sábado, 29 de junio de 2019

Los ojos sin rostro (1960)

Les yeux sans visage es un caso extraño de cine de terror. O al menos, así puede verse en la actualidad, en pleno 2019, a ya casi 60 años de su estreno. Aunque puede que la leamos como si fuese ingenua en su desarrollo, la verdad es que es una auténtica pequeña maravilla del cine de terror.

Vamos allá.

De filmaffinity.com

Se estrenó con gran polémica en Francia, donde el director Georges Franju dilapidó gran parte de su crédito artístico al tratar de dotar de credibilidad al cine de terror. Incluso grandes del cine de la época como Jean Luc Godard mostraron públicamente su decepción con ese extraño intento. A día de hoy, está más que reconocida como uno de los grandes clásicos del cine fantástico francés e incluso su influencia ha traspasado fronteras, llegando a aparecer homenajes a la máscara en La piel que habito de Almodóbar, Abre los ojos de Amenábar e incluso se dice que la máscara de Michael Myers de la saga Halloween (en realidad un molde de la cara de William Shatner, el capitán Kirk de Star Trek, pintado de blanco) se hizo de esa manera con la máscara de la joven en mente.

A ver.. ¿en que coño quedamos?

La historia trata de un célebre doctor de la alta sociedad parisina, con fama, fortuna y reputación, que perdió a su mujer cuatro años atrás y ahora tiene que sufrir la fatalidad de ver como su única hija desaparece. En realidad, es un montaje para tapar la verdad: el doctor aun vive con su hija, que sufrió un fatal accidente de tráfico que le desfiguró la cara gravemente, hasta el punto de tener poco más que ojos en su rostro (de ahí el título de la película). El doctor se ha obsesionado hasta tal punto con la pérdida de su hija que no dudará en secuestrar jóvenes que se parezcan a ella para extraerles el rostro y practicar un trasplante.

Lo que pronto sorprende al espectador es que el supuesto "monstruo" es en realidad una adolescente aterrorizada y confusa, mientras que el amante padre que parece haber enloquecido en la necesidad de satisfacer a su hija, en realidad el auténtico villano de la cinta, un doctor loco en el sentido más amplio de la expresión, que sólo la utiliza como un medio para perfeccionar sus técnicas "futuristas" para hacer avanzar a la ciencia. Pronto, hasta la pobre muchacha se ha dado cuenta de eso.

De AHMagazine

El pérfido doctor está acompañado por su ayudante y enfermera, una siniestra mujer que se encarga de secuestrar a las chicas. Una mujer que, por cierto, fue la primera receptora de un rostro que no se acabó rechazando, cosa que no deja de pasar con la hija del doctor. Esta pérfida mujer, se debate entre la lealtad a quien le devolvió la belleza y el horror de los actos que ambos realizan.

La cinta transcurre lenta, lentísima, entre la frialdad del doctor que no duda en continuar con sus experimentos a expensas de la fragilidad mental de su hija. La escena del primer trasplante de cara, del que se escatiman pocos detalles, dura seis largos minutos en los que la operación se muestra con fría efectividad quirúrgica. En el festival de Edimburgo hubo incluso desmayos, que llevaron al director francés a aprovechar la ocasión para tirar una puyita a los escoceses, diciendo que "ahora entiendo porqué llevan falda". Uno puede ser un buen director y hacer buenas cintas, pero no es incompatible con ser un gilipollas, dicho sea.

Aunque la cinta tenga una trama policial simplona y más basada en las casualidades que en el trabajo de investigación y que el final sea tan simbólico (cada personaje que muere, lo hace relacionado con sus acciones pasadas) y metafórico (la evasión de la protagonista, junto a los pájaros que libera de la jaula) no deja de recordar a un tremendo deus-ex-machina en el que la la influencia de los dioses castiga a los malvados y recompensa a los justos.


Pero una crítica con la visión del 2019 a un film rompedor de 1960 la verdad es que no puede ser objetiva. Hay que saber verla con los ojos del espectador de la época, sin dejar llevarse por los clichés al cine de terror, como aquél crítico de cine que al decir que al hacer una crítica positiva casi perdió su trabajo. Independientemente del género, es una preciosa y angustiosa película, que trata más sobre la obsesión, la pérdida y el dolor que sobre el terror en si mismo. 

Si os gusta el cine europeo fantástico, sobrio y efectivo, pronto os encontrareis perdidos en medio de esa preciosa fotografía llena de luces y sombras, mirando de lejos a una pobre chica llorando en el suelo, que solo quería ser como antes para poder abrazar a su novio una vez más.

viernes, 28 de junio de 2019

¡¡¡Vacaciones!!!

Por fin, ahora sí, vuelvo a ser ¡¡¡libre!!!


Vais a tener que perdonarme la canción, pero es que no he podido evitarlo. Aun menos después de haberme quedado colgado en medio de la autovía, en plena ola de calor, por culpa de un accidente (del que espero no haya heridos graves). A 45º estaba, incluso con el aire a tope...

Así pues, habiendo podido sobrevivir a todas las putadas que el destino me ha tendido las dos últimas semanas, ahora ya definitivamente voy a estar tranquilo hasta septiembre. Tendré dos meses de (MUY merecidas) vacaciones, pero también a los chicos... Mmmm...


Esto me ha recordado un poco a las cámaras kiki de Futurama... ¿Contento o preocupado?


No, muy contento. Me puse un reto muy alto y creo que lo he podido superar bien, dadas las circunstancias. Hasta mis alumnos me han regalado una taza y una tarjeta de agradecimiento... casi hasta lagrimillas solté de la emoción. Será muy chorra, pero mira, me pilló en un momento vulnerable.

Así pues, lo dicho, ahora toca recuperar todo lo que me hubiese gustado hacer durante el curso y no he podido. Así que, poned el contador de frikerio a 0, que arrancamos. ¡Este verano este blog a a ser un festival!




sábado, 15 de junio de 2019

Not back yet... pero casi

Saludos muchachos. 

No, no me he ido. Sigo por aquí, aunque aun no haya podido llegar a quitarme de encima esa bola de trabajo que me persigue desde hace un tiempo, parece que ya va disminuyendo de forma significativa. Además, esas opos a las que me he obligado a ir ya están en marcha y no creo que tarden demasiado en darse cuenta que a duras penas puedo hacer algo más que intentar aprender todo lo que se pueda del proceso. Algún día me dará mucha rabia pensar en ellas pero ahora para mi, que soy nuevo novísimo en esto de la docencia, es otro nivel. Pero yo, por si acaso, disimulo...

El tribunal, el día que defienda mi programación

Así que ya veis, ya queda poco para que pueda volver a respirar como antes. Por suerte, el veranito se acerca y este año voy a poder disfrutarlo y recuperar fuerzas (es decir, el tiempo que me quede de prepararme las asignaturas de la carrera que me he dejado para septiembre...).

Así que una de las primeras cosas que me gustaría hacer para inaugurar la temporada de "¡Tzeentch mío, pero si vuelvo a tener tiempo libre!" es hacer una pequeña lista de cosas que hace tiempo que quiero hacer y no encontraba el momento. Intentaré ser lo más realista posible, porque siempre que hago listas de éstas al final me las como con patatas, pero aun así hay que intentarlo. Solo pondré las frikadas en la lista. Lo de hacer ejercicio para dejar de parecer un luchador de sumo o hacer de manazas manitas por casa se sobreentiende. Así que ale, al turrón:

1) CINE, CINE, CINEEE...
Pues eso, que todas las pelis que me hubiese gustado ver y no he podido voy a intentar verlas este verano. No se si todas, pero una parte importante. Especialmente me gustaría ver películas que no he visto aún y que se que debo ver, como si fueran asignaturas pendientes. Dejo una breve lista de las que se me ocurren, ya me iréis indicando si sabéis de alguna otra que deba ver.

Históricas: Todos los hombres del presidente, JFK, Banderas de nuestros padres, Cartas desde Iwo-Jima, Murieron con las botas puestas.
Ciencia Ficción: Memento, Avatar, Pitch Black, Johnny Mnemonic.
Acción: John Wick 2 y 3, Dredd, Hard Boiled.
Super Héroes: Ant Man y la Avispa, Wonder Woman, Aquaman.
Comedias: Ha vuelto, Lo que hacemos en las sombras, Resacón en Las Vegas.
Fantasía: Legend, La forma del agua, Un yanky en la corte del rey Arturo.

No está mal, un buen montón, pero me lo tomaré con calma. Intentaré dejar las series un poco de lado esta vez.


2) JUEGOS DE MESA
Esta va a ser complicada, porque no solo dependo de mi mismo, sino que necesito a otros jugadores, pero confio en ir encontrando voluntarios. Así que hago dos grupos:

Con los peques: Seguir jugando a los que hemos probado e introducir juegos de "programación de acciones" como Robo Rally o X-Wing. 

De Shut up and sit down. Geniales reseñas. En el idioma de la "pérfida Albión", eso sí...

Con los amiguetes: Dar la tabarra hasta que consiga ir quedando con ellos a jugar a cosas. Por mi parte, reducir la lista de juegos que aun no me he estudiado las reglas adecuadamente, comenzando por StarCraft. Añadiría Caos en el viejo mundo y Battle Lore. En especial estos tres, porque hace tiempo que los tengo y ya comienza a tocar...

De BBG. Aunque no juegue en la puta vida, esto es alucinante...

3) PINTAR COSAS
(que, seguramente, será además de las paredes de casa) Pues por lo menos me gustaría conseguir dejar pintado el Warhammer Quest para poder jugar en condiciones con los enanos. Pero no me importaría poder añadir alguna figura más grande, como la Sierpe orca o ese Nagash que tengo por ahí muerto y abandonado...



4) LEER
A ver, entendedme. He leído muchísimo este año, tal vez incluso demasiado. Ahora mismo me refiero a leer por placer de hacerlo. Así que rebuscaré un poco entre los libros que no tengo en cajas (mi friki-habitación se va moviendo, en función de las necesidades de la familia, por lo que cada día soy más nómada) a escoger lo mejor que pueda pillar.

Así a bote pronto, se me ocurre:
- Auge y caída del tercer Reich, de William L. Shirer
- El Hundimiento, de Joachim Fest
- El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien

Dos que van muy ligados entre ellos y a los que les tengo ganas. Y el tercero, porque hace demasiado que no lo releo, y me gustaría refrescar la versión original (no la de las películas) antes de ponerme con el Silmarilion.

Y aun tengo por leer el libro que me envió un amigo, pendiente de hace demasiado ya...


EN RESUMEN:
Si, eh, tiene pinta de que me he vuelto a animar y sale demasiada faena. No lo dudo. Pero prefiero pasarme y tener esperanzas de pasarmelo bien a quedarme corto pensando que no podré hacer nada. Pero yo creo que sí... este verano promete. Sí...


lunes, 20 de mayo de 2019

Avengers: Endgame (2019)

Bueno, pues vamos allá. Es difícil ponerse a escribir un reseña de una película como esta. Pero hay que hacerlo, hay que hacerlo. Como cuesta cómo empezar, diré ésto: creo que fue una de las experiencia friki-cinéfila más potente que he vivido en una sala de cine, sino la mayor. Igual que la sala en la que estaba, aplaudimos, nos quedamos sin habla y (creo que no fui el único) alguna lágrima acabé soltando al final. Es cierto que el ambiente en el que estás tiene tendencia a arrastrarte, como los gritos en un campo de fútbol, para los futboleros, pero la ocasión se prestaba a ello. O sea, que si al leer esto que he puesto has sentido vergüenza ajena, mejor no sigas leyendo. Lo que voy a poner sale de dentro de un ex-lector de cómics (ya no hay tiempo) como acto de homenaje a una saga que aunque no sea perfecta, ha sido extraordinaria, en el sentido más amplio de la palabra. Damas y caballeros, comenzamos.

Aviso: artículo Spoiler-free (o esa es la intención), aunque si eres muy listo y sabes sumar 2 y 2, igual acabas entendiendo demasiado. Por si acaso, no dudes en dejar esto para cuando la hayas visto. Merecerá la pena. Ah, y no me responsabilizo de rajadas de terceros en los comentarios.


Bien, partamos de la base de que hacemos trampa. Esto es el cine y cine palomitero de espectáculo trepidante, así no debería extrañarnos mucho. Trampa porque primero, es una película que acaba lo que empezó la primera parte, Infinity War. Que, además, era Avengers III (sin contar esa casi-avengers que era Capitan America: Civil War). Y que, además, ya era una saga que se inició con una película que unió a personajes que ya habian presentado en sus respectivas películas/sagas. O sea, que si has entrado en el cine, ya sabes a lo que vas. Y vamos, entras dando saltitos y aplaudiendo con las orejas. 

La primera de Avengers, no me cansaré de decirlo así, era una perfecta traslación de los cómics Marvel que leíamos de pequeños a la pantalla grande. Lo tenía todo, peleas entre los buenos por melentendidos (un clásico), grandes batallas, ritmo trepidante, peligros imposibles. Hasta los chascarrillos marca de la casa (aunque en el cine con menos humor negro y bastante más para todos los públicos) aparecían de vez en cuando. Era perfecta. Para ser una película de superhéroes, claro. No vayamos a comparar con otros géneros. Tampoco con el universo DC que comenzó tambaleandose al intentar equipararse al esquema muy planeado de Marvel pero con el género casi-adulto y oscuro del Batman de Nolan. Notable, sí, pero es otro tipo de cine. A cada uno le gusta lo que ha mamado y yo apenas caté DC. Es lo que hay.

Supers contra supers. Lo raro es que los supervillanos no le vieran el filón a esto.

Después de 10 años y ventipico películas diferentes, algunas mejores, otras peores (Thor, ¿que te han hecho?) y otras magistrales (sorprendentemente ese Capitán America, especialmente Winter Soldier y Civil War, incluso más ese pseudo-Jason Bourne que la pseudo Avengers). Todas diferentes, supongo que apropósito para que la gente no se cansase. Han sido muchas películas, y todas tienen algo especial. Desde la épica del Capitán America, la pachorra de los Guardianes de la Galaxia, la brutalidad de Hulk. Tal solo discrepo mucho de Thor, que a duras penas pueden salvarse las dos primeras como entretenimiento ligero. En todo caso empezaba a ser un camino ya muy largo. Incluso había quien creía que no se acabaría hasta agotar al público y que el género se quemase a sí mismo. 

Pero hay gente en la Marvel que, listos o no, saben dónde trabajan. Así que había que poner un cierre. Y cuando se hace algo en esta casa, hay que hacerlo a lo grande. Y vaya si lo han hecho. Uno grande y épico, que la gente recuerde durante años. Que después de esto sean ellos los que pidan más, y no que se cansen de otra vez lo mismo. Así que vamos a tirar de épica. Y de amor por los cómics y lo bueno que dejaron en la pantalla. 

Si fuiste al cine a ver Infinity War, saldrías de la sala luchando por volver a respirar después de aquél ritmo imposible y un final apoteósico. Aquel villano que nos dejó a todos con la boca abierta al final de Avengers (¡no puede ser! ¡¡es él!!) no sólo era el villano teje-tramas en la sobra, sino que era capaz de tumbar a Hulk a puñetazos (¡¡¡!!!) sino que además, era paciente, metódico y eficiente el lo que hacía. El Titan loco parecía más cuerdo que nunca, hasta por momentos nos parábamos a pensar si lo que decía tenía sentido. Al final, conseguía su objetivo y aniquilaba a media población del universo, incluyendo algunos personajes conocidos. Porque sí, porque con el guantelete del infinito podía hacer lo que quería. Y lo quiso así.


La película continúa con nuestros héroes rotos y vencidos por el dolor y la pérdida. Sólo cuando una breve esperanza se desvanece tan rápido como aparece, de entre la desesperación aparece una oportunidad, una locura, pero que lo cambia todo...

La primera media hora de película podría decirse que es el duelo por los que se fueron y lo que pasó. Ha sido muy criticada por falta de ritmo (en especial después de la locura que fue el final de Infinity War) pero yo ahí tengo que discrepar. Si sólo saber de Marvel lo que ves en el cine, te has perdido lo mejor, chaval. Es parte intrínseca de los tebeos los personajes lamiéndose las heridas, hundidos, deprimidos, pensando porqué, recordando a los caídos. La humanidad de los personajes, que al principio monopolizó Marvel. Si no has visto a Peter Parker caminar hundido echando de menos a Gwen Stacy y te emocionas al verlos juntos de nuevo al final de la trilogía de las drogas (nota mental, ¡reseña urgente!) o a la Cosa intentando emborracharse de pena al ver la felicidad de su ex-novia Alicia Masters con su compañero y amigo, el joven y alocado Johnny Strorm, es que ni te gustan los cómics ni tienes corazón. ¡Fuera de mi blog, insensible!

Pero tranquilo, eso dura poco. Entonces ya empieza lo mejor. La segunda parte es una extraordinaria oda a todos los buenos y grandes momentos de cine de aventuras pijameras que nos ha dejado esta década de películas Marvel. Y no sólo como un pastiche y recordar lo mejor, no. Un homenaje en toda regla en el que no hay problemas en, si hace falta, reírse de uno mismo o atar cabos que en su momento no existieron. Y hacerlo con gracia. Esta parte no debería haber acabado nunca. Como una vieja road-movie de ciencia ficción, debería haber sido una serie y que durase una temporada entera. Aquí, de san un homenaje a ellos mismo y lo hacen con estilo. Porqué yo lo valgo. Muy grande.

Y, por último, el final. Qué final. QUÉ FINAL. Podría decir tanto, tanto y tanto que prefiero no decir nada. Cuando ya te tienen tan hundido como a los protagonistas, simplemente, ocurre. Es absolutamente genial.

Si ves que solo tienes una oportunidad entre 14 millones, hay que hacer lo que hay que hacer...
A pesar de lo muy entusiasmado que he quedado después de ver y darle vueltas a la película (que volveré a ver, en el cine) debo decir que hay cosas que siguen sin gustarme. Los chacarrillos de humor infantil, por ejemplo. Son muchos menos que en otras de la franquicia, pero siguen saliendo. Ese Hulk en las escaleras es de vergüenza ajena. Y Thor, llevado a la máxima expresión del patetismo. No voy a dignificar esa aberrante encarnación de un personaje mítico con un comentario. Así lo dejo.

Por otro lado, tiene agujeros de guión del tamaño del ego de Thanos, pero que comparándolos con el espectáculo en el que están enrollados, simplemente los ignoras. No pongas esa cara, que has pasado años viendo naves de Star Wars haciendo ruido en el espacio y maniobrando como en la atmósfera, a que sí. Pues eso, que las leyes de la física no te estropeen un buen espectáculo, por tres horas aguantaremos, no?

En resumen: un broche de oro (con seis gemas incluidas, claro) para cerrar un ciclo, por todo lo alto. Sí, cerrar un ciclo porque después de la magnitud de todo esto, no creo que pueda hacerse nada equivalente. Y no digo que no pueda hacerse otra película mejor que ésta (que claro que se hará), sino porque habría que hacer antes veinticuatro películas que revienten la taquilla antes y acabar con algo así. No creo que se pueda. Será diferente, tal vez las partes será mejor aunque el todo lo pueda serlo. Pero mejorar lo que Marvel nos ha dado durante 10 años, aunque se pueda, no será nada fácil si al final hay que ponerle una guinda en el pastel como ésta. Explosiva, gigantesca, dulce y inigualable. Como echaré de menos el cine de superhéroes bien hecho, sin complejos y a lo grande.

Ha sido un viaje muy bonito. Como dice el que lo inició todo, allá por el 2010: Te quiero 3000.

sábado, 11 de mayo de 2019

Reimaginando Star Wars

Buenas a todos, disculpad la lenta cadencia de posts, voy muy MUY pillado de tiempo últimamente (tengo dos finales de curso este año, uno de profe y otro de alumno (risas enlatadas), más unas opos "sorpresa" en las que  quisiera no hacer demasiado el ridículo, más otras historias personales) y voy a tardar un poco en recuperar el ritmo normal de publicaciones. Pero algo iré dejando caer. Cosas rápidas, pero chulas. Como esta.

Cuando salió la primera película de Star Wars, desencadenando la fiebre por el Space Opera (y el merchandising) digamos que en realidad, aunque técnicamente era una pasada, hicieron lo que buenamente pudieron para llegar a acabar la película. Hay reportajes sobre aquellos días en Industrial Light & Magic que dan miedo. Pero no fue hasta desarrollar más la trilogía que descubrieron cómo mejorar aquellos primeros combates con sables de luz. Aunque en El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi los combates son mucho más dinámicos y violentos, los de Una Nueva Esperanza se vieron muy estáticos con el tiempo.



De ahí que un superfan (tanto a nivel de frikismo como de conocimientos técnicos) que se hace llamar FXitinPost se haya currado este corto de siete minutos con el que "actualiza" el combate a cánones más actuales.


A mi me mola bastante. Aunque en su momento siempre creyese que aquel combate tan estático se debía a la prudencia y el respeto que se tenían ambos contrincantes, conscientes de lo que el contrario podía llegar a hacerles en un simple despiste. Son sables de luz, al fin y al cabo.

Que lo disfrutéis.

domingo, 14 de abril de 2019

¡¡Trailers, trailers, trailers!!

Cuando era pequeño ir al cine era un acontecimiento. Podía pasar de dos a tres veces al año (si eras afortunado) y siempre era a alguna película que acababa siendo especial para tí. Por suerte, o porque en las épocas en las que solíamos ir (navidades, vacaciones de verano...) siempre llegaban los mejores estrenos. Recordemos que faltaba aún casi unos cuandos años para que llegara internet a nuestras vidas (esa brisa agradable que acabó volviéndose un ciclón sin darnos cuenta) y no sabíamos nada de lo que vendría. Poca gente compraba revistas de cine (no la teleindiscreta, que las pegatinas de V eran todo un tesoro) y tampoco abundaban los programas de la tele que hablaran de futuros estrenos. Así que muchas veces todo lo que tenías eran los trailers del cine.

Eso quería decir que tenías que llegar puntual, nada de entrar a la sala con la película comenzada. Los trailers del principio eran sagrados. Como además el que montaba la cinta ya se cuidaba de que en una película de un género determinado apareciesen trailers de cine similar, normalmente los trailers eran una manera de ver mini-películas que igualmente te interesaban.

A dia de hoy estamos bombardeados (quieras o no) con trailers de las grandes superproducciones. Tanto en publicidad de youtube, spotify o incluso en un juego chorra de android, aparecen por todas partes. Supongo que si viera la tele también los vería allí.Normalmente son machacones, molestos y abusivos. Pero a veces, solo de vez en cuando, alguno aparece aun hoy en dia que te da una pequeña alegria, un breve recuerdo de lo que, años ha, significava un trailer. 

A mi, personalmente, cuando me pasa más de una vez en un corto periodo de tiempo, siento la necesidad imperiosa de hacer un post. Fijaros, fijaros, lo que llega...

1) JOHN WICK 3: PARABELLUM
Toda una sorpresa de dimensiones mayúsculas. Un sleeper en toda regla que logó ganarse el cariño de los espectadores y la crítica con un acción desenfrenada estilo Hong-Kong, su mitología propia y un Keano Reeves al que no nos cansamos de verle papeles impresionantes. Tengo pendiente de ver aun la segunda parte (por culpa de una promesa que le hice a un amigo y que tengo que mantener, hasta que tenga tiempo de volver a quedar para hacer maratones de cine) lo que no quita que me alegre sobremanera ver que continuan con la saga. Utiliza la famosa frase sacada del tratado De lo Militar de Publio Flavio Vegecio, Si vis pacem, para bellum, si quieres paz preparate para la guerra, toda una declaración de intenciones que, fuera de la ficción, solo encantará a los perros de la guerra, pero tambien del nombre original de la famosa pistola conocida de forma popular como Luger.



2) STAR WARS, EPISODIO IX: EL ASCENSO DE SKYWALKER (THE RISE OF SKYWALKER)
Con un título que da más miedo que una pedrada llega la conclusión de la saga de Rey, Kylo y compañía. La verdad, no se que pensar al respecto. Que el trailer parezca más de lo mismo puede ser, tranquilamente, un efecto de la sobredosis de Star Wars que la Disney nos ha causado los últimos años y, porqué negarlo, al cual nos hemos prestado esperando recuperar aquella magia de nuestra infancia que, me temo, no volverá. Pero como esta saga es especialista en hacerte desconectar la manida suspensión de la incredulidad, le daremos otra oportunidad. A mi, con que me entretenga, me doy con un canto en los dientes.




3) JOKER
Después de la aberración de payaso asesino/histriónico/drogado/lo-que-sea que apareció en Escuadrón Suicida (otra aberración, por cierto, toda la película en sí misma es una bazofia indigna) poco me esperaba que me llamara tanto la atención una cinta sobre el archienemigo de Batman. Para empezar que el actor encargado sea Joaquim Phoenix ya es toda una declaración de intenciones. Y que parezca ambientarse parcialmente en la absoluta obra maestra del comic La Broma Asesina de Alan Moore (mal que le pese al pobra barbudo, quien reniega de las adaptaciones al cine de sus obras, por las que ni siquiera acepta el pago de los derechos) le puede dar serias posibilidades de que sea un peliculón.



4) VENGADORES: JUEGO FINAL (AVENGERS: ENDGAME)
Dentro de la larguísima serie de películas de la Marvel, Vengadores fue para mi la mejor. Con todos los personajes ya presentados, podían ir de cara a barraca implantando, sin complejos, un comic en formato cine. La dos perdió parte de esa mágia y se recuperó en Infinity War gracias al megalómano de Thanos y su cohorte de supervillanos, que te dejaban apabullado en la butaca del cine durante más de dos horas largas. Al final, ni los chistes nivel EGB ni los personajes desaprovechados importaban tras el despliegue gigantesco que habíamos podido contemplar. Y, en poco menos de unas semanas, tendremos conclusión. Esperemos que sea una digna secuela de su predecesora.




5) LOS MUERTOS NO MUEREN (THE DEAD DON'T DIE
Con Bill Murray encabezando un largo elenco de actores famosos, llega una nueva versión humorística de la plaga de monstruos sobrenaturales más cansina de las historia del cine (aunque pronto los Jedi acabarán superándoles, gracias a la Disney). Tiene pinta de divertida, así que va a la lista.

Partida: Mr. Jack

El otro día hizo la friolera de 11 años que la Sra. Lantern y un servidor nos aguantamos mutuamente bajo un mismo techo y como no podía ser de otra manera nos faltó tiempo para salir corriendo de bajo ese mismo techo para celebrarlo, aunque fuese modestamente. Hubiese estado bien irnos fuera un fin de semana en pareja, pero las circunstancias familiares no lo indicaban oportuno, así que nos fuimos a hacer algo más sencillo.

Así que canguro (check), móviles no silenciados (check) y cargados a tope (check), instrucciones a los calabacillos (check) y a la calle. Había que aprovechar el tiempo, porque aun teníamos fresco el precedente de la última vez que intentamos salir de casa y tuvimos que volver a las pocas horas (ver aquí).

Como pilló un día laborable, en los que llego a casa casi a las 10, había que encontrar algo abierto y que nos gustase a los dos. La cartelera no tenía muy buena pinta (no suele tenerla últimamente) así que nos fuimos a uno de nuestros locales por excelencia, del que ya os he hablado, La Pifia. 

A un par de horas de que cerraran, estaba a reventar de gente. Parejas y grupos jugando a multitud de juegos mientras cenaban o tomaban algo. Era entrar por la puerta y respirar ese aire de frikismo que tanto necesitaba. Mientras bajabamos por las escaleras al sótano, mirabamos a nuestro alrededor: un grupo jugando a Colonos de Catán, otro a Aventureros al Tren, otro a Codenames. Por el fondo sonaba algo sospechosamente parecido a una partida de rol. Es un local que nos encanta.

Así que nos pedimos algo de cenar y mientras escogimos juego. Como solemos hacer, aprovechamos para probar algo nuevo y el escogido fue Mr. Jack.


La copia parecía haber tenido bastante trote antes, lo que en un juego de mesa siempre es bueno. Lo abrimos y nos encontramos con un juego de misterio e investigación. Ocho personajes en una ciudad, uno de los cuales es el esquivo Mr. Jack. Cada jugador tomaba un rol, o de investigador o de Jack, y tenía que cumplir su objetivo lógico; el investigador atrapar a Jack y el susodicho huir indemne o que se arreste a un inocente. El juego basa sus mecánicas en la deducción, cada turno el jugador que lleva a Jack tiene que indicar si está "visible" o no, siendo visible si está al lado de una farola encendida, justo al lado de otro personaje o iluminado por la linterna del Dr. Watson (si, aparecen ciertos personajes conocidos).


Cada personaje puede hacer dos cosas en su turno, un desplazamiento de 1 a 3 hexágonos (más si nos desplazamos por el alcantarillado, de oca a oca, para entendernos) y un poder especial, que depende del personaje en cuestión, desde encender farolas, bloquear tapas de alcantarilla, movilizar a la ronda policial de la ciudad, intercambiarse con otro personaje, etc.

Hicimos dos rondas, tomando un rol diferente en cada una. La primera (mientras aprendíamos) acabó pronto cuando capturé a un inocente, al malinterpretar un par de acciones de mi señora. La segunda, en la que me tocó ser Jack, acabé huyendo nada más pasar un par de turnos, al dar la casualidad de que sólo quedó un personaje sin "iluminar" (vamos, sin coartada, a efectos del juego), por lo que no hubo duda. Durante otro par de turnos hice lo que pude para escapar y a punto estuve, pero la Sra. Lantern jugó mejor sus cartas (para variar) y acabé atrapado cuando ya vislumbraba la salida de la ciudad...


Opinión del juego: ligero y fácil de aprender, pero es de aquellos que tienen pinta de quemarse rápidamente. La dificultad solo es un poco mayor que el viejo juego de Cefa de nuestra infancia, el Misterio, al que le hubieran añadido un par de mecánicas de eurogame. No me parece un mal juego, pero tal vez fácil de encontrar repetitivo a corto-medio plazo. Ya está bien que nos encontremos alguno que no nos convenza del todo... que si no...

En resumen: buena jornada, buena compañía, buena comida y un buen juego, que probamos pero no cuajó. Si tenía que pasar eso en algo, mejor en el juego que en el el resto, no?



domingo, 7 de abril de 2019

Partida: Colonos de Catán

El pasado domingo por la tarde volvimos a sentarnos todos en la masa para jugar a un juego de mesa. Domingo por la tarde, niños inquietos, tele clausurada, ningún plan a la vista. Así que la decisión fue fácil, fui a mi habitación y acabé escogiendo un clásico del que ya he explicado en algún otro post mi relación con él: Los Colonos de Catán.


Como se la regalé a la Sra. Lantern hace un porrón de años, mi edición es la primera que salió en castellano. De ahí que yo lo llame Colonos (la primera versión a la que jugué, una noche de San Juan, era la versión Alemana, Die Siedler von Catan) y no Descubridores. Esta es la edición de Kosmos, la editorial original, antes de que los derechos pasasen a Devir. Algo que, por cierto, me (nos) puteó bastante, porque no salieron las expansiones de Kosmos antes de este cambio, y Devir hizo el juego con formato de cartas diferente, incluso del tamaño y dibujos de las cartas, y con fichas sin gracia de plástico en vez de las artesanales de madera. Con lo que las expansiones que hay a la venta no son compatibles con el juego que tenemos en casa. Casonlóspedrer....

En fin, a lo que iba. Sacamos el juego, montamos el tablero básico y explicamos las reglas a los peques. Al principio reaccionaron como un adulto: está muy bien esto que me explicas pero cuando lo vea ya en la partida lo entenderé del todo. Así que comenzamos.

Situación de salida

A destacar que decidieron jugar a su manera. Calabacilla#2, gran admirador de la caballería medieval en todo tipo de medios, decidió pasar de toda otra actuación que no fuese comprar cartas de desarrollo para tener cuantos más caballeros mejor, lo que le valió una temprana carta (y 2 puntos) del ejército más grande. Su hermana mayor decidió seguirlo en su empeño, aunque no le alcanzó. Mientras tanto, la Sra. Lantern tuvo un pequeño lapsus e intentó enseñar a los niños a jugar de una manera estándar (competitiva) cuando en realidad, en opinión de un servidor, que en su primera partida se dedicasen a buscar cambios como desesperados para conseguir la piedra, el trigo y la oveja necesaria para la nueva investigación es una auténtica pasada para su edad y muestra una visión estratégica de "su juego" alucinante. Su primera partida, recordad. 4 y 6 años. 

Me robó mis fichas rojas, pero cuando vi que las ordenaba como el maniático
de su padre, se lo perdoné todo... snif...

No todos lo veíamos así. La Sra. Lantern, a la que al hacerle un hueco para que entrara en la partida cuando ya nos habíamos situado todos, decidió centrar sus esfuerzos en... bueno... reforzar la visión de puteo del juego para los niños (¡!), poniéndome como conejillo de indias para tal encomiable tarea. Así pues, se oyeron lindezas como:

"Si pones el ladrón aquí, no molestas a nadie y puedes robarle a papá"

"Mira, si lo que realmente quieres es ponerle el ladrón a papá, entonces..."

Al final la partida se alargó más de lo previsto y acabamos recogiendo de golpe, para cenar algo rápido y embutir a los peques en la cama, que el día siguiente tenían colegio. Aun así, una partidaza divertida y, espero, también educativa. Por lo menos a la hora de convertir un juego en tu juego, eso seguro. Y en putear a su padre, eso también, gracias a mi señora esposa...

Veo que alguien quiere guerra. Voy a tener que volver a sacar el Ciudadelas.