domingo, 29 de septiembre de 2019

Masters del Universo: Edición especial coleccionista

Porque, a veces, no hay autocontrol que valga cuando ves una preventa anunciada de una edición de coleccionista de una peli de tu infancia. Porque incluso esa peli que no te gustó demasiado de pequeño puedes llegar a verla mejorar con los años. Porque cuando entiendes cómo se rodó y lo que tuvieron que pasar los involucrados, en el fondo, crees que se merecen este pequeño homenaje. Por todo ello, hoy el cartero me ha traído la edición especial coleccionista de una película... especial. En muchos sentidos. No necesariamente todos ellos buenos para todo el mundo. Pero, por lo menos para mi, sí que es especial de una forma positiva. 

Imdb.com

¡Los Masters del Universo! Sí, de 1987, cuando ya los muñecos estaban empezando a perder su fuerza con los chavales. Y además de llegar tarde, llegó pasada por un tamiz ochentero (que, entonces, tampoco era tan extraño) y con un extraño regusto a un Star Wars de serie B. Aun así, fuimos todos a verla ilusionados, cómo no. A un servidor le llevó su abuela por navidades (si no recuerdo mal), y me consta que aunque la buena mujer hizo lo que pudo por aguantar, acabó durmiéndose en el cine para despertarse de golpe al volverse a encender las luces diciendo "pues es una película muy bonita para niños".  XD

La verdad es que aunque salí un poco decepcionado, tal vez porque esperaba algo más espectacular, a la altura de las épicas batallas que me montaba en mi habitación con todos los muñecos que tenía, tampoco salí con sensación de haber visto un bodrio. Sí, habían cambiado muchas cosas, pero habían viejos amigos, acción, drama, efectos especiales y muchas cosas que en otras películas nos habrían encantado. Simplemente, teníamos unas expectativas excesivas. Aun no habíamos oído hablar de la Canon Films (ver aquí).



Con el tiempo, aprendes a valorar el gran esfuerzo que hizo Dolph Lundgren no solo por superar el ridículo de interpretar a un juguete, sino además por tener que estar pendiente de aguantar ese peinado (no lo digo yo, lo dijo él mismo) o como Frank Langela, por lo visto igual de padrazo que de actorazo, aceptó el papel de Skeletor para hacer feliz a su hijo, dando lo mejor de su oficio para dotar de algo de profundidad al personaje. Por no hablar de que el director, Gary Goddard, tuvo incluso que poner dinero de su bolsillo para poder acabar la película con la escena que quedaba (esa pelea final entre luces de colores). Jamás volvió a dirigir.

Así que, por cosas como esas, y por mi mismo y que me apetecía tenerla, hoy toca reseña, no de la peli en sí misma (ya llegará) sino de la edición. Una edición limitada a 2000 unidades, que vendrá a ser algo así como la cantidad de fans de la película. Así que vamos allá:

Carátula de la caja metálica, con relieve

El cartoncillo posterior, que puede quitarse. Yo lo he recortado
por los laterales y metido en el interior, con las postales.

La parte posterior, sin el cartón de las características

Eso que se ve no es el dorso, sino la parte de la caja donde se abre. Parece que
encima tiene un cartón estrecho y alargado cutre, pero no es el caso...

¡Es un imán! Muy poco práctico para dejarlo ahí una vez desprecintado el bluray.
¿Qué hago con él? ¿lo pego en la nevera?

Vista interior. A la izquierda las postales. A la derecha el disco.

La caja vacía, sin postales ni disco. La imagen de la derecha es de un catálogo
que venía con algunas figuras, muy buscado.

Las postales de la película. Al parecer, en la edición estadounidense venían
algunas más. La verdad, es un detalle, pero no es para tirar cohetes, precisamente.
 
Lista de temas de la banda sonora original de 1987.

Y la banda sonora del film, completa. Ambas, en el mismo
disco de la película.
Y poco más. Tan pronto como pueda veré la película y me moveré un poco por los menús de contenido extra. Que, tal y como puede verse, son más bien escasos. Además de las bandas sonoras (o sea, la misma, en versión recortada y en versión completa), un making of y un trailer. O sea, casi nada para una edición de coleccionista en Blu-Ray. Pero teniendo en cuenta lo cerca que estuvo de no ver la luz... pues casi es un milagro que hayan podido recopilar esto.

A ver si algún día consigo un rato de tranquilidad con o sin niños y pongo la película, que supongo que además del puntillo nostálgico se seguirá viendo como una película con poca chicha, pero que podría haber sido muy chula. 

miércoles, 25 de septiembre de 2019

The Mummy (1958)

Este ha sido un verano muy largo, incluido un breve paso por el desempleo, pero ya he vuelto a la normalidad, lo que en mi caso significa no poder escribir en el blog tanto como me gustaría. Pero hay que hacerlo y por varios motivos importantes, entre ellos que tengo aun mucho que explicar de los objetivos estivales que fui capaz de completar.

Uno de ellos fue ver mucho cine. Concretamente cintas que quería ver de hace tiempo y que por un motivo u otro se habían quedado arrinconadas. En especial, cine fantástico y de terror clásico. Y que gozada, había olvidado cómo me gusta.

Hoy había que comentarla, ya que cumple la friolera de 60 años. Se estrenó un 25 de septiembre de 1959. Y le da sopas con onda a muchas películas de terror actuales... Señores, en pie.


El cartel no puede ser más de la época, incluyendo la dama en apuros gritando. Y si puede ser en camisón, pero que vamos a decir ahora ya de eso. A la Hammer el combo terror + erotismo no-tal-ligero-pero-sin-pasarse siempre le funcionó muy bien...

Si os habéis fijado bien, ahí aparecen nombres que deberían saltaros a la vista: el tandem Peter Cushing y Christopher Lee, imprescindible. Y dirigida nada menos que por Terence Fischer. De aquí sólo puede salir oficio, el de verdad, el de la época que (como decía Lee) puede que las películas donde les tocaba trabajar fuesen malas, pero ellos tenían que conseguir que no se dijese lo mismo de su actuación. Calidad.

Y el caso es que no, no es nada mala. De hecho, la historia consigue atraparte enseguida, pese a lo que (en un inicio parece) un guión simple: arqueólogos británicos profanando una tumba egipcia, deben enfrentarse a la terrible maldición que les acecha.


En realidad, el mismo erudito egipcio (George Pastell, chipriota, en realidad) que les advierte contra la profanación es el mismo que les señala ante su horrendo servidor. Pronto, conforme los arqueólogos van muriendo asesinados en extrañas circunstancias, empiezan a aparecer las primeras sospechas. La escena de la conversación entre Pastell y Cushing es toda una delicia, ya que ambos saben quién es el otro, pero los dos mantienen su fachada, a su manera.

Otro gran momento de la película es el flashback al antiguo Egipto, en el que descubrimos el trágico origen del monstruo. Un actorazo como Christopher Lee conseguia darle realismo a su personaje hasta metido en un traje de vendas podridas, pero cuando se le da una oportunidad de actuar a cara descubierta, demuestra su saber hacer ante las cámaras. Incluso, como en este caso, cuando el presupuesto no permite rodar escenas en escenarios naturales o edificios realistas.


Qué más puedo decir, imprescindible. De cabeza a la lista de clásicos que hay que ver y volver a ver. Esta pienso verla con la calabacilla nº2 tan pronto como sea capaz de ver cine de terror, ya que al chico lo tengo obsesionado con las momias, desde su primera partida al HeroQuest.

Por cierto, sólo un último apunte final. ¿Recordáis la película de La Momia, de 2017? ¿La de Tom Cruise? ¿No? Normal. La critica la vilipendió de tal forma que todos los planes sobre un nuevo Dark Universe de monstruos clásicos rediseñados quedaron en nada al instante. A pesar de que Tom Cruise no sea mal actor, el hecho de que se crea posible ignorar el guión a cambio de una sobre-exposición de efectos especiales es tan frecuente que al final ya hasta los más bobos se dan cuenta que ahí no hay historia. De nuevo, la misma historia. Un presupuesto de locura, tirado a la basura por lo mismo de siempre. En cambio en 1959, con cuatro duros, conseguían emocionarte. Es lo que tiene las ganas y el oficio, y no solo el negocio.

Una pena, ahí hay talento. Pero si no hay guión...



martes, 10 de septiembre de 2019

Black Hole Sun

Este es otro de esos post de casualidades que me pasan, que pongo a veces. Este quería haberlo escrito hace meses, poco más o menos cuando pasó todo lo que voy a relatar ahora, pero que por circunstancias de la vida y de perrería personal de uno, pues se acaban quedando atrasados.

Hace unos meses, poco antes de que empezase el verano me dio por cambiar un poco de tipo de música. Dejé el rock/hard rock/heavy metal habitual y me volví a reencontrar con los discos de grunge que de forma algo breve y irregular escuché en mi época de instituto. Uno de ellos, el Superunknown de Soundgarden.

En él hay un tema muy famoso pero que llevaba años sin oír, por extraño que sea hoy en día que podrías escuchar música incluso en la ducha, además uno de sus temas más famosos, Black Hole Sun.


(En realidad esto no es del todo cierto, ya que la sinfonía aparece en uno de esos pianos automáticos -ni idea del nombre técnico, la verdad- en un saloon de la serie Westworld; esa serie que, como leí hace tiempo por ahí, quiere parecer que es muy buena, pero en realidad es mediocre)


Aunque la canción esté compuesta por el malogrado Chris Cornell, esta versión la firma Ramin Djawadi. Y si os suena su nombre, es que la sombra de Juego de Tronos es muy alargada, por muy buen compositor que sea.

En fin, a lo que íbamos, por lo que pude saber después, investigando por la red, a Chris Cornell se le ocurrió la idea para el tema mientras iba en coche, sin prestar mucha atención a la radio, cuando durante un momento en concreto el locutor dijo algo parecido a "black hole sun", sol de agujero negro o agujero negro solar. Eso no fue lo que dijo claro, pero sí lo que Chris entendió. Y le gustó como sonó, hasta el punto de comenzar a imaginarse como podría ser el tener un agujero negro en vez de sol. De ahí la canción y el videoclip.

¿Y dónde está la casualidad a la que hacia mención antes? Pues que justo en el momento en el que yo andaba con el black hole sun en la cabeza todo el día, pasó esto:


La primera vez que se conseguía fotografiar un agujero negro (y que, evidentemente, en la foto saliese algo, y no solo todo de color negro, huelga decir).

Aquí el amigo Powehi (que es el nombre que le han puesto), en realidad estrella M-87, es un pequeño monstruito de tres millones de veces el tamaño de la tierra que se ha podido fotografiar haciendo una pequeña trampa de superponer ocho mapas de ondas provenientes de ocho observatorios distintos. Como si fuese tan fácil, ¿no?

En todo caso, no deja de ser toda una casualidad. Mal iríamos si fuese el centro de nuestro sistema solar, ya que nos absorbería al momento, pero de todas maneras, ahora podemos comprobar que, como decía Kafka, cuando miras al abismo el abismo te devuelve la mirada. Mejor eso que nos absorba a su interior, claro.

Gracias por el aviso, Chris.

miércoles, 28 de agosto de 2019

Reparando juguetes

¿Recordáis el anuncio de Mastercard?

Tener que comprar destornilladores especiales, que a estas alturas ni sabias que existían (cabeza triangular), 8 €.


Luego tener que comprar pilas de botón de un tipo concreto (no del que tienes en casa, no) y que descubres después de abrirlo con los destornilladores from hell, 6 €.


Eso sí, por lo menos resulta que son del mismo tipo que el pié de rey con pantallita que luego quieres usar para la guitarra (grande, luego la enseño) y resulta que no tenía pila. Mira, por lo menos las cosas encajan un poquito.

Sigo...

Perder el tiempo maldiciendo al fabricante que puso la nada desdeñable cantidad de 10 tornillos pequeñitos en el juguete, a saber cuantos euros...


Pero aun así, poder poner a punto uno de los juguetes favoritos de tu hijo pequeño y que siga viéndote como el mago que arregla juguetes... no tiene precio. Nada hijo, espero que siga gustándote muchos años más... ahora a por el secador de juguete de tu hermana y la guitarra de tu hermano.

La pila tiene carga y parece que todo funciona dentro (y de paso he descubierto
que no se puede usar el multímetro y hacer una foto al mismo tiempo,
es como lo de estornudar y mantener los ojos abiertos...)

Ahí está, el cable suelto. Al final voy a tener que alquilarle por horas la
soldadora de estaño al pobre Yacon...

La otra guitarra

Que no tiene tapa... Ese era el problema. A ver qué se me ocurre.
(por cierto, no tiene botón de apagado!!!)

¿He comentado ya que mi mesa parece la de un loco? Entre apuntes, maquetas, juguetes para reparar y demás puñetas, cualquiera que lo vea me manda a ingresar...

Pero por lo menos con el tema de los juguetes de los críos, no me importa en absoluto. Es cierto que me da un puntito de orgullo que me vean como el "doctor juguetes", pero es que me da rabia que cosas electrónicas relativamente simples y bastante caras se rompan como si nada.

Poca ética de los fabricantes supongo. Porque mis calabacillas son brutas, pero tampoco nada fuera de lo extraordinario.


domingo, 25 de agosto de 2019

The Mandalorian (y IG-88)

En la última D23 (exposición de novedades y productos de Disney) de hace un par de días han podido verse y escucharse muchas novedades de sus franquicias estrella. Y, si amigos, el imperio del bueno de Walt no se gastó 4.050 millones de dólares para nada, así que han habido novedades. Y jugosas.

Para empezar, el que será el producto estrella de la "Netflix de Disney", la Disney+. No solo tendrá todo lo que tiene Disney de por sí, sino también todo lo que ha conseguido a golpe de talonario, que es mucho: Marvel, Star Wars y el catálogo de la Fox. Ahí es nada.

Reddit.com. Ojo con meterse con este...

Lo dicho, una de los productos estrella, The Mandalorian. Que no solo ya tenía en ascuas a los fans de la saga por muchos motivos, sino porque aun no había trailer. Pues ya lo tenemos:


Oh maravilla de las maravillas. Por una vez un trailer de un productos Star Wars de Disney ilusiona casi de manera unánime. No sólo permite ver a un soldado mandaloriano, de la misma prodecencia que Boba Fett, el mítico caza recompensas de la trilogía original, todo un referente de..

Por eso no hay que quitarse el casco...

...ejem... bueno, un personaje mítico. Además, va a ser la primera serie de imagen real de Star Wars, con la que no han derrochado en gastos, un millón de euros por episodio. Está dirigida por John Fabreau (¡bien!), es decir, el jefe de seguridad de Tony Stark en Iron Man, pero también un muy respetado director, ambientada justo al finalizar el episodio VI (¡bien!), en el desconocido borde exterior de la república (¡bien!) y tiene una estética space opera / western de lo más interesante (¡bien!). Y sale un soldado de mandaloria, que es un planeta cuyos habitantes han llamado de siempre la atención de los fans, sobretodo por que apenas se sabe nada de ellos (¡bien!).

¿OS ha gustado el trailer? Pues de regalo, tiene otra cosilla que llama especialmente la atención. Otro Cazarecompensas, IG-88, en plena acción. Famoso por aparecer en el puente del Ejecutor, el superdestructor estelar de Darth Vader en El Imperio Contraataca junto con muchos otros cazarecompensas, el robot se veía muy estático, a pesar de que se supone que el antiguo droide asesino era letal de necesidad. Bien, ahora lo hemos podido comprobar. 

Esta serie promete. Aunque sea para ese ladito super-friki que tenemos, pero sí, va a molar mucho...



sábado, 17 de agosto de 2019

The Blob (1958)

No soy muy habitual de las redes sociales. He usado algunas que se han quedado sin pena ni gloria con el tiempo. Aparte del omnipresente WhatsApp a duras penas entro en Facebook (ese red "de mayores" que dicen los adolescentes de ahora) a mirar grupos de modelismo o wargames. Y si he aguantado en Twitter después de meter ahí la cabeza a ver qué se cocía es, entre dos o tres temas, por Horror Losers.


Horror Losers es un usuario que reseña películas de terror tanto actuales como clásicas, con criticas muy profesionales y detalladas. Es un grupo del que se aprende mucho. Así que cuando anunció que habían pasado 31 años de The Blob, el remake de la película homónima del año 1958, pues era evidente que, con ese nombre y esa reseña, esas dos había que verlas. Hoy, toca la primera, la original.

Filmaffinity.com

The Blob (o como se conoce en España, La masa devoradora) es una película de esas que hay que ser aficionado al género. Pero mucho. Porque no veo a chavales jóvenes aguantándola más de cinco minutos, ya que la inmensa mayoría no pasaría del lento inicio y de los tópicos del género que habrán visto en el cine actual hasta la saciedad. Y sin embargo, e incluso a pesar de sus errores (hablaré de ellos más tarde), es una película maravillosa. 

¿Veis ese nombre con un tamaño mayor al resto? Steve McQueen es un nombre que debería sonar mucho al cinéfilo, por muchas y clásicas cintas, como (por poner unas pocas) La gran evasión, El coloso en llamas, Papillón o Los 7 magníficos. Pero en el 58 apenas era una cara conocida de la televisión al que le ofrecieron una oportunidad de poder pagar su alquiler y llenar las bolsas del supermercado. Cobró 3000 $ por el papel de adolescente (aunque ya estaba entrado en la treintena, lo que es muy evidente en la película) a pesar de que le ofrecieron cobrar menos a cambio de un porcentaje de la recaudación. Y aunque no hacerlo fue un error (recaudó más de 4 millones de dólares) sí que inició su salto a la fama.

La trama hoy en día la llamaríamos "típica y tópica" de no ser porque esta fue una de las cintas que asentaron ese tópico tan mareado: dos adolescentes que buscan intimidad en el coche ven como una lluvia de estrellas deja algo extraño en el monte. Al abandonar el lugar se cruzan con el anciano ermitaño que (como no había visto suficiente cine de terror) tocó el meteorito con un palo y en concreto el mucoso contenido, quedándole adherido a la piel. Los chavales se lo encuentran en la carretera, lo llevan al médico del pueblo... y ya está liada parda.

Bonito homenaje a Bela Lugosi, uno de los grandes del cine clásico de terror
El resto se desarrolla tal y como os podéis imaginar. E incluye todo el pueblo movilizado gracias a la incomprendida pandilla de amiguetes del protagonista, que como siempre tienen muy mala fama por su juventud, lo que incluye al sheriff del pueblo... me están viniendo ganas de verla. Otra vez.

Creo que ya veis por donde estoy yendo. Es una película de terror clásica que hay que saber ver con ojos de la época. A día de hoy ya estamos todos muy rodados en cine de terror y ese argumento simple y nada sorprendente ya no nos atraería. Pero cuando se estrenó éste era el tipo de argumento de película de terror que existía, porque poco más había en celuloide (en literatura ya se estaba bastante más avanzado). Es encantadoramente entrañable que algo tan simple tuviese tanto éxito. Máxime cuando el director, Irvin Yeaworth, sólo tenía experiencia (aunque importante) en películas educativas y religiosas. Jamás estuvo muy orgulloso de su creación...

Los errores que mencionaba también son típicos de la época, desde liarse con la química y utilizar ácidos muy raros que el médico tenía en su consulta (?) o confundir el monóxido de carbono con el dióxido de carbono de los extintores, hasta la encantadora huella digital que podéis ver si tenéis la vista fina en una de las pocas escenas en las que la masa "rueda" por la ciudad.

Incluso, involuntariamente, tocan el tema del cambio climático actual (mucho antes de que se llegase a sospechar de que algo así podría acabar sucediendo) cuando un enorme interrogante aparece en el ártico, donde lanzan a la masa que casi se les merienda, para que el frío la mantenga en éxtasis... ¿para siempre?









miércoles, 31 de julio de 2019

Videojuegos arácnidos

Ayer me pasé ha hacerle una visita por casa al Sr. J. Cosas de las vacaciones de verano, tenía a las dos calabacillas mayores conmigo, en lo sucesivo C1 y C2. Así que intenté que se distrajeran con los gatos mientras el Sr. J. y yo hablábamos de cosas "serias"...

... lo que evidentemente no funcionó. El Sr. J. es todo un nerd de la tecnología, con lo que su casa hacía demasiadas cosas fascinantes como para interesarse por un simple (lo siento Neo) felino. De repente, algo perturbadoramente misterioso llamó su atención. A la pregunta de "¿¿Tu tienes videojuegos??" de C2 (iluso), J. encendió el objeto que había despertado la intriga, un extraño aparato arcano llamado... Playstation.

Esta no es la suya. Creo que se la compró después de que yo les enseñara el trailer de Star Wars: Battle Front y después me rajara, para irme dando palmas al juego de mesa de Imperial Assault...

En casa apenas han tocado los videojuegos. Tenemos una Wii muerta de asco, que probaron un día pero que aun no tienen destreza para aprovechar y yo tengo guardada a buen recaudo una SuperNintendo que probaron por encima, sin que el resultado fuese muy diferente del de la Wii.  Tal vez por la falta de práctica, que tampoco tengo ninguna intención de que se corrija con demasiada celeridad. Total, que saben que son los videojuegos, pero casi nunca han jugado. Lo que no quita que sientan fascinación y que, de vez en cuando, en alguna fiesta infantil cuando se enciende alguna (¿pero quien fue el lumbreras que puso una tele y una Play en una sala de juegos infantil de alquiler por horas? ¿que querían, no gastar la piscina de bolas?) se queden maravillados ante la pantalla y toquen el mando (cuando pueden) como quien toca el brazo incorrupto de Santa Teresa. Mágico. Fascinante...

Vuelvo al presente. Así que cuando el señor J. no sólo encendió su PlayStation 4 sino que les dejó jugar (¡!) la adrenalina se disparó al instante. El juego elegido fue Marvel's Spiderman, que me dejó casi tan alucinado como a las calabacillas...



Hiperrealismo absoluto. Trepas por edificios en los que ves tu reflejo en los cristales y en función del ángulo incluso puedes ver el interior del edificio. Dicen (aun no me lo creo) que es una recreación de Nueva York real, en la que puedes moverte con tus telarañas como si estuvieses en la auténtica. Muy impresionante.

Mis hijos eran todo un espectáculo. Pasaban de caer de rascacielos justo encima de un viandante (C2) y empujar a uno sin querer hacia un montón de basura (C1) a encadenar auténticas ondanadas de hostias a los villanos de Kingpin como si nada (o C2 le cogió en truco rápido o el tema del combate es muy mejorable en el juego).

El caso es que, incluso ante la maravilla de la técnica que tenía delante, no podía parar de pensar en cómo habían cambiado los videojuegos del trepamuros desde que yo tuve mi primera consola, la muy sufrida Master System II de Sega, 8 bits de pura creatividad y mucha imaginación con la que complementarlos. Entre los juegos que me regalaron aquellas navidades (no hubieron nuevas adquisiciones en lo sucesivo) estaba el Spider-Man vs. the Kingpin, de 1990. Y creedme, no es exactamente lo mismo...



Y no estoy diciendo que fuese un mal juego, para nada. A pesar de que no tenía buena fama entre otros poseedores de la consola, ya que costaba cogerle el tranquilo al principio (buen ejemplo es el acceso al primer edificio, con los dos policías disparando y gente pegando desde las ventanas... cuanta violencia) la verdad es que era un juego lleno de opciones, donde podías quedarte sin fluido para el lanzaredes que podía reponerse haciendo más en casa con ingredientes que había que comprar, y para tener dinero tenías que hacer fotos de los villanos que poder vender al Daily Bugle. Había que descansar para recuperar fuerzas desde la paliza anterior que te habían pegado los malos. Podías utilizar la telaraña para inmovilizar o balancearte, también tenías el sentido arácnido, etc. Luchabas contra Kingpin y una amplia retahíla de villanos conocidos: el Dr. Octopus, El Duende, Veneno, Sand-Man, Electro, el Lagarto, etc. de Muchas opciones en solo 8 bits, que me temo que no todos supieron valorar de manera justa. Este fue todo un reto de acabar, pero recuerdo la sensación de haber logrado algo importante cuando lo logré. Ese maldito Electro...

Esto mismo, sí...

Pues lo dicho, que por culpa de mis calabacillos tanto J. como yo acabamos sintiéndonos muy mayores. Yo por el videojuego que me hizo recordar. Y J. porque cuando los peques se enteraron de que había visto las películas de Star Wars en el cine, cuando se estrenaron, hicieron una "Uuaaaalaaaaa..." al unísono que dejaron la moral del pobre anfitrión por los suelos.

Estos niños... ya creceréis, ya... no os preocupéis, que os la devolveremos doblada...

miércoles, 24 de julio de 2019

DiabLOL series

Las cosas como sean, hay gente que no sólo es muy creativa, sino que tienen una capacidad de sacarle la punta humorística a todo. 

Estos vídeos que os presento hoy son obra de Carbot Animations. Esta gente son un grupo de animación web que se ha encargado de hacer múltiples cortos de productos de Blizzard (como StrarCraft, World of WarCraft, etc). Y sí, también de Diablo. De ahí los vídeos que enlazo más abajo.


Son muy divertidos, captan muy bien el espíritu del juego y también, porqué no decirlo, las cosas raras que podían pasarte a veces durante la partida. Y sí, también las meteduras de pata que podías hacer al creerte más listo que nadie...

(Por cierto, que si usais el lanzador de Blizzard para arrancar alguno de sus juegos, veréis que incluso han añadido un modo de gráficos propio para StarCraft en su último parche. Sí, para jugar con su estética particular, nada menos. A mi me gustan, se me hace simpática la estética, pero aun no se si podría llegar a jugar así...)



Bueno, a lo que iba. Deleitaros con los capítulos de DiabLOL (ya sabeis, LOL de Laughing out loud). Por pocas partidas que le echaseis al juego en su momento os traerán muy buenos recuerdos y unas cuantas risas, eso seguro. Os dejo los 3 primeros, si os gustan (como supongo que será) tenéis los ocho completos en la misma lista de reproducción de youtube. Ala, a pasarlo bien.