domingo, 14 de abril de 2019

¡¡Trailers, trailers, trailers!!

Cuando era pequeño ir al cine era un acontecimiento. Podía pasar de dos a tres veces al año (si eras afortunado) y siempre era a alguna película que acababa siendo especial para tí. Por suerte, o porque en las épocas en las que solíamos ir (navidades, vacaciones de verano...) siempre llegaban los mejores estrenos. Recordemos que faltaba aún casi unos cuandos años para que llegara internet a nuestras vidas (esa brisa agradable que acabó volviéndose un ciclón sin darnos cuenta) y no sabíamos nada de lo que vendría. Poca gente compraba revistas de cine (no la teleindiscreta, que las pegatinas de V eran todo un tesoro) y tampoco abundaban los programas de la tele que hablaran de futuros estrenos. Así que muchas veces todo lo que tenías eran los trailers del cine.

Eso quería decir que tenías que llegar puntual, nada de entrar a la sala con la película comenzada. Los trailers del principio eran sagrados. Como además el que montaba la cinta ya se cuidaba de que en una película de un género determinado apareciesen trailers de cine similar, normalmente los trailers eran una manera de ver mini-películas que igualmente te interesaban.

A dia de hoy estamos bombardeados (quieras o no) con trailers de las grandes superproducciones. Tanto en publicidad de youtube, spotify o incluso en un juego chorra de android, aparecen por todas partes. Supongo que si viera la tele también los vería allí.Normalmente son machacones, molestos y abusivos. Pero a veces, solo de vez en cuando, alguno aparece aun hoy en dia que te da una pequeña alegria, un breve recuerdo de lo que, años ha, significava un trailer. 

A mi, personalmente, cuando me pasa más de una vez en un corto periodo de tiempo, siento la necesidad imperiosa de hacer un post. Fijaros, fijaros, lo que llega...

1) JOHN WICK 3: PARABELLUM
Toda una sorpresa de dimensiones mayúsculas. Un sleeper en toda regla que logó ganarse el cariño de los espectadores y la crítica con un acción desenfrenada estilo Hong-Kong, su mitología propia y un Keano Reeves al que no nos cansamos de verle papeles impresionantes. Tengo pendiente de ver aun la segunda parte (por culpa de una promesa que le hice a un amigo y que tengo que mantener, hasta que tenga tiempo de volver a quedar para hacer maratones de cine) lo que no quita que me alegre sobremanera ver que continuan con la saga. Utiliza la famosa frase sacada del tratado De lo Militar de Publio Flavio Vegecio, Si vis pacem, para bellum, si quieres paz preparate para la guerra, toda una declaración de intenciones que, fuera de la ficción, solo encantará a los perros de la guerra, pero tambien del nombre original de la famosa pistola conocida de forma popular como Luger.



2) STAR WARS, EPISODIO IX: EL ASCENSO DE SKYWALKER (THE RISE OF SKYWALKER)
Con un título que da más miedo que una pedrada llega la conclusión de la saga de Rey, Kylo y compañía. La verdad, no se que pensar al respecto. Que el trailer parezca más de lo mismo puede ser, tranquilamente, un efecto de la sobredosis de Star Wars que la Disney nos ha causado los últimos años y, porqué negarlo, al cual nos hemos prestado esperando recuperar aquella magia de nuestra infancia que, me temo, no volverá. Pero como esta saga es especialista en hacerte desconectar la manida suspensión de la incredulidad, le daremos otra oportunidad. A mi, con que me entretenga, me doy con un canto en los dientes.




3) JOKER
Después de la aberración de payaso asesino/histriónico/drogado/lo-que-sea que apareció en Escuadrón Suicida (otra aberración, por cierto, toda la película en sí misma es una bazofia indigna) poco me esperaba que me llamara tanto la atención una cinta sobre el archienemigo de Batman. Para empezar que el actor encargado sea Joaquim Phoenix ya es toda una declaración de intenciones. Y que parezca ambientarse parcialmente en la absoluta obra maestra del comic La Broma Asesina de Alan Moore (mal que le pese al pobra barbudo, quien reniega de las adaptaciones al cine de sus obras, por las que ni siquiera acepta el pago de los derechos) le puede dar serias posibilidades de que sea un peliculón.



4) VENGADORES: JUEGO FINAL (AVENGERS: ENDGAME)
Dentro de la larguísima serie de películas de la Marvel, Vengadores fue para mi la mejor. Con todos los personajes ya presentados, podían ir de cara a barraca implantando, sin complejos, un comic en formato cine. La dos perdió parte de esa mágia y se recuperó en Infinity War gracias al megalómano de Thanos y su cohorte de supervillanos, que te dejaban apabullado en la butaca del cine durante más de dos horas largas. Al final, ni los chistes nivel EGB ni los personajes desaprovechados importaban tras el despliegue gigantesco que habíamos podido contemplar. Y, en poco menos de unas semanas, tendremos conclusión. Esperemos que sea una digna secuela de su predecesora.




5) LOS MUERTOS NO MUEREN (THE DEAD DON'T DIE) 
Con Bill Murray encabezando un largo elenco de actores famosos, llega una nueva versión humorística de la plaga de monstruos sobrenaturales más cansina de las historia del cine (aunque pronto los Jedi acabarán superándoles, gracias a la Disney). Tiene pinta de divertida, así que va a la lista.

Partida: Mr. Jack

El otro día hizo la friolera de 11 años que la Sra. Lantern y un servidor nos aguantamos mutuamente bajo un mismo techo y como no podía ser de otra manera nos faltó tiempo para salir corriendo de bajo ese mismo techo para celebrarlo, aunque fuese modestamente. Hubiese estado bien irnos fuera un fin de semana en pareja, pero las circunstancias familiares no lo indicaban oportuno, así que nos fuimos a hacer algo más sencillo.

Así que canguro (check), móviles no silenciados (check) y cargados a tope (check), instrucciones a los calabacillos (check) y a la calle. Había que aprovechar el tiempo, porque aun teníamos fresco el precedente de la última vez que intentamos salir de casa y tuvimos que volver a las pocas horas (ver aquí).

Como pilló un día laborable, en los que llego a casa casi a las 10, había que encontrar algo abierto y que nos gustase a los dos. La cartelera no tenía muy buena pinta (no suele tenerla últimamente) así que nos fuimos a uno de nuestros locales por excelencia, del que ya os he hablado, La Pifia. 

A un par de horas de que cerraran, estaba a reventar de gente. Parejas y grupos jugando a multitud de juegos mientras cenaban o tomaban algo. Era entrar por la puerta y respirar ese aire de frikismo que tanto necesitaba. Mientras bajabamos por las escaleras al sótano, mirabamos a nuestro alrededor: un grupo jugando a Colonos de Catán, otro a Aventureros al Tren, otro a Codenames. Por el fondo sonaba algo sospechosamente parecido a una partida de rol. Es un local que nos encanta.

Así que nos pedimos algo de cenar y mientras escogimos juego. Como solemos hacer, aprovechamos para probar algo nuevo y el escogido fue Mr. Jack.


La copia parecía haber tenido bastante trote antes, lo que en un juego de mesa siempre es bueno. Lo abrimos y nos encontramos con un juego de misterio e investigación. Ocho personajes en una ciudad, uno de los cuales es el esquivo Mr. Jack. Cada jugador tomaba un rol, o de investigador o de Jack, y tenía que cumplir su objetivo lógico; el investigador atrapar a Jack y el susodicho huir indemne o que se arreste a un inocente. El juego basa sus mecánicas en la deducción, cada turno el jugador que lleva a Jack tiene que indicar si está "visible" o no, siendo visible si está al lado de una farola encendida, justo al lado de otro personaje o iluminado por la linterna del Dr. Watson (si, aparecen ciertos personajes conocidos).


Cada personaje puede hacer dos cosas en su turno, un desplazamiento de 1 a 3 hexágonos (más si nos desplazamos por el alcantarillado, de oca a oca, para entendernos) y un poder especial, que depende del personaje en cuestión, desde encender farolas, bloquear tapas de alcantarilla, movilizar a la ronda policial de la ciudad, intercambiarse con otro personaje, etc.

Hicimos dos rondas, tomando un rol diferente en cada una. La primera (mientras aprendíamos) acabó pronto cuando capturé a un inocente, al malinterpretar un par de acciones de mi señora. La segunda, en la que me tocó ser Jack, acabé huyendo nada más pasar un par de turnos, al dar la casualidad de que sólo quedó un personaje sin "iluminar" (vamos, sin coartada, a efectos del juego), por lo que no hubo duda. Durante otro par de turnos hice lo que pude para escapar y a punto estuve, pero la Sra. Lantern jugó mejor sus cartas (para variar) y acabé atrapado cuando ya vislumbraba la salida de la ciudad...


Opinión del juego: ligero y fácil de aprender, pero es de aquellos que tienen pinta de quemarse rápidamente. La dificultad solo es un poco mayor que el viejo juego de Cefa de nuestra infancia, el Misterio, al que le hubieran añadido un par de mecánicas de eurogame. No me parece un mal juego, pero tal vez fácil de encontrar repetitivo a corto-medio plazo. Ya está bien que nos encontremos alguno que no nos convenza del todo... que si no...

En resumen: buena jornada, buena compañía, buena comida y un buen juego, que probamos pero no cuajó. Si tenía que pasar eso en algo, mejor en el juego que en el el resto, no?



domingo, 7 de abril de 2019

Partida: Colonos de Catán

El pasado domingo por la tarde volvimos a sentarnos todos en la masa para jugar a un juego de mesa. Domingo por la tarde, niños inquietos, tele clausurada, ningún plan a la vista. Así que la decisión fue fácil, fui a mi habitación y acabé escogiendo un clásico del que ya he explicado en algún otro post mi relación con él: Los Colonos de Catán.


Como se la regalé a la Sra. Lantern hace un porrón de años, mi edición es la primera que salió en castellano. De ahí que yo lo llame Colonos (la primera versión a la que jugué, una noche de San Juan, era la versión Alemana, Die Siedler von Catan) y no Descubridores. Esta es la edición de Kosmos, la editorial original, antes de que los derechos pasasen a Devir. Algo que, por cierto, me (nos) puteó bastante, porque no salieron las expansiones de Kosmos antes de este cambio, y Devir hizo el juego con formato de cartas diferente, incluso del tamaño y dibujos de las cartas, y con fichas sin gracia de plástico en vez de las artesanales de madera. Con lo que las expansiones que hay a la venta no son compatibles con el juego que tenemos en casa. Casonlóspedrer....

En fin, a lo que iba. Sacamos el juego, montamos el tablero básico y explicamos las reglas a los peques. Al principio reaccionaron como un adulto: está muy bien esto que me explicas pero cuando lo vea ya en la partida lo entenderé del todo. Así que comenzamos.

Situación de salida

A destacar que decidieron jugar a su manera. Calabacilla#2, gran admirador de la caballería medieval en todo tipo de medios, decidió pasar de toda otra actuación que no fuese comprar cartas de desarrollo para tener cuantos más caballeros mejor, lo que le valió una temprana carta (y 2 puntos) del ejército más grande. Su hermana mayor decidió seguirlo en su empeño, aunque no le alcanzó. Mientras tanto, la Sra. Lantern tuvo un pequeño lapsus e intentó enseñar a los niños a jugar de una manera estándar (competitiva) cuando en realidad, en opinión de un servidor, que en su primera partida se dedicasen a buscar cambios como desesperados para conseguir la piedra, el trigo y la oveja necesaria para la nueva investigación es una auténtica pasada para su edad y muestra una visión estratégica de "su juego" alucinante. Su primera partida, recordad. 4 y 6 años. 

Me robó mis fichas rojas, pero cuando vi que las ordenaba como el maniático
de su padre, se lo perdoné todo... snif...

No todos lo veíamos así. La Sra. Lantern, a la que al hacerle un hueco para que entrara en la partida cuando ya nos habíamos situado todos, decidió centrar sus esfuerzos en... bueno... reforzar la visión de puteo del juego para los niños (¡!), poniéndome como conejillo de indias para tal encomiable tarea. Así pues, se oyeron lindezas como:

"Si pones el ladrón aquí, no molestas a nadie y puedes robarle a papá"

"Mira, si lo que realmente quieres es ponerle el ladrón a papá, entonces..."

Al final la partida se alargó más de lo previsto y acabamos recogiendo de golpe, para cenar algo rápido y embutir a los peques en la cama, que el día siguiente tenían colegio. Aun así, una partidaza divertida y, espero, también educativa. Por lo menos a la hora de convertir un juego en tu juego, eso seguro. Y en putear a su padre, eso también, gracias a mi señora esposa...

Veo que alguien quiere guerra. Voy a tener que volver a sacar el Ciudadelas.

domingo, 24 de marzo de 2019

Hereditary (2018)

Bienvenidos a otra acojonante entrada del apartado de Cine de Terror de Ludus Fugit. Y esta vez no sólo porque las entradas sean muy buenas y su autor muy modesto, inteligente y viril (ejem...) sino porque, además, hoy presento otra de esas grandes películas de terror que me gusta reseñar. No, una de las mejores películas de terror de los últimos tiempos. No, no, digámoslo tal cual. Hoy reseño la mejor película de terror que yo haya visto en mi vida. Que no las he visto todas, pero sí muchas. Y esta es, con diferencia la mejor. En todo. Así que ya veis, lo de acojonante, tenía más de un sentido. Y este último, de verdad.


Puedo explicar poco de la trama, ya que espero que la veáis (si no lo habéis hecho aún) y que podáis disfrutarla como se merece, y eso implica el no saber demasiado del hilo argumental, aunque algo sí que puedo dejar caer. El argumento de Hereditary parte de una familia disfuncional de los Estados Unidos, los Graham. En principio son una familia como muchas otras, tanto juntos como por separado cada uno de sus miembros tienen sus problemas y sus vidas monótonas y a veces extrañas. La madre, Annie (épica Toni Colette), es una miniaturista que trabaja desde casa realizando encargos, encargos que veremos también le sirven de terapia. Ha tenido una relación algo anormal con su madre que le ha dejado secuelas emocionales. Sus hijos, Peter un adolescente que no encuentra su lugar en el instituto y Charlie, una niña de comportamiento extraño. El padre (Gabriel Byrne) pasa la película dando la sensación que hace lo que puede, aunque a veces está superado por su familia. Aún así, siempre esté ahí para darles su apoyo. Es a partir de la muerte de la madre de Annie que sus sentimientos y sus recuerdos afloran...

Es una película extraordinaria, muy diferente a todo lo que podáis ver en la actualidad. En palabras del escritor y director Ari Aster, ésta (su primera película, nada menos) es "una tragedia que se cuartea en una pesadilla", definición que me gusta, pero creo que me quedo con una que vi en una reseña (posterior, ¡no leáis nada antes de verla!) que, la verdad, ya no recuerdo dónde la encontré, que decía que era una obra maestra del terror cocinado a fuego lento. Y esta (mis disculpas al director) creo que, al menos para mi, encaja a la perfección: terror a fuego lento. 


Toda la película tiene una cadencia lenta, muy lenta, como el monótono día a día que podríamos encontrarnos en los momentos más bajos de nuestras vidas, sensación de vacío, a veces penas y tragedias, también con falta de esperanza. El interior de la casa se muestra en multitud de planos, muchos imposibles para una cámara, lo que se consiguió construyéndola en un escenario y montándola y desmontándola para poder forzar los ángulos, lo que lleva a ver el interior de su hogar de la misma forma que los pensamientos y la cordura de la familia, extraños, a veces forzados, siempre diferentes. Igual que una casa de miniatura de las que construye la madre, artificialidad y realidad parecen entrelazarse, de forma sutil, al principio parece que solo por el buena hacer de la miniaturista, pero incluso cuando antes de que comiences a dudar de su salud mental es difícil de diferenciar. Estás casi a media película y aun no tienes claro qué está pasando y porqué los personajes a veces actúan de esa manera, incluso entre ellos, en la misma familia.


Si sois de "susto fácil" tranquilos, nada de un desequilibrado con una motosierra detrás de una puerta, listo para aparecer de golpe. Nada en Hereditary es convencional, nada de gritos o sangre a chorros. Todo pasa a su debido tiempo, por sus causas lógicas y aplastantes. Aunque tengas que llegar casi al final de la película, todo tiene un motivo, aunque no lo hubiésemos sabido cuando se nos mostraba.

De verdad, una gozada de mal rato. De cabeza al top de mi lista de películas de terror favoritas. Creo que ya lo he dejado claro, pero permitidme insistir un poco más: os envidio. Vosotros aun podéis ver Hereditary por primera vez. Feliz canguelo.


lunes, 4 de marzo de 2019

Masters of the Universe, 3D action game

Justo el post anterior a este explicaba como había conseguido en un lote de merchandising de los Masters del Universo un juego de mesa al que hacía algún tiempo que le había echado el ojo. Y uno, dinero no tendrá mucho, muchas virtudes tampoco, pero paciencia, lo que se dice paciencia... tampoco. Pero tengo suerte. Y memoria.

Pues eso. Que cuando me llegó el juego de marras me faltó tiempo para sacarlo a la mesa de casa y probarlo con mis calabacillos. Porque seamos sinceros, a mi grupo de juego habitual (¿hola? ¡hoooolaaaa!) no es el perfil de juego que pueda sacarles a la mesa, la verdad. Es un juego del año 198X, pensado para niños, en concreto fanáticos de los Masters. Así que lo jugué yo con los que se pasan el santo día pidiéndome que les saque mis muñecos de las vitrinas para jugar un rato con ellos. (Spoiler: Sí, se los dejo, siempre que respeten dos reglas: se han de tratar con cuidado y son solo para la gente de casa. Nada de llevárselos al cole ni dejárselos a nadie. Por si acaso)


El juego es poco más que un juego de la oca (algunas casillas te frenan, otras te transportan, te hacen ir hacia atrás, etc), con toques del stairs & ladders (¿escaleras y toboganes, se llamaba en castellano? juraría haber jugado a uno de pequeño que tenía serpientes y no toboganes...) en forma de una bandeja de plástico transparente que está encima del tablero y que al caer en determinadas casillas hace que gire 90º en el sentido de las agujas del reloj, para exaltación de los enanos y desesperación de los padres, que ven como ese juego puede volverse eterno, dejándote de nuevo al inicio del tablero cada dos por tres. Pero como los dibujos son del estilo de los primeros mini-comics (los que venían con las figuras) pues por lo menos es agradable de ver.


Por cierto, este es el famoso efecto 3D del juego... es decir, que es un 2D de libro. Pero bueno, estoy seguro que el público potencial de la época no era muy estricto con la geometría...

A partir de allí, poca cosa más. Tiene seis personajes clásicos de los Masters para jugar con ellos (He-Man, Man-at-arms, Teela, Skeletor, Mer-Man y Beast-Man), tres buenos y tres malos, que si coinciden unos y otros en la misma casilla se "pegan" y el que pierde... ¿lo adivináis? Sí, vuelve a la casilla de inicio. Lo dicho, el "infienno".


Hay también una ruleta que indica el numero de casillas que puedes avanzar, de 1 a 4. Supongo que el juego pilló los último coletazos de la época de la crisis del petroleo y poner dados hubiese encarecido mucho el producto. Esto, por si no lo sabíais, pasó con muchos juegos de finales de los 70 y principios de los 80. 


O no, y la ruleta es otro de esos "efectos 3D", claro.

Que puedo decir. El coleccionismo tiene estas cosas. En su momento seguro que era la repera, pero ahora mismo es una agonía jugarlo. Pero a los enanos, los vuelve locos. Menos mal que hay donde elegir y parece que el Carcassone les ha caído en gracia, que si no... 

¿He-Man a punto de acabar? Aguántame el cubata...

Dos pasadas por casillas "3D" y nada, situación invertida
Pues eso. Artículo interesante de coleccionista. Juegazo para mis peques. Tostón para los jugones profesionales. Pero, ey, que es de los Masters... :)

A veces, pasan cosas... maravillosas

Os voy a explicar una cosa que me pasó el otro día. Una de esas cosas raras que a veces te devuelven (un poquito) la fe en la humanidad. Digo un poquito por lo del corolario aquél de la ley de Murphy, que dice que si te encuentras muy bien, no te preocupes, que ya se te pasará...

Pero no, hoy no es día de ponerse pesimistas. Al contrario. En un mundo lleno de gentuza, chanchulleros y especuladores, da gusto encontrarse a veces con gente agradable y detallista. 

Vamos al caso, el otro día me llego a casa un paquete de unas cosas que compré por eBay. Como coleccionista que soy de juguetes de mi infancia, de vez en cuando rastreo ("otear") algunas webs de venta de segunda mano, a ver que va saliendo. La mayoría de las veces hay muñecos hechos un Cristo, a precio de Santo Grial. Pero aquél día en concreto encontré un lote muy atractivo y por bastante menos de lo que costaría conseguir todo aquello por separado. Y hablo de económicamente, en tiempo ya ni os explico.

El juego 3D (próxima reseña), dos cuentos ingleses en tapa blanda y el mini-LP inglés de historias. Lotazo.

Una cosa que he aprendido en muchos años de coleccionar es a no dudar. Si tienes claro que eso los estabas buscando, el precio es bueno y el vendedor tiene muchas y buenas reseñas, hay que lanzarse rápido. De lo contrario, ese momento de duda es en el que los competidores te roban la presa, cual mezquinas hienas. O skavens...

Pues eso. Compro, pago y espero. El paquete llega pronto y el mismo día lo abro y... me encuentro más cosas de las que yo había comprado. Evidentemente, como me lancé al lote tan rápido no comprobé si el vendedor tenía otros artículos a la venta que me pudiesen interesar y todo esto tenía pinta de haber sido otro lote, que (pensé) el vendedor había creído que yo también había comprado y me lo puso en el mismo paquete.

Una cinta VHS de la serie clásica, dos de la serie de 200X y una figura de He-Man New Adventures con espada repro 3D

Al momento me puse en contacto con el vendedor para agradecerle la rapidez y de paso, comentarle lo que había pasado, para ver cómo quería recuperar el lote extraviado. Y aquí es cuando vino la sorpresa. No era un lote extraviado, el vendedor me lo puso en el paquete como detalle por la compra. No una cinta o el muñeco incompleto, no, lo puso todo. Cómo no, lo agradecí muchísimo y no solo por los artículos, sino por haberme alegrado el día.

No se si tienen mucho valor económico o no, pero el caso es que lo que más cuenta en casos como este, es el detalle. Detalles que a veces me han llegado incluso como nota manuscrita, una vez que compré una pegatina de He-Man que venía con el numero 1 del comic de los Masters del Universo de Zinco, pegatinas que se extraviaron (yo ni las usé ni las regalé, en aquel momento para mí eran valiosísimas) y que una chica puso a la venta por eBay y me envió explicando que llevaba con ella desde niña y que confiaba que le diese un buen hogar, como si de un cachorrito se tratase.

Estas cosas, aunque sean simples, son maravillosas. Sí, el mundo es una mierda a veces, pero sigue habiendo gente majísima por ahí. Y siempre consiguen animarte y que, como consecuencia, a tu vez acabes ayudando tú a los demás.

domingo, 24 de febrero de 2019

Partida: Carcassone

Otra entrada rapidita. El domingo pasado los peques estaban especialmente revolucionados y convenía calmarlos un poco. A la que propusieron jugar a un juego de mesa convino salir rápido al paso: estarían concentrados, quietos alrededor de la mesa y se lo pasarían bien, así que la ocasión la pintaban calva.

Por otro lado, de repente tenía que sacar un juego a la mesa rápido, sin tener dudas de reglas ni tiempo para consultarlas. Así que tiré por un clásico. De hecho, quitando al Colonos de Catán, es el clásico por excelencia, el Carcassone.


Carcassone es uno de los primeros juegos que jugué, probablemente el juego al que más partidas haya hecho en mi vida lúdica y creo que solo dejé de jugar a él cuando las expansiones se volvieron absurdas. En serio, la de la catapulta era para quemar el juego. Como poco. 

Tal era el nivel de aceptación del juego que incluso llegamos a ir de vacaciones a la ciudad francesa del que lleva el nombre el juego, por cierto, una preciosidad de cité medieval. Tengo fotos de un servidor haciendo el meeple (ficha de madera con forma humana) por caminos y plazas, aunque por las caras de los que me rodean, debían entender que hacía el mono cual guiri borrachuzo. Depende de la época del año a la que vayáis, incluso podréis asistir a justas medievales, con caballeros, caballos y lanzas de caballería que se desintegran al impactar con el escudo enemigo. Ah, y un museo de la tortura, chunguísimo como no podía ser de otra manera, pero que es una de esas cosas que hay que ver, por lo menos para ser capaces de entender de verdad lo que significaba vivir en la edad media. Sobretodo si no eras nadie.

Alarma de divagación, vuelvo al tema. Sin embargo, todo esto no quita que el juego en cuestión sea un juegazo y, además, fácil de aprender, incluso para tres enanos.


Cada jugador saca una ficha a ciegas, fichas cuadradas que pueden encajar unas con otras según el dibujo que lleven. Hay caminos (y si al sacarla pones allí un meeple, este será un ladrón), ciudades (ídem con un caballero), campo (ídem con un agricultor) o abadía (un monje). Cada uno de ellos puntúa de una manera diferente, algunos de ellos al acabar la partida (agricultor, dos puntos por ciudad cerrada, ninguno por las abiertas) y el resto cuando se cierra el camino (ladrón, dos puntos por tramos si se cierra, uno si queda abierto), la abadía (un punto por cada ficha que la rodea) o ciudad (dos puntos por ficha de ciudad cerrada de más de dos partes -una por parte si no- añadiendo dos más si la pieza en concreto tiene un escudo).

El "comienso"...
A partir de ahí, trucos varios. Poner muchos agricultores para superar a los de los demás por mayoría a final del juego es buena idea, pero corres el riesgo de quedarte sin meeples para puntuar de otras formas durante la partida. Si la ciudad que construyes comienza a ser importante los demás jugadores tienen tendencia a poner comienzos de otras adyacentes que al final "de forma accidental" suelen unirse provocando que compartáis puntos. Esa clase pullitas de baja intensidad, aquí no te tirarán un meteorito como en Terraforming Mars, pero no faltan picarescas.

Algo le habríamos hecho para que se pusiese así

La cosa se comienza a poner interesante

Típica ciudad "asimilada"

...y el final.


De paso, comentar que esta fue la primera partida a un juego "de mayores" para la calabacilla nº 3. No se si lo entendió todo, pero estaba muy pendiente de la partida y desde luego fue de lo más lúcido:

- Mira, te ha salido un camino. ¿Quieres poner un ladrón?
- Té (= sí)
- ¿Lo ponemos aquí?
- Té
- Vale, pues cierras el camino y puntúas 3, ¿sí?
- Té

No se le escapaba una al tío...

domingo, 17 de febrero de 2019

Pintor, que pintas con amooor...

Hace años trabajé para una empresa de servicios en la que un archivo informático con información sobre el gremio de la pintura lo habían bautizado como Pintor que pintas con amor.doc. Evidentemente eso solo lo veíamos nosotros, no los pintores, pero se me quedó esa frase sacada de una antigua canción (ésta) que, cómo no, me viene a la cabeza cada vez que sale pintura por en medio.

Como es el caso de este post (rápido rapidillo, que no voy muy sobrado de tiempo hoy) en el que voy a hacer públicos algunos intentos de mejorar mi pobre estilo de pintado. Algún día os podré imágenes flipantes de cómo me gustaría saber pintar algún día. De momento, del proceso de aprendizaje. 

No seáis muy duros conmigo, esto no es tan fácil. Y además, las cámaras de los móviles de hoy en día son capaces de sacar tanto detalle de una foto hecha de cerca que resulta humillante para los que no somos capaces de tener tan buen pulso, tan buena vista y pinceles tan profesionales. Ni la habilidad, claro. Eso también cuenta. Así que ya sabéis, en las fotos se ven peor de los que son en realidad. Además, de verdad.

Así pues, os presento algunas de mis WIP's, works in progress (porque la mayoría de ellas aun estar por acabar, en un detalle u otro siempre se resiste y hay que retocarlo o cambiarlo)...

Lo dicho, que espero que os gusten.


  

  

  

¿Sabríais identificar de qué juego es cada una de ellas? ¿Facción? ¿Marca? 😁