domingo, 20 de enero de 2019

Repartidores de cromos

El otro día, de pura casualidad, vi algo que pensaba que ya no se hacía, supongo porque llevaba muchos años sin verlo: los repartidores de cromos en las puertas del colegio. Pensándolo bien, será que yo no me había cruzado con ellos, porque como "táctica comercial" debe seguir siendo sin duda inmejorable. La primera dosis gratis y luego ya...

Los de las calabacillas mayores
Las cosas han cambiado mucho desde que yo hacía la EGB. Lo que encontré el otro día eran una pareja joven, sonrientes, que repartían un par de sobres de trading cards a cada niño, que esperaban pacientemente su turno y entraban en el cole felices y contentos... 

En el ya lejano 1980 y poco, recuerdo ver a un joven mal arreglado y con cara de pocos amigos, que aparecía de repente con una bolsa abarrotada. Cuando alguno de los niños intuía lo que podría ser y lo identificaba como en la escena final de La invasión de los ultracuerpos, el resto no teníamos tiempo ni de hacer una aspiración de sorpresa. El pobre desgraciado se veía atacado por una horda de niños con las zarpas preparadas para agarrar cuantos más sobres de cromos (nada de trading cards, cromos vulgaris) fuese posible. Dicen que los primeros en llegar a veces podían llegar a conseguir el álbum, pero nunca llegué a atisbar tal acontecimiento. Yo que por aquel entonces era un chico tímido con suerte podía conseguir alguno sobres, pero eran una pequeña maravilla cuando los tenías en la mano. 

En concreto, la colección que yo recuerdo que se promocionara de esta manera era la mítica Monstruos

Foto de la web yofuiaegb.com
Esta colección fue mítica precisamente porque nos pilló a muchos en la época en la que los monstruos y historias similares nos sobreexcitaban las neuronas hasta lo indecible, no había nada, NADA, en el mundo que fuese más interesante que las historias de monstruos, de cualquier clase y origen.

El álbum en sí es un cachondeo, visto del punto de vista actual, montones de versiones de criaturas fantásticas, muchas de ellas "ligeramente versionadas" para evitarse problemas de derechos (véase ese no-visitante de la portada, nada que ver con cierta serie de la tele de lagartos humanoides que comían roedores...) y que conforme ibas pasando paginas los grupos y los monstruos de ellos iban perdiendo rápidamente originalidad y calidad en el dibujo. Supongo que había que llenar un número de cromos  y una cantidad de páginas y al final acabaron llenando el final como pudieron.

Comenzabas muy bien con los monstruos clásicos del cine...


...a los que seguirían gigantes, animales míticos, fantasmas y aparecidos, brujos y hechiceras, criaturas fantásticas, etcétera. Toda clase de criaturas fantásticas de variado origen. Para acabar con misterios inexplicables y un hilarante apartado de superhéroes (¿?) en los que encontrabas joyitas como el Capitán Amé... perdón, el ¡Comandante Europa!


El álbum en sí era una pasada, independientemente de el rápido declive de la calidad en su interior, contenía pequeñas historias de cada personaje y los cromos eran vistosos y coloridos.

Una pequeña maravilla que algún día traeré a mi colección particular. No creo que me la regalen en la puerta del trabajo, ni siquiera un mísero sobre de cromos, pero ya buscaré la manera de pillarlo.

Agradecimientos: las imágenes del post están sacadas en su mayoría del blog de Yo fui a EBG (éste) y de un gran blog de homenaje al álbum Blog de Monstruoselalbum (éste). Por si queréis consultarlo, redescubrirlo si lo tuvisteis o simplemente echaros unas risas. Yo estoy tentado de hacerme una camiseta con alguna de las imágenes... XD



domingo, 6 de enero de 2019

Comenzando (de nuevo) con Warhammer

Ya me imagino a mis lectores habituales, tres buenos amigos y el sr. del F.B.I que controla la web en busca de amenazas globales y pasa por aquí de vez en cuando (Hey John, happy new year!) cayendo de culo al ver el titulo del post. ¿En serio? ¿A estas alturas de vueltas con el guarjamer? Pues sí, sin jugar desde el año 1996, en el que salió la caja básica de Bretonia vs. Hombres Lagarto (por la "friolera" de 11.995 pesetas...) de que no había vuelto a jugar al más famoso juego de batallas de miniaturas de fantasía, con perdón de esa competencia que resiste ahí contra Game Workshop como los galos del Asterix...

La caja de 5ª edición... solo que nosotros no lo sabíamos entonces

Pero ya hace unos cuantos años, que volví a comprar algunas figuras viejas por ebay, para usarlas en Mordheim. Porque eran más baratas que las de Mordheim, que estaban por las nubes, y en un hipotético caso podrían servir también para WH... y fui encontrando ofertas, job lots (cajones llenos de minis a las que les faltan piezas, mal pintadas, de varios ejércitos sin mucho orden ni sentido, etc) y oportunidades como para juntar unas cuantas minis de dos o tres ejércitos. Juntando eso a las que ya tuve anteriormente, los Hombres Lagarto de la famosa caja básica y los No-Muertos (quíse-pero-no-pude... pero algo cayó), hay oportunidad de poder jugar, por lo menos a una versión sencillita. Nada de muchos dragones y unidades gigantescas que te ganan solo por el modificador por filas. Al menos, de momento.

Así pues, con ánimo de poder tentar a los colegas a ver si se apuntan otra vez, voy a hacer un pequeño recopilatorio de opciones actuales:

1) SEGUIR COMO SIEMPRE
Hace años jugábamos con 5ª edición, llamada popularmente HeroHammer, por el peso que tenían los héroes (y los hechiceros... y algunos objetos mágicos) en el transcurso de la batalla. No nos importaba mucho, porque al fin y al cabo la idea era pasárselo bien en un juego de fantasía, sin que fuese necesario mucho rigor histórico ni de tácticas militares. Si bien existen otras ediciones, donde este factor parece que se corrigió bastante bien (como en sexta, tal vez la edición mejor valorada, por lo que he leído), la nostalgia es la nostalgia y que narices, también sería lo más sencillo, retomarlo donde lo dejamos.


Para esta opción están fácilmente localizables (y si no, preguntadme por privado y os explico) por la red todos los libros de ejército y manuales de la quinta edición (y de las demás, si queréis probar la primera, más cercana al rol y los escenarios, también se podría). No importa que no sepáis por donde anda vuestro viejo y ajado libro de ejército. Un par de clicks y a montar ejércitos como antes.

2) WARHAMMER REFORGED.
Sobre al año 2015, tres amigos (Endakil, Ragnor y Yibrael) y aficionados añejos al juego decidieron, hartos de ver como con cada edición el juego arreglaba un punto flojo para estropear tres más y visto que GW no solo no pensaba seguir con el juego sino que lo dejaba morir para sacar Age of Sigmar, otro muy diferente, decidieron hacerse su propia edición del juego. No solo eso, como si pegarse semejante currada fuese poco, sino que además lo pusieron al alcance de toda la comunidad para su uso y disfrute.


Como podréis comprobar si leéis la introducción del manual de reglas, su intención fue simplemente coger lo mejor de cada edición y pulir el resultado, quitando lo que en sus muchos años de experiencia en múltiples ediciones causaba más problemas que ventajas y implementando reglas que habían usado de manera casera durante años para hacer el juego más fluido y menos farragoso. El resultado es este Warhammer Reforged, que ya consta de una revisión al completo (hecha con la ayuda de la comunidad de jugadores) y que hasta tiene una "revista" aperiódica, el Extra Reforged, donde introducen nuevos ejércitos o unidades, que GW había introducido para abandonarlos en el olvido poco tiempo después. 

Si esto que habéis leído os gusta y os decidís a darles una oportunidad, tenéis su blog aquí y su facebook aquí.


3) LOS MANUSCRITOS DE NUTH RELOADED.
Un caso similar al anterior, durante la sexta edición un aficionado a la misma, Namarie, actual alma mater del blog ¡Cargad!, decidió hacer una versión propia de la misma, sin tocar para nada el nucleo de las reglas pero introduciendo en ellas todas las unidades que habían desaparecido desde ediciones anteriores.


La nueva versión Reloaded, hecha ya desde ¡Cargad! y para toda la comunidad de aficionados al juego, renació con la intención de seguir exactamente por esa línea, pero ampliando las miniaturas casi hasta la extenuación, continua manteniendo el núcleo de reglas de 6ª edición casi sin cambios.

Sus puntos fuertes, un ESPECTACULAR diseño gráfico de cada manual, digno de mención. Existen tres versiones de cada manual, la versión de "prueba" para que la comunidad haga sus aportaciones, la versión del jugador (la actual) y hay prometida una versión "de coleccionistas" donde se incluirá el trasfondo del mundo de Warhammer en todo su esplendor que merecerá imprimirlo a todo color para disfrutarlo como se merece.

Aquí tenéis el enlace a ¡Cargad! (etiqueta de Manustritos de Nuth) y aquí su Facebook.


4) THE 9TH AGE.
Supongo que lo lógico es introducir esta opción, a pesar de que (paradójicamente) sería lo equivalente a poner también Age of Sigmar en la lista.

Cuando al final de la octava edición GW decidió "matar" el juego para reconvertirlo en Age of Sigmar muchos aficionados de toda la vida se sintieron traicionados. En vez de hacerse su propia versión como las anteriores que os he puesto, decidieron hacer un nuevo juego, heredero de Warhammer, pero llevándolo a un terreno más popular y, sobretodo, alejado del trasfondo de GW para llevarlo a un terreno de alta fantasía genérica... típica y tópica. Lo llamaron Novena Era (por que venía después de la 8ª edición de Warhammer) y solo por el abandono del trasfondo causo un fuerte desapego en la comunidad, que se dividió de manera instantánea entre los trasfondistas (la vieja guardia, que venían muy influenciados por el lado más rolero del juego) y los evolucionistas, tan dolidos por el sacrificio de su añorado juego que se volcaron con esta nueva versión para participar en su gestación.


Actualmente han cerrado la (larguísima) revisión del núcleo de reglas por parte de una creciente comunidad internacional y no paran de sacar nuevos ejércitos y ambientaciones. Tengo que admitir que no son muy de mi gusto, aunque valoro su esfuerzo.

Aquí tenéis su web y su facebook (inglés y castellano).



Y como decía el cerdito, eso es todo amigos. Ahora ya es cuestión de valorar qué os gusta más. Evidentemente hay muchas más opciones de las que he puesto aquí, estas son solo las más interesantes de entre las que me he tropezado. Pero es un buen principio. 

Así que ya sabéis. Si os apetece volver a los orígenes o mejorar lo mejorable, aquí tenéis unas cuantas opciones. Ahora solo es cuestión de acordar cuál vais a usar en vuestras nuevas partidas.



lunes, 24 de diciembre de 2018

¡Feliz navidad!

A mis pocos pero ferozmente fieles lectores de Ludus Fugit, así como todos lo que hayan podido incorporarse en el camino, quiero desearos que tengáis una muy felices navidades y un próspero año nuevo.

Espero de todo corazón que podáis disfrutar de estas fiestas con vuestros seres queridos. Volveremos a vernos muy pronto.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

De diamantes y óxido

Diamonds and Rust es una de esas canciones que nunca sabes qué versión es la que más te gusta. 

Para empezar, la original de Joan Baez es ya de por sí misma una señora canción, no solo por la letra  que hace referencia a los recuerdos de un antiguo amor y su consiguiente ruptura, sino por la espectacular voz de Baez. Podéis escucharla aquí si os llama la atención. Por cierto, Joan Baez fue pareja sentimental de Bob Dylan y la canción se refiere a él. Dicen que Dylan fue de los últimos en enterarse de esto.

Gran canción, me gusta. A pesar de los cuarenta y largos años que tiene sonando muy actual. Que además me caiga muy bien Baez y su manera de pensar también ayuda, la verdad. Entre otras cosas, no solo no le molesta que hagan versiones de esta canción, incluso aunque sean de otros estilos musicales, sino que además le gusta que así sea. De hecho, yo conocí la versión original investigando sobre un tema (de los muchos que tienen que me encantan) de Judas Priest, del disco Sin after Sin, del 77, que desconocía que era una versión por aquel entonces:


Hablando de vozarrones de incar la rodilla, aquí está Rob Halford...

Pero claro, semejante canción tiene una gran cantidad de versiones. Como muchas, algunas mejores otras peores, pero suele verse con una cierta frecuencia. Así que no es extraño encontrarla de vez en cuando mientras escuchas a un nuevo grupo o incluso a alguno de los clásicos.

Yo la volví a encontrar al cabo de unos años de haberla descubierto, por cortesía de Ritchie Blackmore y su banda Blackmore's Night. 

Que sí, que sabéis quien es. En serio, que sí habéis escuchado cosas de él. ¿Queréis apostar? El que diga que no, que haga click aquí y si la ha escuchado antes, me debe un euro. Acabo de ganar la apuesta (y dos o tres euros) por cortesía del ex-guitarrista de Deep Purple y Rainbow, del que todos conocen el famosísimo ritmo de Smoke on the Water.

Pues el caso es que el bueno de Ritchie, en algún momento de su exitosa carrera, decidió hacer un cambio de aires y reorientar su estilo completamente hacia los sones más melódicos y tradicionales, gracias a una fan, Candice Night, con la que llegó a grabar coros en Rainbow y que acabaría siendo no solo su compañera de grupo, sino su pareja sentimental y madre de sus hijos. Candice tenía una fuerte afición por la música renacentista y tocaba varios instrumentos de la época. Siendo Blackmore otro enamorado de ese estilo musical, acabaron uniendo esfuerzos (y apellidos) en Blackmore's Night, un grupo de folk-rock medieval/renacentista por el que, admito, siento devoción. Y admito también estar enamorado de la voz de Candice...

Ritchie y Candice. De candicenight.com

Sin llegar a ese folk clásico que abandono el ya mencionado Dylan, ni por ello dejar de lado esas guitarras, acústica y eléctrica, que ya dominaba Blackmore, el grupo se ha hecho un nombre con sus ya dieciséis discos, contando recopilatorios y directos, así como por largas giras por castillos de Europa, algunos incluso con el público vestido de época.

No me enrollo más, a ver qué os parece. A mi me encanta.

sábado, 15 de diciembre de 2018

Partida: Saint Petersburg

Si, ya, ya, hacía mucho que no colgaba un post sobre una partida a algún juego de mesa, soy consciente. La vida y sus cosas. Por suerte, habiendo "desfacido" ya el "entuerto" que me hice yo solito con mi cambio de trabajo, parece que voy a tener un poco más de tiempo libre. O no, pero por lo menos estaré más tranquilo para utilizarlo, que no es que sea poca cosa, precisamente.

Ayer hicimos la titánica prueba de intentar quedar después de años de no conseguir sentarnos a jugar a una mesa en parejas. Sí que había jugado con J. y M. al Terraforming Mars, pero hacer una partida a cuatro, ya ni me acuerdo. Para cuando pude llegar a casa ya eran las 22:00 y M. ya había claudicado presa del cansancio. Convenció a la Sra. Lantern a que no hiciera lo mismo y al cabo de poco estábamos ya en casa de J, dispuestos a jugar a algo.

Como siempre, la típica pregunta cuando se llega a ese momento ¿a qué jugamos? Miramos unos minutos la colección de J. y después de descartar los que no eran para 3 y los que nadie tenia ni idea de las reglas, acabamos escogiendo a un viejo buen juego...


Ay, el San Petersburgo. La última vez que lo jugué no teníamos hijos y quedábamos de forma no regular, sino casi religiosa, en casa de la (entonces no aún) ex-pareja de un amigo. La vida era más fácil entonces...

Lo recordaba como un eurogame (simbólico, de mecánicas simples pero bien definidas) sencillote aunque muy entretenido. Y en la partida de ayer me quedó claro que lo era, pero que es fácil perder de vista que por simples que sean las reglas eso no quita que pueda ser complejo de jugarlo bien. O sea, no quitar ojo a lo que hacen tus adversarios y saber jugar en consecuencia.


Las reglas pueden simplificarse en: cuatro colores de cartas, cada turno un color. Se bajaran los mazos y cada turno se completa la fila superior. Compras cada carta (si quieres) por su valor y puede darte dinero (a cobrar en el turno de ese color), puntos de victoria (ídem) o una condición especial. Cada carta cuesta una moneda menos por cada otra igual que tengas ya en juego. Las que no se compren al final de los cuatro turnos bajan a la segunda fila, donde cuestan una moneda menos. Si el coste está encuadrado, puede pagarse con una carta previa que tengas de coste inferior, complementándolo con dinero y descartando esa carta. Y además puedes coger una carta para pagarla después, pero no puedes ponerla en uso hasta que lo hagas y si no lo consigues te penalizará en puntos de victoria al final de la partida. Y creo que eso es todo. Nada complicado, pero da mucho juego.

Mi primera mano...

Y la última, con todo bien encarado para el final de la partida

Si, bueno, o eso pensábamos nosotros, que podríamos acabarla. Un mensaje de la canguro nos devolvió a la realidad, el pequeño se había despertado y no conseguía volverlo a poner a dormir, así que sintiéndolo mucho tuvimos que abandonar la partida y a J. para salir pitando a casa.

Lo dicho, antes la vida era más fácil. Y las partidas las acabábamos, casi siempre. Me recuerdan, que a veces incluso se llegaban a hacer ¡dos! ¡seguidas!

No se si creérmelo...



domingo, 9 de diciembre de 2018

La Bruja (2015)

The VVitch: A New England Folktale o como se tradujo aquí, La Bruja, una Leyenda de Nueva Inglaterra va ser la próxima en formar parte del pequeño pero excelso grupo de películas que tenéis que ver. Ya os lo adelanto en el primer parágrafo para que no queden dudas. Miradla, en serio. 

Así pues, dicho ya lo importante, vamos a por faena.


Ópera prima del director Robbert Eggers, basada en sus propios miedos infantiles a las brujas, se lanzó a la dirección después de unos cuantos cortos y mucho trabajo en diseño de vestuario y de producción, experiencia que se nota y mucho en la cinta que ahora reseñamos. Es una coproducción norteamericana-canadiense que causo sensación en el festival de Sundance, por su estética y ese horror (que no terror) psicológico de segundo plano, donde el fanatismo religioso, la superstición y el aislamiento frente a una naturaleza salvaje e inhóspita se juntan para crear una atmósfera asfixiante en la que la más mínima chispa desencadena el desastre.

Animalicos... Y sin embargo, ¿podemos echarles la culpa de algo o todo el mal que vemos lo traemos con nosotros?

La historia comienza con un padre de una familia de una comunidad puritana del nuevo mundo, que se decide a abandonarla, disgustado ante la laxitud de la fe de su comunidad frente a sus sólidos valores cristianos. Se lleva a su familia, buscando un lugar donde poder comenzar de cero, lejos de la falta de rigor de sus antiguos conciudadanos. Pronto encontrarán un lugar, en un claro cercano a un oscuro bosque. Sin embargo, de ese bosque se dicen muchas cosas. Supersticiones que ningún buen cristiano debería hacer caso... ¿no es cierto? Una vez ya asentados, la súbita desaparición del recién nacido hermano menor cuando estaba al cuidado de la primogénita será lo que desencadene una sucesión de eventos impredecibles, que llevaría a cualquier familia no devota a su ruina... aunque, de nuevo ¿es así?


Independientemente de lo que podáis opinar de ella una vez vista, coincidiréis conmigo en que la ambientación es prácticamente perfecta, el vestuario, la cabaña, las maneras de relacionarse en la familia, el fervor/fanatismo religioso con esas manchas de superstición en los más jóvenes, es prácticamente perfecto, sientes que estás viviendo allí con ellos. Todo evoca a la época y sus costumbres, que habremos conocido con frecuencia de otras historias como las de los juicios de Salem o personajes fantasiosos parcialmente ambientados en ese momento como Salomon Kane. Todo en la película es sobrio, riguroso y metódico, como debía ser vivir por aquél entonces. 


Lo único que se le critica es el final, que no comentaré, pero debo decir que no coincido del todo con esa crítica, dado el desarrollo de la cinta y ciertos eventos que se han visto en él. Bueno, eso y algún punto de la superstición de los niños, mezclada con juegos infantiles, que cuesta creerse dentro de un ambiente de oscuro fanatismo religioso. Entiendo que es parte de la historia, pero si por aquél entonces los niños de ponen a jugar y cantar cancioncillas evocando a poderes malignos cerca de sus padres, para empezar los muelen a palos, eso seguro. A partir de allí, ya no se como van a continuar, pero seguro que no se hacía mucha broma con cabras negras, eso creo que lo tenemos todos claro.

Aun así, es una muy buena película, más que de terror de suspense psicológico con un poco de horror muy bien dosificado, donde lo que más espanta no es lo que hay sino lo que creemos que puede haber. ¿Es nuestra mente nuestro principal adversario a la virtud o realmente existen poderes oscuros que nos acechan? En la Nueva Inglaterra del s. XVII, sin duda, nadie dudaría de lo segundo.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Bright (2017)

¿Saben aquell que diu que iban un príncipe de Bel-Air y un orco de patrulla por una Los Ángeles tolkiana? ¿Sí? Porque para una parte importante de la crítica, esta película fue un chiste. Sin embargo, para una grana parte del público gustó, y bastante, a pesar de sus errores. 

¿Vamos allá?


Las cosas como sean, que la película esté dirigida por David Ayer, el director de ese bodrio inconsistente y absurdo denominado Escuadrón Suicida no ayuda para nada a vender la película. De hecho, no deja de ser curioso que la plataforma de streaming Netflix  le encargara su cinta más cara, 90 millones de euros. Y de hecho, se nota en la dirección un cierto vaivén de ritmos, una gran cantidad de temas diferentes que querer tocar y una mezcla extraña y poco homogénea de estilos. Y sin embargo, de alguna manera, se deja ver. Y hasta te deja algo parecido a un buen sabor de boca. ¿Cómo es esto posible? Como dijo Jack el destripador, vayamos por partes...

Primero, la película tira con bala a nuestra memoria cinéfila y seriófila, algo que Netflix ha sabido explotar muy bien antes con series como Stranger Things. En la película vemos la que podría ser la enésima entrega del género de patrulla de policías, como Arma Letal o Dos Policías Rebeldes, por citar algunos. Por inverosímil que sea el planteamiento, la estructura del guión la tienes clara a los cinco minutos de película. Ya la has visto antes, y si te va el cine de acción policíaco, lo has disfrutado también. Aquí, Will Smith se mueve como pez en el agua, podría ni siquiera haberse leído el guión, lo ha hecho montones de veces.


Por otro lado el tema, después del gran sabor de boca que nos dejó la versión cinematográfica de El Señor de los Anillos (no, del Hobbit no, esa es olvidable...) y aun con los últimos coletazos de la exitosa serie Juego de Tronos, la fantasía vive un nuevo momento álgido. En Bright encontramos hadas, orcos, centauros, elfos, etc. Hasta puedes ver algún dragón sobrevolando los cielos, entre escena y escena. Esto, que pega tanto en el género realísta/negro/policíaco como una monja en un burdel, consigue encajar al verse como una metáfora con tintes de racismo (y clasísmo) de algunas razas con las que sentimos un cierto déjà-vu: que nos vendan a los elfos como guapos y triunfadores yupies que hasta levantan muros y ponen seguridad privada para proteger sus bonitos y pijos barrios tiene un eco de la realidad que tumba de espaldas. Por otro lado, los barrios pobres están infestados de orcos, muchos de ellos sin trabajo, que rondan por las calles ociosos y en muchos casos se intuye que más entregados a una vida de bandas y crimen callejero que recuerda, salvando las diferencias, a barrios como el del Bronx. Pintadas en las paredes recordando al señor oscuro (¿Sauron? ¿eres tú?) y las esperanzas de su regreso, son muy creíbles en su contexto.


La historia está hecha para unir todos estos conceptos, una pareja de policías peculiar, donde un policía humano (Smith) en horas bajas vuelve a trabajar junto con su compañero orco (Edgerton) después de recuperarse de un tiroteo. Su compañero no solo es el primer policía orco de la ciudad, que ha tenido que romper todos los estereotipos de bestialidad y poca fidelidad a los valores "humanos", sino que además para colmo está bajo investigación de asuntos internos, sospechoso de haber permitido que escapara el tirador que hirió a su compañero humano. Mal rollo entre compañeros, junto con todo el "racismo" inherente al orco trabajando en un departamento puramente humano. Juntos, si son capaces, tendrán que lidiar con una facción extremista de elfos, que quieren conseguir una varita mágica, con la que completar un ritual ancestral que devuelva a la vida al antiguo Señor Oscuro. Varita de gran poder y gran peligro, que encuentran los protagonistas, pero de consecuencias fatales en caso de que la empuñe alguien que no sea un "bright", alguien que es uno con la magia, un mago podríamos decir.


¿Vais viendo por donde van los tiros? Si consideráis que con esto ya sabéis como va a ir la película... pues probablemente estáis acertando. Tanto lío argumental para que, al final, sea una película con una historia que hemos visto mil veces. Incluidas las escenas que "no pueden faltar" y que ralentizan una historia que, pese a todo, consigue un ritmo interesante y una frescura sorprendente para ser el pastiche que es.

Resumiendo, ¿la recomendaría? Sí, cine sencillote, con algo de nostalgia de mucho cine ya disfrutado, digno de consumirse con palomitas y olvidarse sin remordimientos. Espectáculo cinéfilo fast food, del que ya sabéis que no reniego, siempre que sea de vez en cuando.

Podría ser peor. Podría llover...


martes, 20 de noviembre de 2018

Ha muerto Stan Lee

Salgo temporalmente de mi letargo bloguero (culpa de una de las peores épocas de mi vida en cuestión de tiempo libre, por un cambio de trabajo que, a corto plazo, ha sido como un disparo en el pie) para añadir mi pequeño homenaje a un recientemente desaparecido, Stan "The Man" Lee.


Como llego tarde, igual habréis visto ya alguno de esos artículos que aparecen para comentar las cosas negativas de alguien, típicas cosas que nunca se mencionan el día de su muerte. No voy a hacer mención a ninguna de ellas, pues no es el momento ni el lugar. Independientemente de su relación con otros autores, es indudable que aportó un gran talento a las historietas de superhéroes, dotándolas de una credibilidad que hasta la fecha no habían tenido (ni nadie había echado demasiado en falta, por lo visto). Stanley Martin Lieber entró a trabajar de ayudante (medio por enchufe) en la editorial Timely, lo que posteriormente sería la actual Marvel, justo después de finalizar el instituto y allí comenzó a escribir algunas historias con personajes clásicos de la era de oro, como Capitán América. Solo abandonó la editorial para servir en la segunda guerra mundial poco después del ataque a Pearl Harbor, donde en el ejército de los Estados Unidos pronto reconocieron su valía y le encargaron tareas de propaganda y diseño de carteles. A la vuelta a la compañía de cómics, ahora llamada Atlas, estuvo a punto de dejarla al ver que los superhéroes habían quedado abandonados tras el auge de los tebeos románticos, bélicos y del oeste.


Aquí es donde aparece la figura de su mujer, Joan Bocoock, de quien se dice que fue quien animó a Stan a hacer la historieta que a él le gustaría, ya que no tenía nada que perder. Esta fue el primer número de los Cuatro Fantásticos, un equipo formado por un científico, su novia, su cuñado y su mejor amigo, quienes atrapados en un cohete que se ve expuesto a una tormenta cósmica, desarrollan poderes extraordinarios. Hasta aquí todo muy de cómic normal y corriente. Solo que Reed Richards (Mr. Fantástico) se siente culpable del error, Ben Grimm (La Cosa) le odia por haberle causado la pérdida de su humanidad y Johnny Storm, la antorcha humana, es un peligro público con sus nuevos poderes. Son un antiequipo, pues se pelean, se gritan, tienen sus dudas respecto a los demás, se equivocan, pero siempre se reconcilian y encuentran la manera de volver a confiar en ellos mismos. Este enfoque humano, más propio de una familia que de un equipo de superhéroes fue radicalmente refrescante, en un sector acostumbrado a Superman (vengo de otro planeta y por eso soy superfuerte e invulnerable) y Batman (estoy traumatizado y por eso me hice el mejor en todo lo que hago), entre otros. El lector se podía identificar con el personaje que había más allá de sus superpoderes y sus aventuras.


Pronto llegaron muchos otros personajes, todos ellos exitosos, entre los que destacó fuertemente el amistoso vecino Spiderman. ¿Cómo no identificarse con un estudiante de instituto al que las chicas ignoran y sus compañeros de hacen bulling? Para colmo, cuando decide aprovecharse de sus nuevos poderes, en vez de triunfar accidentalmente causa la muerte de uno de sus dos únicos familiares, quien siempre le intentó enseñar lo que era la responsabilidad. La guinda en el pastel, que el chulo del instituto que le hace la vida imposible, sea precisamente el fan numero 1 de Spiderman y de los pocos que le apoyan. Una genialidad de historia. Fue un creador de mundos maravilloso, que aunque estos mundos hayan perdido en la actualidad el control, no dejaron de maravillarnos con sus historias, que podrían haber pasado en nuestro barrio. 

Hasta siempre Stan, gracias por esos momentos maravillosos.