miércoles, 15 de abril de 2015

Música con disqueteras...

Esto lo han debido hacer los protagonistas de The IT Crowd, por lo menos.


Y que conste que me encanta, y no sólo por la habilidad de aprovechar esos restos de equipos informáticos que están en buen estado y nos da lastima tirar, sino porque han tenido a bien escoger entre las muchas canciones que tocan (no os perdais el resto de videos) nada más y nada menos que la banda sonora de The Secret of Monkey Island... 

Ay... cuantas horas oyendo y disfrutando esa musiquilla... Habrá que volver a instalar la saga...

Chapeau, Mr. Solid Snake 745.

domingo, 22 de marzo de 2015

Marvel cómics, la história jamás contada.

Decía Umberto Eco (si no habéis leído por lo menos el Nombre de la Rosa, apagad el ordenador y corred a leerla) que el mundo está lleno de libros maravillosos que nadie lee. Me lo creo. Y más en un día como hoy... (por el "sacrosanto" partido de fútbol, me refiero).

También se da el caso curioso de que existen muy buenos libros que te dejan la sensación que nadie debería leer. Éste es uno de ellos.


Y me explico, es un muy buen libro porque explica los pormenores de la creación de la famosa editorial de cómics. Como el bueno de Stan Lee aprovecho los momentos últimos y más bajos de la antigua editorial Timely para hacer lo que le vino en gana ante su jefe, el Sr. Martin Goodman y convirtió la vieja editorial en el gigante inasumible que es hoy en día.

Todos los comics que yo leí en su momento nacen de aquí: Spider-Man, los Cuatro Fantásticos, Los Vengadores, Daredevil, etc. Del genio creativo y la picardía comercial de Stan Lee y del arte crudo y sin freno del gran Jack Kirby.

Stan Lee y Jack Kirby, dos gigantes.

Pero es un libro triste, porque te explica lo que parece ser la verdad de todo lo que pasó. Y es que en su momento cuando descubrimos los cómics en cuestión y al Sr. Lee y su cegadora verborrea, todos nos imaginábamos las oficinas de la empresa como un nido de jóvenes autores, entusiastas de su obra, felices por encima ser famosos y ganar un buen dinero de su afición, donde todos colaboraban y entrelazaban sus historias con desvergonzada habilidad. Por lo menos, yo lo imaginaba así. ¿Y como no hacerlo? Ya no sólo las histórias, cualquier pedazo de texto del interior del comic siempre exhudaba optimismo y positividad. Aun no habían llegado los 90...

Y si bien ya sabía lo que había pasado entre Stan Lee y Jack Kirby, nunca llegué a conocer la magnitud de la tragedia, hasta ahora. Y es triste.

No es un mal libro, ni mucho menos, lo recomiendo para todos aquellos que hayan disfrutado alguna vez de un comic Marvel y quieran conocer los trucos de los magos. Pero quien lo empieza a leer tiene que tener claro que sabrá la verdad, y esta a veces cuesta un poco de asumir. La realidad empresarial puede ser muy cruda, y por mucho genio que sea alguien, eso no lo hace inmune a las malas prácticas. Sea cierta una versión o la otra.

Resumiendo, muy buen libro, no me arrepiento de haberlo comprado ni leído. Pero que me hace pensar que cuando yo abria las páginas del comic y me sentía en un mundo diferente y especial era sólo humo y espejos. Tras los bastidores la realidad era igual de cruda que frente al espectáculo.

domingo, 1 de febrero de 2015

Stás Warra

No soy mucho de reenviar cosas que he visto en otras webs o blogs... pero esta vez creo que vale la pena. Creo que hacia tiempo que no me reía tanto, qué grandes son algunos. A esta gente habrá que seguirla de cerca.

Os presento la enésima parodia de Star Wars, sólo que esta, con un acabado técnico mucho mejor y también con bastante más mala baba que la media:




Visto en Cargad! (web recomendadísima, por cierto)

jueves, 1 de enero de 2015

Feliz año a todos!!

Llego un poco tarde para felicitar las navidades, pero no para desear que todos los que me lean acaben de pasar unas muy buenas fiestas y, evidentemente, desear que este 2015 que acabamos de estrenar sea un año próspero para todos.

Como he comentado también en mi otro blog, no puedo dejar pasar la oportunidad de poner sobre la mesa un buen propósito para el 2015, las actualizaciones más frecuentes para los blogs, que sin tenerlos abandonados, no consigo encontrar la constancia necesaria para tenerlos como debería. Así pues, este año tiene que ser el de la mejora de Ludus Fugit. Tarde o temprano habrá de cumplirse algún buen propósito, ¿no?

Y no será por falta de material, entre otras pequeñas maravillas, este año será:

1) El de la llegada del HeroQuest 25 Aniversario, de GameZone. Polémicas aparte (más acertadas o menos) cuando uno lleva toda su vida enganchado a un estupefaciente lúdico que probó de jovencillo, a estas alturas la dosis no puede faltar, sea cómo sea... Y esas miniaturas... estoy loco por poner las manos en esos esqueletos.

2) El año Star Wars, con nueva película, nuevo juego de mesa (Imperial Assault, de Fantasy Flight Games) y quien sabe, igual el año en el que puedo comenzar a ponerle algún episodio de Droids a mi hija...

3) El año que consiga retomar el viejo vicio hábito de las maquetas y las miniaturas, bien sean las maquetas de tanques de la segunda guerra mundial que me persiguen en sueños, o las miniaturas para mis viejos proyectos de recreación de Mordheim o Advanced HeroQuest.

4) ¿Tal vez, el año de la nueva novela de Canción de Fuego y Hielo? Indicios hay, aunque igual tenemos que conformarnos con el anuncio de la fecha... Y si no, mientras acabaremos la reedición de las primeras novelas de Fafrh y el Ratonero Gris (Gigamesh) o nos lanzaremos de una vez por todas a leer los tomazos de mis estanterias de Elric o Conan.

5) Partidas. ¿Volveremos a jugar a juegos de mesa? Cada vez es más difícil juntarnos para echar una partidilla, pero por lo menos media docena de partidas, aunque sea a fillers sencillitos de cartas, deberíamos poder hacer. Y eso que no renuncio al Arkham Horror, que sigue esperándome (otro año más) el las estanterias de juegos, con cara de calamar de tristeza.

Mucho material para tan poco tiempo libre, pero qué más da, la idea es pasarlo bien y eso seguro que no faltará. Tendremos que volver atrás para ver si se ha podido o no a finales de 2015. 

Mientras tanto, seguiremos por aquí. Nos vemos.


domingo, 26 de octubre de 2014

Guía de cine superheróico

¡Saludos varios!

Que, ¿os gusta el cine de superhéroes? Ya hace unos cuantos años, DC cómics se lanzo a realizar los primeros seriales de TV de temática pijamera, que compartieron parrilla televisiva con las primeras series de dibujos animados de la misma temática. Seguro que fueron años fascinantes, con montones de críos pegados a la tele a la misma bat-hora y en el mismo bat-canal.

De ahí a dar el paso evidente a la gran pantalla pasó no poco tiempo, pero si bien invertido. El Superman de Richard Donner y el gran Cristopher Reeve de protagonista estrenaron este nuevo género en los cines, con una aplastante predominancia de DC frente a Marvel, que reaccionó como pudo, con Howard el Pato (¿en serio? ¿eso fue lo primero que quisisteis hacer?) primero y The Punisher (en su momento pasable, pero gracias a los horribles remakes, ahora se ve entrañablemente ochentera) algo después.

El tiempo y Joel Schumacher se encargaron de hundir el género en los noventa, que pareció que estaba enterrado y bien enterrado. Ni el gran Cuervo de Alex Proyas pudo revivir a tal fulminado cadaver... hasta que en el nuevo siglo y siguiendo un esquema de peli de acción ochentero, un buen ritmo de videoclip y unos cuantos vampiros, que siempre molan, va y se cuela como si nada Blade en los cines. A pesar de que la peli no era nada del otro mundo, hizo una buena recaudación para la época. Se convirtió en la primera franquicia para Marvel y tanto cuero negro superheróico le debió entrar por los ojos a Bryan Singer que se lanzó a la (hasta entonces) loca idea de adaptar a todo un grupo de superhéroes como los X-Men a la gran pantalla. 

Y ese fue el inicio del gran boom del cine superheróico actual. Y todo este rollo que ya muchos sabíais ¿a santo de a que viene? Pues que como suele decirse, hay que saber de donde venimos para saber a donde vamos. Porque a día de hoy, con los creativos ya sin ideas, el género es la nueva gallina de los huevos de oro. Y no se preparan pocas películas, no. Tenemos cine para rato. 

La siguiente imagen es obra de Andrew Wheeler y se publicó en la web Comics Alliance. Importada a estos lares gracias a la gran web Zona Negativa, que aprovecho para recomendar.


Asi pues, id marcando fechas en vuestra agenda, como si fuese el próximo capitulo de un serial de la tele de los años 50. Porque de eso se trata, las grandes compañías ya buscan sagas y no sólo buenas películas. Si una no funciona (ejem... 4F, ejem...), remake al canto y siga buscando. La cuestión es pasar por caja en cada "capítulo" de la nueva historia.

Y yo que me conformo con que la mitad sean igual de buenas que el Punisher de Dolph Lundgren... 

domingo, 19 de octubre de 2014

¿Qué son los proxies?

En tema de juegos de miniaturas, una proxie es una figura similar a la que queremos. Normalmente de otro fabricante y/o otro juego diferente. ¿Y porqué usamos otra figura en vez de la original? Pues normalmente por tema de precio y/o disponibilidad.

Y/o, nunca me canso de escribirlo...  y/o... y/o...    :P

Vamos, que quieres hacerte una banda o ejercito de un juego descatalogado, miras por eBay y se te caen los ojos al suelo del precio que le pone la gente. O juegas a Warhammer y quieres una nueva figura tamaño humano y que cuesta 21 € (WTF!?) Tienes dos opciones, o te aguantas y esperas un golpe de suerte o buscas algo parecido. Eso precisamente es una proxie.

En mi caso concreto, me estoy haciendo varias bandas de Mordheim (juego del que hablaré largo y tendido próximamente). ¿Porqué varias en vez de una? Porque no confio en encontrar jugadores en mi pequeña ciudad, así que dejaré el juego preparado para cuando podamos jugar en familia.

Una de las bandas que hago son las Hermanas de Sigmar, una banda de monjas guerreras bastante cañeras, con sus martillacos sagrados...

Las Hermanas de Sigmar
(foto extraida de 2centson40k.blogspot.com)

Una de las hermanas es una Augur. Una monja que sacrifica el sentido de la vista a cambio de bendiciones que la hacen extraordinaria en combate.

La Augur
(foto extraida de Coolminiornot.com)
Os reto a que busqueis una de estas figuras a un precio razonable por eBay. Absolutamente imposible. Así que me decanté por la opción de "sigue buscando". Y mientras, para poder ir jugando si llega el dia, me puse a buscar opciones para consegur una figura que diera el pego. 

Y la encontré. Del fabricante Reaper, que puede que no haga figuras espectaculares (muchas pecan de ser muy "lineales"), pero que tiene un catálogo alucinantemente grande. Y como no, algo encontré.




Mi-Sher, Dervish Warrior (la foto de la derecha, extraida de belminiart.com, otra página de babear al ver como pinta la peña) me pareció la figura perfecta. Vale, no tiene la cabeza afeitada a la vista y el ropaje es algo más ostentoso que la de la figura original, pero pintada con los mismos colores del resto de figuras de la banda, puede dar el pego bastante bien. He de confesar que la escala no es exactamente la misma, es ligeramente más pequeña, pero casi no se aprecia.

Al final por menos de 9 € con gastos de envio incluidos, un precio creo más que razonable. Ahora, a montarla, imprimarla, pintarla y que quede bien, que es lo más dificil de todo. Cuando tenga la banda finalizada ya colgaré fotos.

viernes, 15 de agosto de 2014

Partida: King of Tokio

De nuevo, el regreso de otro de los juegos sencillitos pero resultones a la mesa de juego. ¿Dos partidas en menos de un mes? Definitivamente o estoy soñando o dentro de Matrix. En el último caso, espero que sea en la primera peli, o nada de lo que diga a partir de ahora tendrá ningún sentido... Vamos allá, que dibago. Hoy toca resumen de la partida a un pequeño gran juego, King of Tokyo.
Contenido del juego básico. Me encantan los contadores de energía...
Poco misterio tienen las reglas: uno está dentro y otros fuera. El de dentro ataca para que no entren, y los de fuera atacan para entrar. Porque el que está en Tokio gana puntos de victoria cada turno que aguante dentro. Pero no puede curarse, cosa que los otros sí (cobardes...).

Todo va por dados, un numero triple da ese numero de puntos de victoria. 3 + 3 + 3 no es nueve, sino 3 puntos de victoria. El corazón cura, el rayo da energía (con la que comprar cartas que dan poderes especiales) y la garra... la garra son sopapos tamaño XXL, en uno u otro sentido. Y eso son todas las reglas. El primero que llegue a 20 puntos de victoria gana. Y si llegas a 0 vidas, pues mueres, claro.

Mi Gigazaurio, en medio de un amigable intercambio de opiniones con otros dos intelectuales.
Esta partida la hicimos en casa de J, junto con su novia M. Por cierto, curioso que casi todas nuestras respectivas parejas tengan un nombre de pila que comienza por M... tendré que buscar otro método de mantener el anonimato coleguil...

Los dados decidieron que yo comenzaba en Tokio y resistí todo lo que pude ganando puntos de victoria. Pero cuando estaba a sólo 5 puntos de vida, comenzaba a ponerse la cosa difícil así que tuve que retirarme. Si conseguía sobrevivir a los leñazos que me caerían del nuevo rey de Tokio, podría dar buen uso a mis 10 puntos de victoria.

Aproveché la energía conseguida de rebote para comprar una carta de reset de emergencias, "Pero tenía un hijo". Ya había muerto en alguna partida anterior en este juego por apurar demasiado y no quería volver a quedarme viendo la tele mientras los demás se lo pasaban en grande.

Resultado final. Y hasta tuve tiempo de tener un hijo y todo.
Pero todo fue de lujo al final. En cuatro turnos (en este juego van rapidísimos), tres triples 3 y un triple 2 y partida ganada. Una partida curiosa, con pocos leñazos entre jugadores y todos corriendo a por los puntos de victoria. Si no recuerdo mal, unos 20 minutillos de partida. Me hubiera quedado a hacer una segunda, pero aquel día tenia el tiempo justo. Otro día será.

La primera imágen está sacada de la web del editor del juego en españa, Homoludicus.

martes, 1 de julio de 2014

Partida: ¡Aventureros al Tren! Europa

El pasado sábado ocurrió un evento asombroso, pude volver a jugar a un juego de mesa. Increíble, pero cierto. S&M nos invitaron a pasar la tarde en su casa y ya que no habíamos conseguido jugar a nada en años, por cosa de los churumbeles, nos dimos cuenta de que nadie recordaba reglas con garantías de poder jugar a una partida como toca, así que sacamos uno de los fáciles, ¡Aventureros al Tren! Europa.


No voy a reseñar el juego, porque seguro que por la web es fácil encontrar cantidad de reseñas, y este post es más descripción de la partida que del juego, pero sólo indicar que es un juego ganador del premio Spiel des Jahres alemán, sello que la editorial se preocupa de ponerlo bien grande en la caja, para que se vea bien. Y es que el sistema de juego de esta preciosidad es casi tan simple como el mecanismo de un botijo, y sin embargo, es divertidísimo, sobretodo a muchos jugadores. 

Así que sin saber si podríamos hacer más que poner el tablero en la mesa, como pasó las dos ocasiones anteriores que lo intentamos, nos lanzamos a la piscina: DVD de Tom y Jerry en la tele para las mayores y mantita de actividades (cerca de la Sra. Lantern) para el peque... ¡y al ataque! Eramos cuatro jugadores: S., M., mi señora y un servidor. Los primeros tres o cuatro turnos los pasamos cogiendo cartas sin construir rutas. Esto ya comenzaba a pintar mal... y como suele pasar, la construcción de rutas explotó en el mismo turno, y en la misma zona, cerrándonos caminos los unos a los otros. Y será por que es la meca de los juegos de mesa, pero en esta partida, pasó alrededor de Essen, mira por donde.

Conforme avanzaba la partida (y mientras Tom y Jerry subían por la planta de las habichuelas mágicas), comenzó la tensión y las miradas de reojo... ¿porqué no salen cartas de vagones verdes? Nadie sabia nada. Si, claro... Pronto se empezó a masificar el tablero y las rutas simples o estratégicas tenían que ocuparse rápido, ya que con muchos jugadores puedes quedarte sin vías pronto y puntuar negativa la ruta a cumplir. Cada vez nos cerrábamos más y mientras un servidor rascaba los pocos vagones verdes que podía, S. se dedicaba a coger nuevas rutas sin parar. M., simplemente, cogía cartas. Malo.

La tranquilidad de los peques amenazaba con desaparecer. El gigante de los dibujos asustaba a mi hija y el peque se comenzaba a retorcer en los brazos de su madre. La mantita funciona, pero no mucho rápido. Y mientras en el tablero yo intentaba conectar mis rutas para hacer la ruta más larga, completando los últimos caminos. Y mientras S. seguía cogiendo nuevas rutas, M. desveló su plan, hacerse con todos los túneles de ocho, para puntuar más y arrebatarme la ruta más larga. A diferencia de un servidor, que tenía que pagar los túneles con dos y tres cartas más por culpa del azar de las tres cartas siguientes de la pila para los túneles, a M. le salieron casi a precio de coste... y con cartas verdes, mira tu por donde (aunque tampoco puedo quejarme demasiado de la suerte, ya que saqué dos veces dos comodines de la pila de vagones ocultos, así que...).

Resultado final de la partida.
Al final, me quedé sin ruta más larga por un solo trenecito, pero completé todas las rutas. S. hizo tropecientas rutas pequeñas además de la larga, lo que le valió la partida. M. quedó segunda, por culpa de un error en una ruta que no pudo acabar, dijo. Yo quedé tercero, descolgado como quince puntos por tardar en completar rutas. Y la Sra. Lantern hizo lo que bien pudo, con el peque en brazos y lidiando entre las dos mayores, a pocos puntos de mi, por no haber podido acabar una ruta al cerrarle yo el paso. Es una máquina. A veces esta mujer me da miedo...

¿Qué puede aprenderse de esta partida? Hay que arriesgarse a coger nuevas rutas, normalmente sale a cuenta si tienes una larga que cruce Europa ya hecha. Y hay que ser más rápido resolviendo las rutas. Ah, y que la próxima vez pondremos Doraemon y no películas con gigantes.

Buen juego y buena partida. Pero seguro que puede hacerse mejor... creo que reinstalaré el juego de ordenador para ir practicando... otra vez.