Stan Lee

Salgo temporalmente de mi letargo bloguero (culpa de una de las peores épocas de mi vida en cuestión de tiempo libre, por un cambio de trabajo que, a corto plazo, ha sido como un disparo en el pie) para añadir mi pequeño homenaje a un recientemente desaparecido, Stan "The Man" Lee.


Como llego tarde, igual habréis visto ya alguno de esos artículos que aparecen para comentar las cosas negativas de alguien, típicas cosas que nunca se mencionan el día de su muerte. No voy a hacer mención a ninguna de ellas, pues no es el momento ni el lugar. Independientemente de su relación con otros autores, es indudable que aportó un gran talento a las historietas de superhéroes, dotándolas de una credibilidad que hasta la fecha no habían tenido (ni nadie había echado demasiado en falta, por lo visto). Stanley Martin Lieber entró a trabajar de ayudante (medio por enchufe) en la editorial Timely, lo que posteriormente sería la actual Marvel, justo después de finalizar el instituto y allí comenzó a escribir algunas historias con personajes clásicos de la era de oro, como Capitán América. Solo abandonó la editorial para servir en la segunda guerra mundial poco después del ataque a Pearl Harbor, donde en el ejército de los Estados Unidos pronto reconocieron su valía y le encargaron tareas de propaganda y diseño de carteles. A la vuelta a la compañía de cómics, ahora llamada Atlas, estuvo a punto de dejarla al ver que los superhéroes habían quedado abandonados tras el auge de los tebeos románticos, bélicos y del oeste.


Aquí es donde aparece la figura de su mujer, Joan Bocoock, de quien se dice que fue quien animó a Stan a hacer la historieta que a él le gustaría, ya que no tenía nada que perder. Esta fue el primer número de los Cuatro Fantásticos, un equipo formado por un científico, su novia, su cuñado y su mejor amigo, quienes atrapados en un cohete que se ve expuesto a una tormenta cósmica, desarrollan poderes extraordinarios. Hasta aquí todo muy de cómic normal y corriente. Solo que Reed Richards (Mr. Fantástico) se siente culpable del error, Ben Grimm (La Cosa) le odia por haberle causado la pérdida de su humanidad y Johnny Storm, la antorcha humana, es un peligro público con sus nuevos poderes. Son un antiequipo, pues se pelean, se gritan, tienen sus dudas respecto a los demás, se equivocan, pero siempre se reconcilian y encuentran la manera de volver a confiar en ellos mismos. Este enfoque humano, más propio de una familia que de un equipo de superhéroes fue radicalmente refrescante, en un sector acostumbrado a Superman (vengo de otro planeta y por eso soy superfuerte e invulnerable) y Batman (estoy traumatizado y por eso me hice el mejor en todo lo que hago), entre otros. El lector se podía identificar con el personaje que había más allá de sus superpoderes y sus aventuras.


Pronto llegaron muchos otros personajes, todos ellos exitosos, entre los que destacó fuertemente el amistoso vecino Spiderman. ¿Cómo no identificarse con un estudiante de instituto al que las chicas ignoran y sus compañeros de hacen bulling? Para colmo, cuando decide aprovecharse de sus nuevos poderes, en vez de triunfar accidentalmente causa la muerte de uno de sus dos únicos familiares, quien siempre le intentó enseñar lo que era la responsabilidad. La guinda en el pastel, que el chulo del instituto que le hace la vida imposible, sea precisamente el fan numero 1 de Spiderman y de los pocos que le apoyan. Una genialidad de historia. Fue un creador de mundos maravilloso, que aunque estos mundos hayan perdido en la actualidad el control, no dejaron de maravillarnos con sus historias, que podrían haber pasado en nuestro barrio. 

Hasta siempre Stan, gracias por esos momentos maravillosos.
 

domingo, 13 de mayo de 2018

Avengers: Infinity War (2018)

Era inevitable que reseñara esta película, o mejor dicho, el último episodio de una serie de películas ambientadas en el universo de los cómics Marvel, la culminación (hasta la fecha) de un trabajo que puede que no te convenza por el tono, pero es alucinante lo coherente y bien conseguido que han sabido construirlo. Muy a despecho de la competencia, DC Cómics, cuya versión cinematográfica avanza a trompicones (podemos pasar de un Batman vs. Superman de vergüenza ajena a una Wonder Woman extraordinaria, de un año a otro y con los mismos actores), sin saber encontrar su estética y su tono.


Si al ver el cartel os sentís un poco abrumados por la cantidad de personajes, es normal, es que la película ya es así, vais a pasar dos horas y media (que se pasan como si fuera un suspiro... en el que no podréis casi ni respirar) viendo una sucesión de escenas de acción a cuál más bestia, casi sin descanso, en las que los héroes se dejan la piel intentando pararle los pies a Thanos y su legión negra, una especie de siniestro culto de adoración al Titán Loco, con el objetivo de que pueda concluir la obra a la que ha dedicado su vida: el equilibrio en el universo. Leeréis por estas webs de Dios a mucho filósofo de taza de retrete reflexionando acerca de si Thanos puede tener un razón o no, lo que me preocupa bastante... Aniquilar a la mitad de la población del universo para evitar la sobreexplotación de recursos y las consiguientes crisis humanitarias es una aberración y que alguien quiera encontrarle su lógica (aunque sea de forma hipotética) es preocupante.

La película se basa en una de las primeras (y más gordas) sagas galácticas de la Marvel, creada por Jim Starlin, en la época en la que los guionistas y escritores de historietas no sólo trataban de exprimir al máximo su cerebro, también eran famosas las reuniones de trabajo en los parques donde se compartían cosas de fumar (no siempre tabaco, dicen...) y pastillas (no siempre aspirinas, dicen...). Starlin, por aquél entonces escribía una serie del Capitán Marvel, un antiguo soldado Kree que acabó en la tierra. En una serie tan cósmica cristalizó todo su talento, sus neuras (Watergate, Vietnam) y sus ensoñaciones de LSD para crear una versión alternativa, puede que más retorcida, a ratos más oscura, de el Cuerto Mundo de DC, una de las creaciones estrella (aunque infravalorada por el lector medio) de Jack Kirby, uno de los creadores junto a Stan Lee de una gran parte del universo Marvel. De la que mola, básicamente.

Allí conocemos a Thanos, miembro de una raza de "dioses" cósmicos, que desde su más tierna infancia se obsesiona con la muerte. Y no solo con el hecho de perder la vida, no. Se enamora de la mismísima Muerte, la personificación de... bueno, de la falta de vida.


La dama en cuestión, poderosísima pero fría como el hielo, no está por la labor. Por lo que Thanos pretende impresionarla... aniquilando a la mitad de la población del universo. De aquí nace la extraña fijación de Thanos en la película. A partir de aquí, veremos como la película versiona el argumento del cómic de forma sutil, utilizando las 18 (si no recuerdo mal) películas del Universo Marvel, cada una a su estilo, que se han encargado de ir presentando las Gemas del Infinito, joyas de inmenso poder que permiten al portador dominar completamente aspectos fundamentales del universo, como el tiempo, el espacio, la mente, etc.

Mientras que en los cómics cada una de estas joyas estaba en poder de seres divinos a los que Thanos tuvo que engañar mediante la astucia o doblegar mediante la fuerza (y las gemas que encontró antes, aquí la logística del orden en que conseguirlas era crucial), en la versión cinematográfica, más simple, estas gemas han ido saliendo como objetos de gran poder en sucesivas películas de la saga, así que era cuestión de que el Titán Loco llegase tarde o temprano. Diez años después de que se confirmara que el bastón de Loki en Avengers era la gema de la mente, la guerra por las joyas llega a su máximo esplendor.


Argumento aparte, la película básicamente es (el inicio, continua de aquí a un año en la parte 2) de la conclusión de la fase 3 de películas del universo Marvel. Y esa es su mayor virtud y su (casi) único defecto. Como no hace falta presentar a los personajes, porque en sus respectivas películas y apariciones de estrella invitada ya los tenemos más que conocidos, podemos permitirnos el lujo de ir de cara a barraca casi desde el minuto 1. Y una vez arranca, la película ya no para, no hay tiempo de casi ni de estructurar las escenas, no es necesario, las batallas son constantes y larguísimas.

Además, aunque el ritmo no decrezca en ningún momento, no puedes dejar de admirar el detalle y el cariño que le han puesto a cada personaje, cada escena y cada plano. El bando del Capitán América, a pasar de ser humanos mejorados, sin grandes poderes, es formidable porque saben funcionar como un equipo, mientras que otros grupos, a priori más poderosos, caen fácilmente. Es maravilloso ver el encaje de bolillos que han creado, Spiderman sigue siendo un friki del cine, a Mapace Cohete sigue fascinándole la tecnología y la ortopedia (...), Loki sigue en su maravillosa ambigüedad y hasta se permite utilizar famosas frases de otras películas que le dijeron a él, esta vez a su beneficio. Gamora, el Dr. Extraño, Pantera Negra, todos, sin dejar casi a ninguno, por poco tiempo que tengan en pantalla, todos ellos enlazan perfectamente con lo que hemos visto de ellos antes. El conjunto encaja con un guante en cada una de las sagas del universo y eso es una obra de ingeniería audiovisual simplemente perfecta, no rechina ni por un instante, a pesar de la velocidad endiablada que se gasta. Evidentemente, le sacaras el máximo de jugo si has visto todas las películas anteriores. Y si esta es la primera que vas a ver... te gustará supongo, pero te perderás la mitad por el camino.

¿Los pocos defectos? Algunos de los chascarrillos humorísticos podrían ser un poco menos simplones (esa coña de los nombres de los personajes y los helados, por ejemplo, o el ataque de tontería infantil de StarLord y sus compañeros frente a Thor), pero como ya he dicho varias veces, al ritmo de la película pasan volando y casi ni te acuerdas después. Otro, que algunos personajes que funcionan bien en sus respectivas sagas, me da la impresión al verlos juntos, que se parecen demasiado. Por ejemplo, el Dr. Extraño y Iron Man. Uno con magia y el otro con tecnología, pero ambos son yuppies arrepentidos, con medios casi extraños para el resto y que parecen saber utilizarlos de maneras casi ilimitadas. Muchas películas de superhéroes ya, por muchas variaciones que tengan los personajes, a veces te das cuenta de que no son tan diferentes.

A destacar: la historia entre la Visión y la Bruja Escarlata, aquí desarrollando lo que se iniciaba en... Civil War (si no recuerdo mal). La escena de la aparición de el grupo del Capitán América. Wakanda, ese maravilloso país que parece que aun no habíamos dejado desde la exitosa Black Panther. Peter Dingklage, sin esperarle y por sorpresa, pero en un buen personaje.

Lo peor para mí, que siguiendo con lo establecido en su saga particular, Thor sigue siendo un héroe de comedia de TV (concretamente, de las de el fin de semana al mediodía) en vez del épico héroe de la mitología escandinava que era en el cómic y siempre debió ser... Ay, amigo, quien te ha visto y quien te ve...

Resumiendo, a pasar de sus pocos defectos, un peliculón de acción superheróica que tardaremos tiempo en ver igualado, probablemente nunca superado. Y no hablo solo de la recaudación de vértigo que ha conseguido (rozando los 1.500 millones de dólares, a estas alturas) en un tiempo récord, ni de la cantidad de superhéroes en pantalla por segundo, sino por la sensación de que un trabajo planificado, estudiado, desarrollado con tiempo y método pueda explotar en pantalla en dos horas y media de adrenalina concentrada. Nuff said!

domingo, 16 de abril de 2017

Hoy va de trailers

Aunque no soy muy de publicar rabiosas novedades (yo soy más de cosas descatalogadas que para mi desgracia todo el mundo recuerda con cariño) llevamos un par de semanas en que nos han caído unos cuantos trailers interesantes. Después del de It, llegan dos más que valen la pena comentar. 

 El primero, un falso trailer (teaser más bien) del episodio VIII de Star Wars. Flojo, muy flojo. Pero claro, es que es un teaser. Tiene poca chica, pero lo mejor es la reacción de los fans. A los pocos minutos youtube ardía de videos comentando cada pequeño pliegue de la ropa de la protagonista y lo que claramente significaba para el devenir de la saga. Esta siendo mejor la tontería generalizada de la gente que el trailer en sí. Y mira que yo soy muy fan, pero es que veo a la gente y no puedo evitar el facepalm...


Esta bien, pero sale poco que no se supiera o se vises de otra forma en el episodio VII. Eso sí, si finalmente se cumple lo que algunos auguran y ese nuevo episodio vuelve a ser un remake encubierto, esta vez del Imperio Contraataca... entonces si que puedo tener una explosión Sith...

Otro, menos interesante por lo que es en si mismo, pero por lo menos se quiere dejar ver menos trascendente y más cachondo. Thor III: Ragnarok.



Decir que a priori que me parece que van a usar el tono de Los Guardianes de la Galaxia para darle más presencia a la película. Gamberradas, ciencia ficción pop y mucho chiste. Les funcionó muy bien con los Guardianes (aun no entiendo el motivo, está bien, pero tampoco es para tanto) pero aquí los aficionados a la mitología y concretamente a la escandinava, ese fin del mundo tan MTV nos va a revolver mucho las tripas.

Eso si, Cate Blanchett como Hela parece solvente. Pero las cosas como sean, ya podrían haberme puesto a Danny DeVito como Thor y unos efectos especiales de Plan B del Espacio exterior, que si al trailer le ponen a Led Zeppelin... no hay palabras. Solo por eso vale la pena verlo.

Ahí se me han ganado. Como bien dijo Otto, el de los Simpson: